domingo 08.12.2019

Paco Zas

Paco Zas es el nuevo presidente del Deportivo, tras imponerse en la asamblea celebrada hace unos días con más del 53 por ciento de las acciones presentes. Y parece ser que fue definitivo el apoyo efectivo del presidente saliente, Tino Fernández, principal razón por la que la balanza se inclinó hacia su lado dentro de unas elecciones que parecían muy reñidas. 

Dos de los candidatos habían dado un paso atrás previamente: uno de ellos había firmado su partida de defunción al haber pedido días antes la unidad de los cuatro candidatos. Eso sólo lo podía hacer alguien que se consideraba perdedor de antemano. Y el otro parecía más moderno y entre las originalidades que proponía estaba nada más y nada menos que cambiarle el nombre al club. Se quedaron en el camino.

El restante candidato pareció llegar forzado a esta situación, quizá obligado por alguna circunstancia que desconocemos. Permaneció como ausente durante la campaña y tampoco pareció reaccionar cuando se dio a conocer la victoria de Paco Zas. Quizá pesó en muchos la abrupta salida en su día de la directiva, enfrentándose al presidente que ahora se va.

Tino Fernández dijo en su despedida que “llegué contento y me voy contento” y achacó su marcha a que el equipo dirigente actual “no tenía toda la ilusión al cien por ciento”. Aun así hizo valer su gestión económica –indudable, porque la deuda pasó, según él, de los 160 millones que se debían a los 82 actuales- y recetó para su sucesor la fórmula que dijo haber empleado él: “Ambición y realismo”. 

A Paco Zas lo conocemos desde hace muchos años y lo recordamos perfectamente en el terreno de juego porque le hemos visto jugar unos cuantos partidos. Le gustaba sacar la pelota jugada pero nunca fue una figura del fútbol. En el aspecto profesional desconocemos absolutamente su trayectoria como empresario –al parecer, brillante-, pero ahora sí que va a tener que sacar a relucir su madera de líder como gestor. El fútbol es empresa pero hacerlo bien solamente en ese terreno puede no ser suficiente, como le puede enseñar su colega saliente.  Tino se va por un capricho, por una rabieta, por no soportar que un día muchos aficionados lo abucheasen en Riazor. No entendió ni entiende que su gestión económica no avala el resto de decisiones. Y no hay que olvidar que se va dejando la entidad en fechas totalmente inoportunas, con el equipo jugándose el ascenso en el “play off”, pero fuera de él. 

En fin, discutido balance el del dirigente deportivista saliente, como él mismo pudo apreciar incluso tras su discurso de despedida.

Paco Zas
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