jueves 21/1/21

Un equipo sin rumbo que paga su nula capacidad de reacción

Los blancos, que acumulan cuatro derrotas en sus siete últimos partidos de la máxima competición continental, llevan cuatro duelos sin marcar en este curso
Los componentes del conjunto merengue, tanto sobre el rectángulo de juego como en el banquillo, se mostraron desbordados en todo momento en el partido que disputaron en el Olímpico de Kiev ante el Shakhtar  | Sergey Dolzhenko
Los componentes del conjunto merengue, tanto sobre el rectángulo de juego como en el banquillo, se mostraron desbordados en todo momento en el partido que disputaron en el Olímpico de Kiev ante el Shakhtar | Sergey Dolzhenko

Cuatro derrotas en sus siete últimos partidos en la Liga de Campeones desatan una continua pérdida de prestigio de un Real Madrid sin rumbo ni gol, que cayó por segunda vez en la temporada ante el modesto Shakhtar pagando cara su fragilidad, la nula capacidad de reacción, las bajas claves y unos cambios tardíos e intrascendentes de Zinedine Zidane.

Sólo la locura de un grupo imprevisible mantiene las posibilidades del Real Madrid más irregular. Sus dos derrotas y un empate en una fase de grupos en la que venció los dos grandes duelos ante el Inter de Milán, dejan al equipo de Zidane a un paso de superar el mal trago con un triunfo que le pueda permitir incluso pasar como primero, o caer al abismo del descrédito con otro mal resultado ante el Gladbach, quedando relegado a la Liga Europa e incluso a la eliminación si acabase último de grupo.

Jamás quedó eliminado de una fase de grupos el conjunto madridista y rey de Europa con sus trece conquistas del trofeo más preciado. Desde la temporada 1996-1997, el año de la Liga con Fabio Capello, no vive una campaña fuera de competición europea.

Sin columna vertebral
A Zidane le falta su columna vertebral. En tiempos duros para el mundo del fútbol, con jugadores expuestos a continuas lesiones por la locura de jugar tres partidos por semana, al Real Madrid le faltan referentes como Sergio Ramos, Fede Valverde y Eden Hazard; acaba de recuperar a Karim Benzema y comprueba la diferencia de nivel que ofrecen los sustitutos en una plantilla que no se reforzó para encarar la temporada tras la conquista de la Liga.

Se fueron jugadores de peso y hay un gran salto entre los veteranos y las nuevas generaciones que, en momentos de alta presión, no dan el paso necesario en responsabilidad.

Poder intimidatorio
Lo perdió un Real Madrid que se crece ante la adversidad en los partidos de altura, capaz de ganar el clásico en el Camp Nou, y caer con estrépito ante rivales menores.

Ahora, cualquier equipo se siente con capacidad para hacerle daño ante los problemas futbolísticos que no acierta a solucionar Zidane. En momentos de la temporada no se encararon ciertos partidos con la motivación adecuada. El problema del presente es que a los jugadores madridistas no les falta actitud y sienten como, un equipo ordenado, tiene la capacidad de dañarles. La Liga de Campeones ha dejado de ser ese torneo especial en el que nada afectaba para mostrar su identidad. El ADN blanco se ha rebajado al máximo en un equipo donde cuesta asociar a los valores históricos del club.

Dependencia de Ramos
La baja del capitán ha roto a Zidane que sin su referente no goza de seguridad defensiva.

Diez partidos sin el capitán en Liga de Campeones y ocho derrotas es un dato que habla por sí solo. Raphael Varane volvió a cometer un error en Kiev cuando debe asumir liderazgo; Mendy colaboró en dicho fallo que rompió el partido y no mejoró el nivel de Marcelo.

Primer partido sin marcar en la Liga de Campeones, cuarto de la temporada en quince disputados. El Real Madrid paga un precio elevado su poca pegada en la portería adversaria.

El poste evitó el tanto de Marco Asensio que habría cambiado el rumbo en el encuentro celebrado en el Olímpico de Kiev tras una primera parte de superioridad antes del desplome en el tiempo complementario.

Cambios tardíos
Zidane tardó en reaccionar y ahora regresa la crítica sobre su figura por cambios tardíos y que no tuvieron ninguna incidencia en el partido.
El equipo se le caía, sufría con la velocidad del contragolpe del Shakhtar y Casemiro mantenía una extraña suplencia para estar protegido de una posible amarilla que le impidiese ser de la partida en la última jornada cuando el triunfo en Kiev daba el pase a octavos.

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