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La realidad desmiente la declaración de intenciones

El Noia Portus Apostoli no jugará en la Primera División el próximo curso a pesar de ser el mejor equipo de la categoría de plata en la temporada que la RFEF de Luis Rubiales ha empezado a gestionar los torneos más importantes del fútbol sala.
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“La época del futbito ya se fue, ésta es la época del fútbol sala. Somos una federación comprometida con este deporte, nos gusta este deporte y lo demostramos”.


El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, hizo esta declaración de intenciones hace menos de un año y medio en la segunda edición de la Gala del Fútbol Sala de la RFEF celebrada en diciembre de 2019. Sin embargo algunas veces los hechos parecen contradecir las palabras y esto, sin ir más lejos, ha sucedido en la presente temporada.


Desde este curso, 2020-2021, el Comité Profesionalizado de Fútbol Sala de la RFEF ha sido el encargado de gestionar la Primera y la Segunda División al no renovarse el convenio que la mencionada RFEF tenía con la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS), organizadora de las competiciones desde la campaña 1989-1990 hasta la 2019-2020.


La RFEF, antes de iniciarse el pasado mes de octubre el campeonato liguero de la categoría de plata, dictaminó en las bases de la competición que el playoff de ascenso a la Primera División lo jugasen los cuatro primeros clasificados del Subgrupo C (obviando equipos filiales o dependientes). Varios de los clubes participantes mostraron su desacuerdo al privar al primero del torneo el derecho a subir directamente, como se recogía así en las normas de las anteriores ocho temporadas, y pidieron que el vencedor debía ascender sin tener que jugar ninguna promoción. La restante sería para el ganador de dicha promoción en la que tomarían parte del segundo al quinto clasificado.


Lo solicitado no fue adelante tras pinchar en hueso al mostrarse la RFEF inflexible en este aspecto y otros que no vienen al caso nombrar.


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La normativa impuesta ha provocado un hecho paradójico ya que el Noia Portus Apostoli, a pesar de ser el club con mayor coeficiente de la Segunda División, por encima de los equipos –Manzanares y El Ejido– que disputarán la eliminatoria decisiva del playoff de ascenso, no jugará el próximo curso en la máxima categoría estatal tras quedar apeado en las semifinales ante el mencionado El Ejido. Ello se debe al haber perdido dos partidos de una serie que está programada al mejor de tres encuentros.


Nadie, y menos en la RFEF, podía aventurar en el arranque del campeonato que un equipo con los mejores números de todos los participantes y que sólo había sido derrotado en tres enfrentamientos de los disputados entre las dos fases anteriores del playoff liguero se iba a quedar sin ascender.


Pero ha sido así, guste o no, por lo que oficializar –por mucho que esté en un reglamento mal parido– que el campeón de la categoría es el club que gane el playoff de ascenso, pese a contar con peores registros que el Noia, es un borrón en una directiva que presume de estar “comprometida” y que le “gusta” el fútbol sala.


Las competiciones que en los últimos años se disputaron dentro de nuestras fronteras han sido el modelo en el que se inspiraban el resto de países que practican el fútbol sala, pero hoy parece que hemos retrocedido nueve años. En caso de continuar con esta progresión puede que en las próximas temporadas el espejo quede hecho añicos y todo lo avanzado tras la creación de la LNFS en 1989, gracias a la mediación del Consejo Superior de Deportes entre la RFEF y la desaparecida Federación Española de Fútbol Sala, se quede en un mero recuerdo. 


1º EN NUEVE

es el primer club (sin ser filial) que en los últimos nueve cursos es campeón y no asciende.


La realidad desmiente la declaración de intenciones