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Més que un club

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Los que el pasado domingo increpaban a Ronald Koeman a la salida del Camp Nou hace treinta años no habían nacido para celebrar el gol con que el ahora entrenador del Barcelona daba la primera Copa de Europa al club que tanto afirman amar.


Me es indiferente que al técnico tulipán le vaya bien o mal, pero merece un respeto, ya que lo ocurrido es indecente y evidencia, una vez más, que en Can Barça las aguas bajan turbias.


Ver a una afición que presume de ‘seny’ tratar así a su gente debería sorprender a más de uno, pero quizá en agosto, cuando Joan Laporta le ‘enseñó’ la puerta a Leo Messi, el argentino llevó en la maleta lejos de la Avenida Arístides Maillol (sede de la entidad) algo más que su fútbol.


Ahora se pueden entender comportamientos pretéritos (la suspensión momentánea en el curso 2002-2003 de ‘El clásico’ o cuando el pasado año seguidores irrumpieron en el Camp Nou contra Bartomeu y la marcha de Messi...), que algunos querían presentarlos como aislados. Sin embargo lo sucedido deja a las claras que no, pero es igual, el Barça es més que un club.

Més que un club