Irregulares en defensa, penalizados por las pérdidas (16) y sin la mejor versión de jugadores llamados a ser importantes como Pangos o Ribas, que acabaron el partido con dígitos negativos, el conjunto del serbio Svetislav Pesic se estrenó en la Euroliga demostrando que todavía tiene que trabajar mucho para competir contra los favoritos.
La fortaleza de Will Clyburn (13 puntos, 9 rebotes y 22 de valoración), la magia de De Colo (17 puntos) y el acierto exterior de Higgins (5 triples de 7 intentos) acabaron con las esperanzas de un Barcelona en el que Kuric (15 puntos) fue el jugador más destacado.
Y eso que el equipo catalán empezó con las ideas claras en defensa, cortando el juego rápido del conjunto ruso y controlando el rebote, con Tomic y Singleton como jugadores más destacados (4-7, min. 3).
Un inicio esperanzador para el conjunto visitante que resultó ser un espejismo a partir del momento en el que el CSKA encontró los tiros desde el perímetro.
El hundimiento azulgrana se confirmó en un fatídico segundo tiempo (51-29).
Tras la reanudación, renació el Barcelona con un parcial de 18-29. Heurtel, al fin, cogió las riendas en ataque, Kuric anotaba desde el exterior y actores secundarios como Pustovy y Smits dieron la cara.
El gigante ucraniano -autor de 6 puntos en el tercer acto- fue una pesadilla para los interiores del CSKA.
Llegó el Barcelona a situarse por debajo de los 9 puntos (69-60) y a 12 en el minuto 36 (84-72).
Pedía tiempo muerto Itoudis, el técnico anfitrión para evitar sustos y la mejor versión de sus jugadores apareció de nuevo para cerrar un debut plácido para el equipo moscovita.