miércoles 12/8/20

‘Los ‘Hispanos’ espantan por fin sus fantasmas olímpicos

Tras el fiasco de 2016, el objetivo pasó a convertirse en una obsesión, incluso    para aquellos jugadores jóvenes que han ido entrando en el equipo desde entonces
Los campeones de Europa fueron recibidos como héroes a su llegaba al madrileño aeropuerto de Barajas                                 | Kiko Huesca
Los campeones de Europa fueron recibidos como héroes a su llegaba al madrileño aeropuerto de Barajas | Kiko Huesca

El alborozo de los jugadores españoles sobre el podio escondía algo más que la alegría por la consecución de su segundo título continental consecutivo, una gesta que hasta ahora tan sólo había sido capaz de lograr Suecia: reflejaba el alivio, tras cuatro años de rabia contenida, por la consecución del billete olímpico.

Ese motor ha impulsado en estos últimos tiempos al conjunto español, tras el tremendo varapalo que supuso no lograr la clasificación para los pasados Juegos de Río. Da igual que ‘los Hispanos’ se coronasen hace dos años en Zagreb por primera vez en su historia campeones de Europa, acabando con una maldición de cuatro finales perdidas. A la cabeza de los jugadores seguía regresando una y otra vez la pesadilla vivida en el Preolímpico de Malmoe.

En la mente y en el alma de los internacionales españoles seguían clavados como una espina los fatídicos 20 minutos finales del encuentro contra Eslovenia, que apartaron a España de la cita olímpica de hace cuatro años en la ciudad brasileña.

Ninguno podía comprender cómo a un equipo que se había proclamado campeón del mundo en 2013, subcampeón de Europa en 2016, bronce continental en 2014 y semifinalista del Mundial en 2015, una mala tarde pudo haberle apartado de la gran fiesta cuatrienal.

Un durísimo golpe que llevó, incluso, a algunos de los más veteranos a plantearse el fin de su carrera internacional, incapaces de encontrar fuerzas para acometer un nuevo ciclo olímpico.

Pero el conjunto español encontró en su dolor la motivación para volver a pelear por estar de nuevo en unos Juegos, un objetivo que pasó a convertirse en una obsesión, incluso para aquellos jugadores jóvenes que han ido entrando en el equipo estos últimos años.

Fortaleza colectiva
Y España no falló. Se coronó de nuevo campeona de Europa. Un triunfo que llegó, como todos los de ‘los Hispanos’, por la fortaleza del grupo. Un fuerza colectiva que se plasma en la pista en un juego en el que las individualidades siempre quedan supeditadas al interés del equipo, lo que permite, como siempre recalca el seleccionador, Jordi Ribera, que en cada partido cualquier jugador pueda ser el protagonista.

Y es que en esta selección todo el mundo suma. Un filosofía que no sólo ha permitido a ‘los Hispanos’ hacerse un hueco en la historia del balonmano, sino saldar, por fin, la deuda que tenían con ellos mismos desde aquel maldito partido en Malmoe para fijar su vista en Tokio, el próximo destino de un equipo de leyenda.

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