martes 11/8/20

Coronado en los penaltis

REAL MADRID 0 - 0 ATLÉTICO
 

El mayor acierto del Real Madrid en la tanda desde los once metros otorga el entorchado de la Supercopa a los ‘merengues’, tras un duelo muy equilibrado y con pocas ocasiones para ambos

La plantilla madridista celebró el trofeo conquistado en tierras de Oriente por todo lo alto después de la prórroga y el lanzamiento de penaltis  | efe
La plantilla madridista celebró el trofeo conquistado en tierras de Oriente por todo lo alto después de la prórroga y el lanzamiento de penaltis | efe

El acierto desde el punto de penalti coronó al Real Madrid como campeón de la Supercopa de España en el King Abullah Sport City tras un duelo cerrado, equilibrado y sin puntería en el que tuvo que recurrir a los once metros para derribar al Atlético Madrid.

Fue la única manera de establecer el desenlace de un partido sin dueño, un duelo del corte de los que suelen protagonizar ambos adversarios. Los errores en los penaltis de Saúl, que lanzó al palo, y Thomas Partey proporcionaron el éxito al Real Madrid y alimentaron la leyenda ganadora de su técnico, Zidane, un experto en finales que de una u otra forma sale triunfal de cada cita.

La undécima Supercopa del Real Madrid es la segunda del francés. El hombre que no pierde finales y que logró en Yeda su noveno título.

Por quinta vez en los tiempos recientes el desenlace requirió de, al menos, la prórroga. Ocurrió con las dos finales de la Liga de Campeones que ganó el Real Madrid ante el equipo rojiblanco, con la Copa del Rey que conquistó en el Santiago Bernabéu el Atlético en 2012 y en la Supercopa Europea de hace dos años. Tenía pinta.

Los dos equipos menos goleados de la Liga española proporcionaron un clásico al uso con la moneda en el aire. Equilibrado, espeso, excesivamente táctico, respetuoso y sin alegrías. Nada que ver con el desparpajo de las semifinales. Y que necesitó la prórroga.

El Atlético Madrid se animó con un par de fogonazos. Pero le faltó algo de convicción. Joao Félix no se pudo creer que la pelota le llegara a los pies regalada por Sergio Ramos en una de las pifias que el capitán blanco realiza ocasionalmente. El portugués desperdició el regalo y tiró fuera. Igual que Álvaro Morata después de otro error de la zaga rival.

Ahí estuvo el Atlético más ambicioso. Se animó. El Real Madrid tenía el balón pero nada de profundidad. Su control excesivo llegaba a ninguna parte. Diego Pablo Simeone lo debió ver pronto y puso a Vitolo a calentar bastante antes del intermedio, al que se llegó después de una intencionada internada de Ferland Mendy que tiró al primer palo y un desviado cabezazo de Casemiro que salió alto.

Thibaut Courtois se erigió en salvador a diez minutos del final. Cuando el partido enmudecía, frustró una clara ocasión de Morata que le encaró sin oposición. El partido se desabrochó pero no lo bastante para ir a una prórroga que pudo evitar Rodrygo, en el tiempo añadido, al que le salió un mal disparo.

Una mala salida a cargo de Thibaut Courtois en un córner pudo costarle caro al Real Madrid, pero aún más a su rival si Oblak no sale airoso del bombardeo blanco en un momento desde las botas de Luka Modric y Mariano.

Una entrada por detrás, que le costó la expulsión a Fede Valverde, evitó un mano a mano de Alvaro Morata con Courtois a falta de cinco minutos. El portero belga sostuvo a su equipo en el tramo final en el último arreón rojiblanco.

No hubo forma y el desenlace llegó en la tanda de penaltis. Saúl y Thomas fallaron en esta suerte. En el Real Madrid todos marcaron. Hicieron al equipo blanco campeón.

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