viernes 05.06.2020

Teresa: corazón y ‘highlights’

La joya del fútbol femenino gallego ha irrumpido por la puerta grande en la máxima categoría con su atrevimiento, un toque exquisito, capacidad de sacrificio y puro sentimiento en el campo
La interior blanquiazul conecta con el balón durante uno de los últimos partidos antes del parón, en Abegondo contra la Real Sociedad	| rc deportivo
La interior blanquiazul conecta con el balón durante uno de los últimos partidos antes del parón, en Abegondo contra la Real Sociedad | rc deportivo

Los ‘highlights’ son los aspectos más interesantes o emocionantes de un evento, actividad o periodo de tiempo, según el diccionario inglés. Y esos momentos en un partido del Deportivo Abanca suelen ser los caños o regates de Teresa Abelleira (10 de febrero del 2000, Pontevedra). Centrocampista creativa que actúa normalmente en el vértice izquierdo del rombo, destaca por su visión de juego, talento innato y el guante que tiene en el pie derecho.

A sus 20 años, cumple cuatro temporadas como blanquiazul y es una de las cuatro supervivientes de la plantilla original (Cris, Miriam y Nuria son las otras tres). Llegó siendo una niña, pero enseguida se ganó los galones, el brazalete y, en enero de 2017, la primera licencia de futbolista profesional de una mujer en Galicia.

Teresa es la joya de la generación del 2000, quizá la mejor en la historia del fútbol femenino gallego. Lleva el fútbol en la sangre, como su padre Milo y su hermano Tomás. Cuando era pequeña salía a jugar con ellos a un campito que había cerca de su casa. “En el fútbol de la calle se aprende mucho”, reconocía en una entrevista para este diario.

De la calle, al fútbol sala y a la Juvenil de Lérez, un reputado club de cantera de su ciudad, y siempre entre chicos hasta que recibió la llamada del Depor. En el primer partido oficial del proyecto blanquiazul y también el suyo en el fútbol femenino, en septiembre de 2016 contra el Oviedo en Arteixo, ya se escucharon varios halagos en la grada.

A caño por partido
Tres años y un histórico ascenso después, la pontevedresa no necesitó ni cinco minutos en Primera Iberdrola para tirar un caño –sale a uno por partido– y levantar a la grada de Abegondo. Ese atrevimiento y desparpajo le han convertido en una de las jugadoras más espectaculares de la máxima categoría. No hay fin de semana que sus acciones se viralicen en las redes.

“Sabemos que cuando saca la chistera, a veces saca un conejo y otras unos tojos, como digo yo. Hay que tener paciencia con ella. Sabemos del talento que tiene y ojalá pueda aportarlo al equipo durante varias temporadas. Está en el mejor sitio para crecer”, deseaba Manu Sánchez.

La centrocampista, que es una de las capitanas de la plantilla, mostró su carácter especial en algunos partidos de la campaña, cuando terminó llorando tras la victoria en Huelva o las derrotas contra el Atlético y el Barcelona. Autoexigencia, sensibilidad y corazón definen ese comportamiento tan pasional.

Futuro incierto
Habitual con las selecciones inferiores, en los últimos años se ha proclamado campeona de Europa sub-19 y subcampeona sub-17. Su siguiente reto es el Mundial sub-20 de Nigeria que se disputará el próximo verano si la crisis por el coronavirus lo permite. Y por su cabeza ronda un sueño que mucha gente empieza a reclamar en las redes sociales: debutar con la absoluta.

Teresa ya no es la niña que llegó al Depor, sino una de las futbolistas más deseadas de Primera Iberdrola. Varios grandes ya le han tentado. ¿Seguirá de blanquiazul en 2021?

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