martes 31.03.2020

“Es indescriptible, lo mejor que me ha pasado en la vida”

Pablo Salado Barroso, ala gaditano de la sociedad gallega, fue padre el jueves
El futbolista andaluz, que cumple su primera temporada en la entidad barbazana, ha disputado veintiún encuentros ligueros  | LNFS
El futbolista andaluz, que cumple su primera temporada en la entidad barbazana, ha disputado veintiún encuentros ligueros | LNFS

Pablo Salado Barroso (Jerez, 1994), jugador del Noia Portus Apostoli, ha vivido su paternidad en medio del estado de alarma ya que su hijo Fede nació el pasado jueves diecinueve de marzo, Día del Padre, en Tarifa, hasta donde se desplazó el futbolista de la escuadra barbazana una vez que se decretó la suspensión de las jornadas vigésimo cuarta y vigésimo quinta del torneo de Liga de la Segunda División.
El ala blanquillo mostró su alegría por la paternidad, calificándola como algo “indescriptible, lo mejor que me ha pasado en la vida”.

De este modo, no todo son malas noticias en estos días con el Estado de Alarma decretado como medida de prevención ante el Covid-19. Así, una de las positivas ha sido la experiencia vivida por el componente del equipo gallego con el nacimiento de su hijo.

“Es una sensación indescriptible, eso no te lo da ninguna satisfacción, ni deportiva ni laboral. Sean cuales sean tus éxitos en el ámbito deportivo o laboral, esto está a otro nivel”, definió. 

El jugador relató así su viaje desde Noia hasta Tarifa para estar al lado de su pareja en un momento tan especial.

“Tengo que agradecer al director deportivo del club, Javi Barreiro, que desde que tuvo conocimiento de la suspensión liguera me dijo que sacara los vuelos lo antes posible, que era el momento de descansar y de disfrutar el embarazo, ya que me quedaba poco para ser padre. Cogí el primer avión que pude y me vine a Tarifa”.

El jugador andaluz explicó como fue un día marcado en rojo en el calendario y condicionado por las medidas de prevención al Covid-19.
“Fue una situación bastante atípica, en la que desde el minuto uno se tomaron muchísimas medidas de prevención. En el hospital nos dieron mascarillas y guantes, intentando siempre mantener la distancia con los médicos. También fue difícil, porque lo que parecía que iba a ser un parto normal se complicó al realizarse una cesárea de urgencia. Son momentos en los que se pasa miedo, pero por suerte tanto la madre como Fede están bien”.

El destino eligió que Fede viniese al mundo el pasado jueves, Día del Padre. Su progenitor no puede evitar emocionarse al explicar que sintió cuando vio nacer a su hijo.

“Para mi fue realmente especial, porque uno al vivir esos momentos de tensión lo disfruta después aún más. Rompí a llorar, fue algo increíble. Al ser una operación de cesárea el ‘piel con piel’ lo hice yo mismo y lloré muchísimo, fue una sensación indescriptible. Lo mejor que me ha pasado en la vida”.

Todo el tiempo
Ahora, reconoce, que el bebé le ocupa todo el tiempo.

“Debido a como se llevó la cesárea, ha sido muy duro para ella y tiene que guardar reposo absoluto y moverse lo menos posible. Por ello, me estoy ocupando de todo: de las tareas de la casa y del cuidado que precisa nuestro bebé, para que tenga que preocuparse lo menos posible de lo que le rodea”.

Este tiempo sin competición le va a venir bien, ya que arrastra una pubalgia desde el pasado mes de diciembre.

“Este parón me ayuda para recuperarme, descansar e intentar llegar a los partidos que quedan de la mejor forma posible. Una pubalgia es una lesión muy dura y difícil que necesita de mucho tiempo de reposo. Hago los ejercicios que me ha mandado el fisio, no trabajo al ritmo de mi equipo, pero si realizo el trabajo encaminado a la recuperación de la lesión”.

Finalmente, dijo que “del fútbol sala echo de menos el día a día. Cuando uno pasa por una situación como ésta echa más de menos las situaciones cotidianas de la vida, como el simple hecho de tomar un café, ir al pabellón, charlar con tus compañeros y entrenar”, concluye”.

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