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Los partidos feos

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Después de tres jornadas de liga pocas conclusiones podemos sacar todavía. Estamos muy contentos porque hemos ganado los dos partidos, pero la experiencia, sobre todo la más reciente, nos dice que hasta que no pasen unas cuantas jornadas más no sabremos aún lo que podemos esperar. Hemos jugado un partido en casa y nos hemos ido eufóricos por ganar de goleada con muchos momentos de buen juego. Y hemos ganado por la mínima o un poco más, como ayer, contra rivales cuyos nombres nos decían muy poco pero que nos demostraron que fuera de casa hay que ponerse el mono de trabajo y jugar “feo”, jugar práctico y aprender a sufrir. Mucho.


Porque esa va a ser una de las claves de la temporada. Los partidos a domicilio. Está claro que este año en Riazor el equipo tiene en nosotros, los aficionados, un enorme refuerzo que el año pasado y en las últimas jornadas de la temporada anterior le faltó al equipo. El efecto Riazor tiene que ser –y yo creo que lo será – decisivo para que sean muy pocos los puntos que se escapen de Riazor. El miedo escénico de toda la vida, vaya.


Pero fuera de casa ya será otra cosa. El Deportivo sigue conservando su nombre y serán muchos los equipos que consideren un día señalado la jornada en la que visitemos sus campos. Siempre hemos escuchado en Primera que las ligas se ganan en campos de equipos pequeños. Pues bien, en esta Primera RFEF el ascenso también es así. Influirán muchos factores, no sólo las ganas que pongan los equipos locales, que también, sino los campos que nos vamos a encontrar. Ya el año pasado lo comprobamos cuando visitamos al Coruxo, al Zamora, al Salamanca UDS, al Guijuelo… al mal juego del Deportivo se sumó el estado del campo.


Y es aquí donde este año yo creo que hemos tenido bastante suerte en términos generales. La semana pasada jugamos en Tudela y esta tarde tocará en Calahorra. No me quiero ni imaginar lo que sería visitar esos campos en enero o febrero. Luego nos tocará ir a Salamanca a jugar contra el Unionistas. El año pasado les ganamos por estas fechas y luego, cuando fuimos a un estadio histórico como es el Helmántico, nos encontramos con un césped helado e impracticable. Es decir, no es lo mismo ir a Salamanca a jugar al fútbol en septiembre que en enero, evidentemente. Eso es lo que nos va a pasar con el Zamora otra vez, que ya nos tocó jugar en el Ruta de la Plata en plena borrasca Filomena y esta temporada les visitaremos un 26 de enero, cuando no habrá allí un tiempo primaveral precisamente.


A Logroño nos tocará ir dos veces ya que ahora allí tienen dos “Logroñés”. A Las Gaunas contra el UD Logroñés nos toca a primeros de noviembre. Es posible que no haga demasiado frío, pero yo todavía recuerdo en la temporada 92-93, la primera de Mauro y Bebeto en el Deportivo, que nos tocó ir a primeros de diciembre y aquello era un barrizal impracticable. Me acuerdo de la habilidad de Bebeto levantando el balón sutilmente para marcar el segundo gol y evitar el contacto con el césped que hubiese frenado la trayectoria del esférico. Y tampoco me olvido del portero local, un tal Lopetegui, que parecía una croqueta del barro que tenía. A ver como tienen el césped en 2021. Contra el otro Logroñés, la SD, nos tocará ir en febrero. Ahí ya tocará abrigarse. A Valladolid iremos en mayo, que ya es todo un alivio, y a Bilbao en abril, aunque ahí me preocupa menos el estado del campo. Y es que el Athletic siempre ha cuidado mucho este aspecto y supongo que los terrenos de Lezama no serán una excepción.

Muchos campos donde habrá que ser prácticos. Ya lo vimos en Tudela y, afortundamante, ayer se repitió.

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