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Aarón Rama: “Es la mejor sensación que he tenido en el fútbol, con diferencia”

Aarón Rama, lateral izquierdo y capitán del Bergantiños, el primero de los entrevistados del club carballés tras el ascenso a Segunda RFEF | marema
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El capitán respira aliviado, sonríe, se le ve feliz, mucho menos tenso que en otras situaciones. Se le intuye responsable, comedido, consecuente, pero rebosa tranquilidad. Es consciente de que se ha plasmado el objetivo de muchos años de trabajo. Aarón bebe agua y café solo.


¿Es especial llevar el brazalete de capitán en este ascenso?

No. Lo único que sé es que, en el último minuto del partido contra el Arosa, miré más veces el marcador que en toda la temporada. Todas las veces en las que miraba seguía en el 90. No avanza de ese minuto y pensé: esto no da pasado. Contra el Alondras, la sensación fue muchísimo más especial.


¿En la primera jornada de la fase de ascenso?

Cuando pasamos del 0-2 al 3-2 me caí en una esquina yo solo. Fue la mejor sensación que he tenido en el fútbol y con diferencia porque se nos acercaban los de atrás y todo lo que implicaba. Fue increíble.


Y con el 2-1 en el campo del Alondras, ¿se le complicaba mucho al Bergantiños?

Vi que se nos complicaba pero que no era definitivo porque seguía estando en nuestra mano. Cada vez que no éramos capaces de jugar a lo que hacemos bien, teniendo posesión, paciencia con el balón y manejando mucho el ataque, nos jodían. Los últimos partidos que hemos perdido y los goles que hemos encajado han ocurrido por lo que nosotros hemos hecho mal. Por ejemplo, contra el Arenteiro no desarrollamos el estilo que solíamos tener, pero hicimos una primera parte tal cual la habíamos ensayado, sin que nos llegasen a puerta. Se podría decir que renunciamos al estilo pero no perdimos el control del partido.


Ante el Arenteiro en casa, en un partido muy importante tras perder contra el Arosa, Aarón comete un penalti.

Me siento responsable, sobre todo, por la jugada anterior. Lemos me había dicho entre semana que no intentase anticipar y, por anticipar, hicieron una pared y llegaron al borde del área. No me sentí tan culpable por el penalti pero sí por la acción previa. Soy defensa y sé que me pueden pitar algún penalti. De hecho, creo que este es el primero que me pitan.


Contra el Alondras, con la opción de certificar el ascenso con una victoria, vive el final del partido desde fuera.

Se sufre mucho más. Primero me senté en el banquillo tratando de ayudar a mis compañeros con alguna indicación, pero luego subí a la grada y lo pasé muy mal, mucho peor que estando en el campo.


¿Es Aarón un futbolista que da muchas vueltas a sus errores?

Es algo que me pasa, pero cada vez menos. Y mejor así. Creo que no se le debe dar demasiadas vueltas a los errores en ninguna profesión. En temporadas anteriores, un error cualquiera en un pase no me permitía seguir concentrado en el partido.


¿En qué se diferencia este Bergantiños del equipo de la pasada temporada?

En el control desde que el balón sale desde el portero. El peligro que hacemos en campo contrario puede ser mayor o menor, puede depender de la inspiración de unos jugadores o de otros, pero lo que sí trabajamos muchísimo es la salida de balón desde el portero. Nunca en mi vida he practicado la salida de balón con tantas opciones, nunca. Sabemos que tenemos diferentes posibilidades, más armas trabajadas. Y no quiere decir que nos salga porque, de repente, aparezca un jugador y se le ocurra hacer un movimiento. El míster nos da margen a la improvisación dentro de seis, siete, ocho jugadas, pero todos tenemos claro a dónde nos tenemos que mover. Entrenando, aunque nos salga una bien de rebote, se vuelve a repetir hasta que cada jugador sepa dónde tiene que estar en cada momento. Antes nos complicábamos menos y, por tanto, nos exponíamos menos en muchas situaciones porque, si juegas directamente al campo contrario, asumes menos riesgos. A nosotros nos vino bastante bien este cambio.


En poco más de un año el Bergan ha pasado de una temporada discreta a ascender.

