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Barça-Liceo: un clásico por el liderato y con algunas cuentas pendientes

Dava Torres, capitán del Liceo, en un clásico de la temporada pasada | Patricia G. Fraga
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No es una final, como las de la última Copa del Rey o la reciente Supercopa que ganó el Liceo, y tampoco es un partido decisivo para el título de la OK Liga, que esta temporada se decidirá en el ‘playoff’, pero un clásico siempre es un clásico. “Un Barça-Liceo tiene un valor diferente. Se juega para ganar”, resume Juan Copa.


El Palau Blaugrana (12.15 horas, TVG2) acoge el partidazo de la jornada, un duelo con el liderato en juego y algunas cuentas pendientes. El Barça llega picado en su orgullo después de perder tres de los últimos cinco enfrentamientos directos: el año pasado en el Palau (3-4), vacío por las restricciones de la pandemia, la final de Copa del Rey en Riazor (3-2), el último partido del curso en junio, y la final de la Supercopa (3-2), hace solo un mes en Sant Sadurni d’Anoia.


Dos puntos

Desde esa última derrota, el equipo azulgrana encadena seis victorias en la OK Liga y es líder con 18 puntos, dos por encima del Deportivo Liceo, que cedió un empate en Lleida, pero llega en una racha de cinco triunfos.


El cartel del clásico varía ligeramente respecto al de la pasada campaña. El exliceísta Pablo Álvarez es una ausencia destacada en el juego ofensivo del Barça, que no suplió su baja con nuevos fichajes, mientras que el equipo coruñés echa de menos en defensa a Franco Platero, y a Fabri Ciocale en la rotación, aunque se reforzó con el pichichi y MVP de la OK Liga 2020/21, Àlex Rodríguez, y con el talentoso Jordi Burgaya.


Nombres propios

El coruñés Ignacio Alabart, cerebro y clase, los también exliceístas Matías Pascual, bastión en defensa, y Pau Bargalló, verticalidad en ataque, los portugueses Helder Nunes y João Rodrigues, potencia y gol, o los vetearnos Aitor Egurrola, Sergio Fernández y Sergi Panadero mantienen la columna vertebral azulgrana.


En el Liceo, un bloque cada vez más reconocible y compacto, serán de vital importancia la defensa, hombre a hombre, las transiciones rápidas y la pelota parada, con el recuerdo de la última Supercopa, que se decidió a favor de los verdiblancos con tres faltas directas ejecutadas por Jordi Adroher.


Sobran los alicientes en el segundo clásico de la temporada, no tan decisivo como otros, pero igual de importante en el camino hacia los grandes objetivos de la campaña.


Los entrenadores

Entre los muchos duelos particulares que se vivirán en el Palau Blaugrana, el azulgrana Edu Castro y el liceísta Juan Copa disputarán un nuevo enfrentamiento en los banquillos.


No creo que sea un partido decisivo porque queda mucha temporada. Tenemos muchas ganas de jugar ante nuestro público contra un rival que llega en buena línea, un equipo luchador que se agarra a la pista bastante bien y que nos exigirá, pero nosotros tenemos que centrarnos en nosotros mismos e intentar llevar el partido a nuestro terreno y traducirlo en goles”, destacó Castro.


“Va a ser un partido muy parecido a los que hemos jugado últimamente, pero seguramente habrá mucha gente y nos tendrán más ganas después de los últimos resultados. El Barça suele salir en su casa con mucha intensidad y presión alta. Tenemos que estar atentos para intentar escapar de esa primera línea y tratar de igualar ese nivel físico tan alto que tienen en la rotación”, advirtió Copa.

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