El partido siempre estuvo teñido por la sombra de la sospecha y en los días precedentes se habló de tal manera sobre ello que algún iluminado decidió hacer un teatrillo en el estadio con un maletín del que asomaban varios billetes de 10.000 pesetas.
Ocurrió en el Dépor-Compostela de la penúltima jornada de la campaña 1997-98, en Riazor. Los blanquiazules estaban en media tabla. El Compostela necesitaba los puntos para no comprometer su permanencia. Oviedo, Tenerife, Salamanca y Racing estaban pendientes de Riazor.. “Si llegan maletines no vamos a decir nada”, zanjó el lateral blanquiazul Armando. Se hablaba de primas por ganar, por supuesto.
El Deportivo tenía opciones de acceder a la Intertoto, detalle que acortaría las vacaciones de los futbolistas, obligados a jugar durante el mes de julio partidos de clasificación para acceder a la Copa de la Uefa. “Nunca he visto una prima”, deslizó Mustaphá Hadji, que tenía una buena amistad (también sus compatriotas en el equipo Naybet y Bassir) con el compostelanista Said Chiba. “Hace un mes que no lo veo”, explicó Hadji en la víspera del partido. Ganó el Compostela 2-6 con cuatro goles de Romano Sion, pero el equipo dirigido por Gabi Leis acabó cayendo a la promoción y perdió la categoría. Hasta hoy.
El técnico deportivista José Manuel Corral habló de “ridículo”. “Cuando hay amor propio también hay vergüenza”, zanjó. Djalminha resumió que todo lo sucedido fue una vergüenza. Paco Jémez no se anduvo con rodeos: “La gente puede llegar a pensar que estábamos vendidos”, reconoció. “Pero, por supuesto, es falso, añadió. Nadie vio al señor del maletín tras el partido.