De la enésima decepción al optimismo renovado
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De la enésima decepción al optimismo renovado

Los jugadores celebran uno de los últimos goles de 2021, el de Copa del Rey ante Osasuna | patricia g. fraga

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Los brotes verdes asoman en el Deportivo y el optimismo reina en el conjunto coruñés y su afición en este 2021 que se va, aunque hace solo unos meses se imponía la decepción, un sentimiento que se ha repetido en el deportivismo en los últimos años, principalmente desde el descenso de 2018.


El Deportivo empezó el año 2021 con el que era su entrenador, Fernando Vázquez, en el alambre a pesar de que solo había perdido un partido de la temporada 2020-21, aunque había sido muy dura, ante el filial del Celta y en el Estadio Abanca-Riazor.


A un buen encuentro, aunque con eliminación, en la Copa del Rey ante el Deportivo Alavés, de Primera División, le sucedió una derrota en el campo del Zamora.


En el Ruta de la Plata finalizó la segunda etapa del técnico de Castrofeito al frente del banquillo blanquiazul, al que llegó el coruñés Rubén de la Barrera.


Fue el primero de los numerosos cambios que se produjeron en todos los estamentos del club a lo largo de los primeros meses de 2021.


El máximo accionista, Abanca, pidió al presidente con el que había comenzado el año, Fernando Vidal, y sus consejeros (salvo David Villasuso, hombre de la entidad financiera) que se echaran a un lado. En su lugar, nombraron un Consejo profesional, con remuneración, capitaneado por un exconselleiro de la Xunta de Gaicia, presidente de la Cámara de Comercio de A Coruña, Antonio Couceiro.


En el césped, De la Barrera no dio con la tecla a tiempo y cuando el equipo reaccionó ya era tarde.


El Depor no pasó el primer corte del camino hacia el ascenso. En la segunda parte de la temporada solo le quedó pelear por no bajar dos categorías con la conversión de la Segunda B en Primera RFEF. Al menos, logró ese mal menor, algo que, por ejemplo, no pudo conseguir otro de los equipos que le había acompañado en la caída desde Segunda División, el Numancia (ahora en Segunda RFEF).


El banquillo

Los cambios continuaron una vez concluida la temporada. El secretario técnico se fue al Albacete; el director deportivo, Richard Barral, llegó a un acuerdo con el club para separar sus caminos, y las negociaciones para la renovación de De la Barrera se rompieron porque a los rectores del club no les agradó que el técnico flirteara con Las Palmas. Al final, no acabó en la isla, sino en el Albacete, en la misma categoría que el Deportivo.


La juventud se impuso en la renovación del Deportivo. Promocionó a Carlos Rosende a secretario técnico tras haber estado en el departamento de captación después de su etapa como periodista deportivo, reforzó esa área y entregó el banquillo a otro técnico joven, Borja Jiménez.


La plantilla

El plantel también cambió profundamente. El Deportivo aplicó una reducción salarial a la hora de confeccionar el equipo y se vio obligado a acogerse a un ERE, aunque finalmente el proceso acabó con solo tres empleados afectados y ningún futbolista, ya que los que rescindieron, once, lo hicieron con acuerdo previo.


El perfil de los fichajes que cerró la secretaría técnica blanquiazul se adaptó a la categoría (la temporada anterior se había apostado por jugadores contrastados en niveles superiores).


En el césped, lo que de verdad importa, el equipo funcionó desde el principio como un rodillo, aunque después atravesó un ligero bache de resultados que pudo superar rápidamente para acabar el año como líder de grupo primero, con cuatro puntos sobre el segundo y ocho respecto al tercero.


El Deportivo llega a 2022 bien situado, con buenas perspectivas y con el apoyo de una afición que nunca le dio la espalda, que le ha acompañado siempre que las restricciones lo permitieron.


Los blanquiazules tendrán que confirmar en los próximos meses la trayectoria que han llevado hasta ahora para recuperar en junio el primero de los escalones que anhela volver a subir. 

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