Domingo 21.01.2018

VICTORIA DEL BASQUET CORUÑA

En los playoffs

Cómoda victoria del equipo coruñés
Cómoda victoria del equipo coruñés

El Basquet Coruña logró ante un muy flojo Iraurgi una cómoda victoria, la segunda consecutiva, novena del curso, con lo que nivela su balance y le devuelve a plaza de playoffs.


Los pupilos de Gustavo Aranzana arrancaron con mucho ritmo y más puntería. Alternando los tiros exteriores con los balones al poste bajo, el Coruña abrió hueco pronto (10-3). Pero la dinámica cambió de forma inesperada. Flis cometió su segunda falta y se fue al banquillo sin siquiera haber tirado. Y la ‘marea naranja’ se congeló.


Sin el ruso en pista, Bulic vio el cielo abierto, con la colaboración de la laxa defensa de un Chuku a tono con el ambiente gélido del Palacio. El ‘4’ balcánico reflotó a su equipo con ocho puntos consecutivos (12-11)


El inicio del segundo cuarto tuvo un apellido: Sonseca. El madrileño supo aprovechar su.Y el final, otro: Olmos. Los dos ‘centers’ locales exhibieron su superioridad sobre los interiores visitantes. El madrileño puso 6 tantos al 9-1 que reabrió hueco (23-14). Y el alicantino aportó otra media docena en el tramo final que dio al Coruña una máxima renta de 11 tantos (32-21). 

Zach desencadenado
Con capicúa (32-23) comenzó el tercer acto. Y con fuego cruzado: cuatro triples –dos por bando– en la cuatro primeras posesiones. Y con otro apellido: Monaghan. Fiel a sus costumbres –de la presente temporada– el prestidigitador de Illinois soltó amarras tras el descanso. Y con 8 puntos casi seguidos puso al Basquet Coruña en la rampa de despegue (47-33).


Aranzana dio un merecido descanso a su director de juego, que a su entregó el testigo a dos que, sorprendentemente, no habían anotado: Flis y Cooney. Entre el ruso y el estadounidense dispararon la renta a la doble decena (59-39), al tiempo que la defensa naranja rozaba la perfección en toda la cancha.


Otro acierto de Cooney abrió la mayor brecha (65-41) a poco de arrancar el último pero nada definitivo periodo. De ahí al bocinazo final, poco más que contar, salvo que Riazor volvió a ver sobre el parquet a Pablo Ferreiro, que otro que no había visto aro, Chuku, también se sumó a la fiesta, y que la relajación defensiva de la ‘marea naranja’ permitió al conjunto vasco aplicar una finísima capa de maquillaje al marcador. l