martes 15.10.2019

Luis César, el técnico que siempre estuvo en Riazor

El entrenador del Deportivo, aun no habiendo trabajado en el club, ha estado ligado a la entidad como aficionado, y a A Coruña, ciudad que le enamoró desde su llegada y donde tiene residencia
Vehemente en la banda, vive el fútbol a tope, desde siempre, y es un estudioso de su trabajo | archivo dxt
Vehemente en la banda, vive el fútbol a tope, desde siempre, y es un estudioso de su trabajo | archivo dxt

Hay futbolistas que apuntan a entrenador desde que empiezan a jugar. Con Luis César estaba claro. Su futuro iba a mirar hacia los banquillos.

Empezaban los años 90 y en el fútbol gallego irrumpía con fuerza Fernando Vázquez. Su Lalín, hasta por las camisetas, parecía el Milan. El de Castrofeito se embarcó en el proyecto del Racing de Ferrol y con él, su portero, Luis César.

Serio en el campo, siempre haciendo vestuario. Trabajador incansable cuando la portería empezaba a evolucionar, su carácter, recio y claro, hacía pensar que acabaría en la banda dando órdenes. Y así fue. 

1. La oportunidad de Isidro Silveira

En el año 2000 Luis asciende a Segunda con el Racing y, en una apuesta personal del histórico presidente verdiblanco, coge las riendas del equipo en la categoría de plata.

El técnico nacido en Villagarcía y afincado en A Coruña, gallego por todos los costados, demuestra que sabe de qué va el fútbol. Es tiempo de recoger halagos del propio Fernando Vázquez. El preparador arousando hace unas temporadas fenomenales hasta que en la última desciende a Segunda B. Luis es deportivista, siempre lo ha sido, pero el Racing va marcado a fuego en la historia de este profesional. 

2. Llega el tiempo de volar lejos de casa

Se marcha al Nástic de Tarragona en un proyecto que solidifica con un ascenso a Primera y, tras un año en El Ejido, regresa a Cataluña para certificar otras dos temporadas.

Ya casi no pararía de entrenar, convirtiéndose en uno de los técnicos expertos de la categoría. Tras su estancia en el Alcoyano, deja buenas sensaciones en el Albacete, al que asciende de Segunda B a Segunda, y llega el momento de volver a Galicia. 

Sus compañeros de profesión hablan maravillas de sus conocimientos

3. El CD Lugo que soñó a lo grande

Luis regresó a casa y se enroló en el proyecto del Lugo. Su contrato se firmó en A Coruña, de madrugada, y lo celebró con un bocadillo con uno de los directivos de la entidad.

De su mano, el equipo de la ciudad amurallada soñó a lo grande y consiguió su mejor clasificación histórica en la liga de plata. Después de una gran temporada, las ofertas no se hicieron esperar. 

4. Trabajando duro y esperando un sueño

No le salieron bien las cosas en Valladolid a pesar de trabajar con criterio y tesón. Todos los entrenadores tienen temporadas mejores y peores. La de Pucela fue para aprender. Luis sabe hacerlo en las malas, mucho más que de las buenas. Es una de sus virtudes.

El año pasado le llamaron de Tenerife para salvar al equipo con cuatro partidos hasta el final de curso. Tras la ‘desfeita’ defensiva de Oltra, el coruñés cumplió y dejó a los chicharreros en Segunda, aunque no siguió en el club insular. Continuó esperando un sueño, el de entrenar algún día al RC Deportivo.

5. Se cumple una de sus aspiraciones

Ese sueño se cumplió el lunes. Después de varias temporadas en las que su nombre entraba en las quinielas, pero no acababa de salir, el consejo decidió darle el mando del equipo. Ya le tocaba. Es su momento.

Luis ha ‘mamado’ Riazor durante mucho tiempo. Ha segudo al Deportivo desde que era futbolista, interiorizado la forma de ser de este club. Es de la ciudad, como muchos otros gallegos que viven en Marineda y quieren a A Coruña desde que una vez pisaron sus calles. Son muchos los impulsos positivos que le mueven para apostar por cumplir esa ilusión, a pesar de que el momento no es nada apetecible.

El chaval que tomaba notas en Riazor hace 25 años tiene ahora el mando del Depor

6. Carácter luchador, fútbol como esencia

Su carácter le hace dar el paso hacia un proyecto que no es precisamente el Supedepor. Es curioso, porque desde Fernando Vázquez –que tan buen resultado dio al Deportivo– no se apostaba por un técnico gallego, de la casa. Hace algunos años se decía que Luis era uno de los ‘aventajados’ discípulos de Vázquez, aunque bebió en muchas más fuentes para saciar su sed de fútbol.

Porque Luis sabe. Lo dicen sus compañeros de profesión. Tácticamente, técnicamente, es un entrenador muy preparado que posiblemente muchos en Riazor, simplemente, no conozcan porque no había tiempo para ver sus grandes temporadas en otros equipos con el Depor jugando la Champions y acaparando toda la atención. Aquel chaval que anotaba en su libreta en el estadio blanquiazul hace muchos años, es ahora el que gobierna. Y, pueden creerlo, cumple la máxima de que ‘el que tiene el mando, manda’.  

7. El futuro, en un puñado de partidos

Luis César firma por una temporada, con opción a otra si el equipo asciende. Es mucho decir y mucho pensar.

El futuro está en ese puñado de partidos que tiene por delante para demostrar que el club no se ha equivocado, que puede sacar a la plantilla su rendimiento objetivo, que puede ilusionar a la afición porque es de casa, sabe lo que es el Depor, y que puede hacer que esta entidad, a nivel deportivo, levante cabeza. Y no cejará en su empeño. Hoy el deportivismo empezará a conocer de verdad a un entrenador que siempre ha estado en Riazor.

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