Menú
El Ideal Gallego Diario de Ferrol Diario de Arousa
YouTube Twitter Newsletter Instagram Facebook

La sanción de Salazar

|

Hace ya algunas semanas que queríamos hablar del “caso Salazar”, ese antiguo atleta cuya sanción por estar inmerso en una compleja trama de dopaje ha sido confirmada por el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo). Él y el endocrinólogo Jeffrey Brown son los cabezas visibles de unas actuaciones totalmente rechazables y que iban dedicadas únicamente a la mejora del rendimiento de sus atletas con el fin de conseguir fraudulentos triunfos.


Alberto Salazar, como sabrán todos los aficionados al atletismo, fue un atleta de fondo hace ya muchos años, que tenía una peculiar manera de correr porque parecía como si arrastrase un poco una pierna. Empezó en pista (5.000 y 10.000 metros) y terminó corriendo muchos maratones, algunos de los cuales ganó, como los de Nueva York y Boston. Curiosamente, en la edición que ganó él de este último los jueces llegaron a la conclusión de que los atletas habían corrido una distancia de 150 metros menos de lo estipulado en el reglamento.


Salazar estaba involucrado en el Nike Oregon Projetc (NOP), un grupo de entrenamiento de alto nivel, a los que según la sentencia del TAS se les acusa de experimentar con testosterona y con L-carnitina en los atletas (sin que ellos se enterasen, dicen). Entre los pupilos de este hombre de origen cubano estuvieron el conocido británico Mo Farah, así como los norteamericanos Galen Rupp y Alan Webb. La última en infundir sospechas fue la holandesa Sifan Hassan, cuyo último récord del mundo de 10.000 metros fue la comidilla en todo el atletismo dada la manera tan llamativa de completar los últimos kilómetros. A todo esto, la firma comercial también salió algo tocada si bien sobre eso se ha pasado suavemente.


Lo cierto es que la siempre tan estricta Agencia Antidopaje Estadounidense (USADA) quería que Salazar fuese sancionado de por vida, pero el tribunal no consideró probados ciertos hechos, a pesar de que el citado organismo consideraba que los acusados podrían actuar también “con otros productos dopantes peligrosos”.


Recordarán perfectamente al ciclista Lance Armstrong (ganador de siete Tours de Francia, todos ellos dopado). Y es verdad aquel dicho de que “Dios los cría y ellos se juntan”, porque un detalle significativo ocurrió hace unos años, cuando Salazar envió un correo electrónico al ciclista para que se pusiera en contacto con él y en el que venía a confirmar una serie de “éxitos en los experimentos que estamos realizando”. Y quería compartirlos con el “rey del dóping en la historia del deporte”.

La sanción de Salazar