Maxi Oruste (San Juan, Argentina, 1994) vuelve mañana a Coruña. “Y eso siempre me da nostalgia”, reconoce. Aunque vaya a ser una visita fugaz. “Llegamos el sábado por la mañana, jugamos el partido y nos vamos. Ni 24 horas voy a tener para ver a los amigos”, dice el jugador argentino del Reus que pasó tres exitosas temporadas en el Liceo en las que ganó tres títulos: Liga, Copa del Rey y Supercopa de España. “Fue una etapa maravillosa”, reconoce. Pero desde el curso pasado defiende los colores rojinegros y en el Palacio de los Deportes de Riazor (13.00 horas) estará en juego no solo la segunda posición de la OK Liga, sino los cruces de la Copa del Rey. “Que gane el mejor, pero el único objetivo con el que iremos es el de traer los puntos”, advierte.
Ya sabe lo que es ganar al Liceo porque los verdiblancos perdieron dos de los tres enfrentamientos con el Reus de la temporada pasada (solo ganaron el de las semifinales de la Supercopa de España y cayeron en liga tanto en la primera vuelta en Riazor por 1-2, con gol de Oruste, como en la segunda vuelta en Tarragona por 4-0). El conjunto dirigido por Jordi García está en una buena dinámica. Tercero, solo con un punto menos que el Liceo, todavía no sabe lo que es perder en liga (seis victorias y cinco empates). “Estamos muy bien, la primera parte de la temporada está siendo muy positiva. Seguimos invictos, aunque empatamos algunos partidos en los que creo que podíamos haber sacado los tres puntos y eso hizo que acabásemos terceros el año. Nos hubiese gustado ganar más partidos, pero el ánimo es muy bueno. Porque lo más importante es la segunda parte del año y si empiezas bien, hay más posibilidades de acabar también bien”, analiza Oruste.
El equipo, pese a la calidad ofensiva que acumula (Martí Casas, Marc Julià, Diego Rojas, el propio Oruste...) está destacando por su solidez defensiva siendo el equipo menos goleado. Cándid Ballart solo ha encajado 17 tantos en once encuentros. Unos números mejores que los del líder Barcelona (18) y también superan los 25 del Liceo. “Es lo que nos faltaba el año pasado. Estamos destacando en esto esta temporada. Y eso hace que compitamos en todos los partidos y en todas las pistas. Nos hubiese gustado ser más efectivos, no estar tan faltos de gol (31 tantos a favor, 37 han anotado los coruñeses), pero la solidez en defensa es clave y lo que nos va a dar estar más cómodos en ataque. Y lo que nos está haciendo competir”, subraya el delantero.
Es también la diferencia con respecto al curso anterior en el que el Reus, muy reforzado, partía como uno de los favoritos y se quedó a medias en los objetivos; y este, en el que no hizo movimientos en el mercado de verano, perdió al también exliceísta Arnau Canal (que regresó al Voltregà) mediado el curso, y aun así está compitiendo mejor que nunca.
“El año pasado no le llamaría una decepción. Sí que había muchas expectativas porque teníamos muchos jugadores de mucha calidad y un plantel largo. La segunda parte mejoramos un montón. Llegamos hasta las semifinales de los playoffs y competimos contra el Barça. Ganamos un partido y en los demás estuvimos ahí”, defiende. “Este año el equipo está más rodado, ensamblado y la gran diferencia es la solidez defensiva. Seguimos teniendo jugadores con mucha calidad que marcan la diferencia y jóvenes que van creciendo. El club sabe lo que tiene en casa y decidió apostar por ellos en vez de por los fichajes. Así que estamos trabajando muy bien y muy tranquilos. Tenemos que seguir en esta línea. Mirando para adelante porque quedan dos partidos de la primera vuelta que van a ser muy importantes, sobre todo de cara a la Copa del Rey, que es mucho mejor ser segundo que cuarto por los cruces”, valora.
El Liceo, en buena línea
Oruste se marchó del Liceo en 2022, un año complicado para él porque sufrió una pubalgia que lo tuvo meses apartado de las pistas (como ahora su compatriota Tato Ferruccio) pero que terminó a lo grande ganando la Liga con el equipo coruñés. Después pasó por el Vercelli italiano y la temporada pasada recaló en el Reus. “Veo al Liceo muy bien. Es un equipo nuevo, pero Juan Copa es un especialista en ensamblar las piezas. Cuando se cambia tanto el equipo y hay tantos fichajes, requiere un tiempo de adaptación. Y se ha visto un Liceo que ha ido a más”, indica.
Reconoce que guarda “muy buenos recuerdos”. “Fue una etapa maravillosa. Estuve muy cómodo y siempre que voy me da nostalgia. Además, todo el trabajo dio sus frutos y pudimos ganar títulos. Se logró el objetivo más deseado, que era la Liga, y después se desarmó el equipo, pero creo que fue el broche de oro y fue bonito terminar así esa etapa”, concluye.
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Maxi Oruste tiene 30 años y ya hace diez que tomó la decisión de muchos de sus compatriotas: cruzar el charco para jugar al hockey profesional en Europa. Él lo hizo primero en Italia, en el Valdagno y en el Trissino, para pasar después por España por el Alcoi, el Lleida, el Liceo y ahora el Reus, con un paso por el Vercelli entre estos dos últimos. Está cumpliendo su sueño, haciendo lo que le gusta, pero eso conlleva el enorme sacrificio de estar fuera de casa que se nota más en estas fechas.
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