Lo que veo es que, independientemente de los once jugadores que estén en el campo, el nivel del equipo siempre está por encima de una nota determinada. Uzal se pasó muchos partidos sin ser titular pero jugó contra el Arosa y fue el mejor del partido. Algunos jugadores necesitan diez partidos para sentirse importantes, pero aquí no. El que entra rinda igual o mejor y eso no pasaba la temporada pasada ni tampoco los años anteriores. Dependíamos mucho más de los futbolistas más habituales.


Aarón destaca el nivel del equipo juegue quien juegue pero (casi) siempre ha sido titular.

A mí me parece complicadísimo jugar después de cuatro jornadas sin participar y dar el nivel. Me parece una de las cosas más difíciles, igual que entrar desde el banquillo en el minuto 60 y mejorar al que sale. Yo creo que soy malísimo haciendo eso.


¿Entiende que en determinados contextos el entrenador apueste por otro lateral izquierdo?

No, nunca lo entenderé. Me jode muchísimo no jugar. El momento en el que más me fastidió no jugar, fue con (Javier) Oreiro, en las siete primeras jornadas de liga y con un juego muy directo. Teníamos a Ekedi y nuestra propuesta era jugar directamente sobre él, adelantar las líneas y después hacer el resto de cosas. Si recuperábamos en nuestro campo teníamos casi prohibido dar dos pases: era volver a meter el balón para Ekedi. Yo llegaba del Fabril y era algo completamente diferente a lo que venía de hacer. Me costó una barbaridad acostumbrarme a eso pero sabía que, si quería jugar, tenía que hacer eso y me adapté.


¿En qué partido como suplente lo pasó peor?

Contra el Silva en A Grela lo pasé fatal. Estuvimos atacando toda la segunda parte, teniendo ocasiones y ocasiones, pero no marcábamos. Se pasa mucho peor fuera que en el campo.


¿Desde qué momento se centra el Bergantiños en el ascenso a Segunda B?

Noté un cambio importante tanto en las aspiraciones como en la seriedad del club en los últimos años. Por mucho que se pueda decir, en la temporada de la primera fase de ascenso el objetivo era no pasar apuros y quedar lo más arriba posible. Esa idea de soñar con el ‘playoff’ llegó en la segunda vuelta, cuando encadenamos muchas victorias seguidas. Se puede vender lo que se quiera pero, después de la campaña anterior en la que nos salvamos por el ascenso del Boiro, el objetivo era tener una temporada tranquila. Se habían hecho cambios importantes en la plantilla pero el objetivo no era la fase de ascenso.


¿En qué ha cambiado el club desde entonces?

Empezamos a tener regularidad y las cosas salían bien. Pero la temporada pasada, manteniendo una buena plantilla y al entrenador, nos íbamos a Preferente. Veíamos que no salían las cosas y no éramos un equipo al que se le diese bien que no sucediese nada en los partidos y tratar de marcar un gol. Éramos una coladera en defensa, no metíamos goles, no éramos un equipo, nos estaba costando mucho.


Precisamente, la pasada temporada, el Bergantiños tuvo tres entrenadores.

No rendimos, no estuvimos a la altura y, si la temporada no hubiese acabado en marzo y fuese una liga regular normal, acabaríamos descendiendo. Me siento responsable, pero yo veía que íbamos a salir de esa situación.


Cuando terminó la liga, el club dio bajas importantes.

Un jugador nunca va a entender que se le dé la baja. Bajo mi punto de vista, puedo entender que no haya estado a la altura pero, en el fondo, el jugador siempre va a querer que lo valoren. Tengo muy claro que, en el momento en el que no rinda, estaré fuera del Bergantiños de ahora, que no es el Bergan de hace años en el que, manteniendo un nivel correcto y no cometiendo errores, podría tener renovaciones. El club no tiene el objetivo de ser uno más de Tercera División y así se ha demostrado con el ascenso.


¿Notan mucha presión los jugadores del Bergan?

Si no estás fino, sabes que no entras en el once. Esa es la realidad. Unas semanas está más claro que otras, pero sabes que hay jugadores que pueden hacerlo mejor que tú.


Aarón ha jugado muchas temporadas seguidas siendo titular indiscutible.

Desperdicié muchos años de fútbol y no quiero volver a desperdiciarlos nunca más. