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Amy Griffin, la anotadora que necesita el Maristas

La ala-pívot estadounidense lucha por un balón en un partido de esta temporada | Quintana
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Una mujer destacó por encima del resto en la victoria del Maristas en Alhaurín de la Torre (41-75), la segunda consecutiva y tercera de la temporada para el equipo coruñés, la primera a domicilio. Amy Monique Griffin (11 de julio de 1996 – Atlanta, Georgia) firmó 25 puntos, nueve rebotes, cuatro asistencias, dos tapones y una recuperación. Su actuación, con 35 créditos de valoración, fue la mejor de la Liga Femenina 2 el fin de semana y le valió el MVP de la jornada 8.


“Es verdad que ves sus números y flipas, pero esperamos esto de ella en todos los partidos y no solo contra el Alhaurín”, matiza Esther Muñiz, entrenadora de Griffin en el Maristas y principal valedora de su fichaje.


Luis Otero, su representante en España, es amigo personal mío y me comentó que había una chica que llevaba un año sin jugar, pero que en la liga finlandesa tenía unos numerazos”, desvela la preparadora coruñesa.


“Lo hablé con Carlos (Cortés, coordinador deportivo), el club hizo sus cuentas y la pudimos traer. Teníamos más candidatas, pero nos decantamos por ella y en el primer partido, de Copa Galicia contra el Cortegada, ya metió 35 puntos”, añade.


Jugona

Griffin, de 25 años y 1’85 metros de altura, es una ala-pívot adaptada al baloncesto actual: “Es una chica muy fuerte, pero que le gusta mucho salirse fuera y tiene una mano increíble. Es una ‘shooter’. No necesita mucho espacio para sacar tiros cómodos y cuando penetra desde arriba es prácticamente imparable”, le define Esther, que le pone un pero: “Le cuesta mucho defender”.


Pese a su explosión en la pista del Alhaurín, Muñiz cree que la estadounidense todavía no ha mostrado todo su potencial con la camiseta del Maristas: “Le está costando adaptarse porque lleva un año sin jugar por el tema del covid, es muy competitiva y se frustra cuando no le salen las cosas. En Finlandia se generaba sus propios tiros, pero es una liga que no tiene nada que ver con lo que tenemos aquí”, arguye.


La técnica confía en la definitiva explosión de Griffin, pero pide tiempo. “En el momento que se encuentre cómoda va a romper porque tiene calidad para eso y para mucho más, pero queremos que se adapte a nuestro juego antes de empezar a buscar situaciones y sistemas para ella, porque no queremos depender de una sola jugadora”, explica.


Casera

Del sur de Estados Unidos a Coruña, pasando por Finlandia, el idioma es la principal barrera para Amy en el Maristas. “No habla ni papa de español, pero tenemos la inmensa suerte de que Xiana y Laura Cervelo (dos jugadoras del equipo) hablan perfectamente el inglés y me traducen en cada momento”, revela Esther.


La entrenadora desvela el carácter reservado de la norteamericana: “Es una chica muy tímida y que sale poco de casa. Por eso el sábado me alegré muchísimo por su actuación. Yo ya se lo dije en el ascensor después de comer: Va a ser tu partido”.


Y así fue. Con sus 25 puntos (un tercio de los que anotó el Maristas), lideró una importante victoria para asentarse en la clasificación. El sábado tendrá una nueva oportunidad de lucirse. Será en casa ante el MagecTias canario.

Amy Griffin, la anotadora que necesita el Maristas