domingo 12.07.2020

El Atlético cae en Turín y sigue sin cerrar su clasificación

Dybala anotó el único gol en el tiempo añadido del primer acto
Jan Oblak (d), guardameta del Atlético de Madrid, tuvo anoche mucho trabajo cuando el Juventus tuvo acciones a balón parado y en una de ellas llegó el gol | ANDREA DI MARCO
Jan Oblak (d), guardameta del Atlético de Madrid, tuvo anoche mucho trabajo cuando el Juventus tuvo acciones a balón parado y en una de ellas llegó el gol | ANDREA DI MARCO

El Atlético de Madrid aún mantiene en el aire su clasificación para los octavos de final de la Liga de Campeones, pendiente de la última jornada, sin posibilidad ya de alcanzar el liderato de su grupo, propiedad de la Juventus y de Paulo Dybala, el factor que doblegó al conjunto rojiblanco (1-0).

Inadvertido Cristiano Ronaldo, finalmente titular, el atacante argentino decidió la derrota del Atlético, la segunda consecutiva en la competición europea, con un golazo de falta directa al borde del descanso; un obstáculo insalvable para el equipo madrileño, que fue competitivo, aparente, pero generó pocas ocasiones y no marcó goles.

No tuvo ni destreza ni determinación ni desborde en su zona ofensiva, todo lo que sí condensó el primer tiempo de Dybala, que presiona al conjunto rojiblanco para la última jornada. El cálculo está claro: si gana al Lokomotiv en el Wanda Metropolitano estará en octavos; si pierde o empata necesita que el Leverkusen no venza.

Así están las cosas hoy por hoy para el Atlético, que sólo ha ganado cinco de sus últimos 16 partidos oficiales y que insistió en la búsqueda del empate toda la segunda parte, con más fe y ganas que precisión y remate. El pasado 12 de marzo, su despropósito en Turín fue sonoro, con un 3-0 inexcusable; ocho meses después, también perdió, pero con otra imagen, vivo en el partido, incluso en el último instante con una opción de Morata.

Paulo Dybala, el mejor de largo del primer acto, por aptitud, actitud, desborde, talento y atrevimiento en cada lance.

Cuando el partido ya intuía el descanso sin cambios en el marcador, el ‘10’ lo culminó con un golazo inesperado, porque no tenía ángulo y porque enfrente tenía a Oblak, pero doblegó toda esa complejidad con un zurdazo rotundo de falta directa, sobre el que queda la duda si el portero tuvo algo de responsabilidad o no (1-0).

Ya había dado un paso más el conjunto rojiblanco al comienzo de la segunda parte, cuando fue el dueño del partido, sin ocasiones, con apenas un remate flojo de Saúl. Pero su incursión transmitió una verticalidad y una mirada hacia la portería contraria que no había tenido antes, aunque tampoco solucionó el atasco generalizado.

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