Mi otra vida futbolística
lll
17º-23º

Mi otra vida futbolística


Usuario

No lo he podido evitar y la final de la Copa de La Coruña que se juega hoy (20.00) en Riazor entre el Caión y Laracha me hizo recordar viejos éxitos personales defendiendo los colores del Santa aquel domingo 13 de agosto de 1967 frente al club larachés y con el que, años después, el fútbol es así, tuve la oportunidad de defender sus colores varias temporadas en unión de otros jugadores de La Coruña. Los motivos son evidentes ya que pasados 55 años mis sentimientos futbolísticos también me llevan al estadio coruñés, y a esa final que tuve la fortuna de disputar con el Santa Margarita frente al Laracha y que concluyó con el triunfo santoral por 3-2 después de 90 minutos de gran espectáculo futbolístico según reflejaba la prensa local aquellos días.


Volver a mi otra vida futbolística me hace revivir la enorme empatía que manteníamos en el grupo santoral compañeros que conformaban aquel once histórico y que hoy en día todavía retumban en mis oídos como lo eran Diego, Pazos, Yáñez, Loliño, Lorenzo, Arturo, Santamaría, Hermida, Pedro, César...


No olvido a los autores de los goles que llevaron a los blanquiazules a conseguir un triunfo histórico. Sus protagonistas fueron un servidor (2) anotados en la última fase del choque mientras Hermida abría la cuenta y la ilusión de conseguir el título.


En el Laracha, su doble pichichi fue Núñez, con el que también recuerdo algunos nombres que dejaron huella en el club larachés, como Pucho, los hermanos Velo, David, Leborís... sin olvidar a Esteban, Crespo, Gerardo, Mijares y Docampo que participaron en el choque.


El partido lo había dirigido el colegiado coruñés López Seijo. Su nota fue notable ya que los dos equipos en ningún momento le pusieron las cosas difíciles.


Así las cosas, el tiempo, mi enemigo y mis preferencias, era también mi único aliado para esperar que las tornas volvieran a mi vida futbolística, esperar que llegara alguna ayuda y que mi fútbol, mis prácticas, y mis deseos, se reconciliasen de forma generosa. Como así fue.


Pero eso ya es otra historia. Hoy la escriben el Caión y el Laracha. Espero y sueño en que mis prioridades no me fallen. El corazón es el que siempre manda. Es comprensible.

Mi otra vida futbolística

Te puede interesar