Víctor Castro y un oro sin emoción
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Víctor Castro y un oro sin emoción

Víctor Castro y un oro sin emoción
Víctor Castro, en acción durante el pasado Campeonato de España que tuvo lugar en Ourense | Cedida

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Ocho años. Ocho largos años han pasado desde que Víctor Castro (A Coruña, 1993) conquistó su último título nacional. Hace una semana, el herculino logró romper esa sequía en Ourense, pero reconoce que no le hizo especial ilusión ya que “estaba más pendiente de la lesión que tenía en el  hombro que de competir”. Aun así, no ocultó su felicidad por ganar otra vez con 31 años.


“Estoy contento por ganar el título con 31 años y hacerlo después de tanto tiempo”, empieza el haltera coruñés y añade que “este año se dio la posibilidad porque, para mi fortuna, David Sánchez y Acorán Hernández no compitieron, que eran los que siempre me ganaban. Entonces, con su ausencia, tenía claro que si hacía una competición normal podía ganar y así fue”, apunta.


El deportista, que participa en la categoría de -67 kilogramos, cumplió su pronóstico, pero lo hizo a medio gas por una lesión en el hombro que se hizo dos semanas antes del Campeonato de España.


“Antes del campeonato todo iba perfecto, pero dos semanas antes tuve una pequeña rotura en el hombro que me había lastimado hace unos años y eso hizo que llegase un poco justo”, afirma.


Para poder competir, Víctor fue “a hacer muchos revisiones médicas y trabajé con los fisios de la selección española para intentar competir sin agravar la lesión, que era lo más importante”, recuerda. Ese trabajo dio sus frutos, como ya se mencionó antes, pero lo que no se sabía es que estaba limitado a un sólo intento en cada modalidad: arrancada y dos tiempos.


Esto no le agradó nada ya que “lo que me gusta es competir, enfrentarme a gente y dar espectáculo que se pueda. Entonces, por eso para mí fue una competición aburrida”.


A pesar de tener un único intento el coruñés confiaba plenamente en él ya que “los rivales que tenía en mi categoría podía superarlos si hacía un entrenamiento normal”.


“Entonces, el único estrés que tenía era no agravar la lesión. No quería fastidiar el resto de la temporada por querer forzar más de la cuenta. Evidentemente no es la competición que te gusta hacer y más aquí en casa. Estoy contento con el resultado, pero no me hizo mucha ilusión”, reconoce.

 

La lesión y su futuro

Nada más terminar de competir, Víctor Castro regresó a casa junto a su mujer y su hija de año y medio para descansar y empezar a recuperarse de esa lesión en el hombro, que ya le había dado problemas en el pasado y que le tuvo en el dique seco mucho tiempo.


“De momento estoy bien, tengo que ir al médico para comprobar que no se agravó y que puedo volver a entrenar con normalidad”, asevera. Y es que el haltera ya está pensando en el Campeonato del Mundo que se celebrará en Manama (Baréin) entre el entre el 4 y el 14 de diciembre.


“Este año tengo el Campeonato del Mundo, pero depende de cómo llegue físicamente a final de año para saber si lo preparo o no, pero de momento el cuerpo me está diciendo que no”, asume.  Esos problemas, no sólo lo achaca al paso del tiempo, que afectan a todos, sino a la vida.


Aparte de la edad, ahora también tengo mi trabajo, obligaciones familiares con la niña... Mi vida ya no es igual que hace cinco años y eso se nota porque antes entrenaba y me iba a descansar. Ahora hay más cosas que hacer, pero me gusta que sea así”, señala.


En el caso de no participar, Víctor valora acudir al Campeonato de Europa del 2025 y a la Copa del Rey, pero no lo tiene claro ya que pueden cambiar los criterios de clasificación en la Federación Internacional después de los Juegos Olímpicos de París. 


Sea como sea, quiere seguir compitiendo al máximo nivel, por lo no que dejará de trabajar para poder hacerlo. 

 

Papel por director técnico

Víctor Castro no sólo se dedica a competir a nivel nacional e internacional, sino que ahora también ocupa el puesto de director técnico en la Federación Gallega, sustituyendo a uno de sus entrenadores, Ferenc Szabo.


“Yo sabía que Ferenc iba a dejar el cargo porque está en edad de jubilarse. Entonces, la Federación me dijo que era la persona indicada y acepté”, rememora el coruñés.


Aunque es un puesto de responsabilidad y es algo novato, el tener confianza con el entrenador húngaro y con el presidente de la Federación, David Losada, hacen su trabajo más fácil.


“Quizás ese miedo de meter la pata en alguna inscripción en una competición o en la gestión de algún tema hace que les pregunte, pero cuando lo hago me ayudan sin problema”, dice.

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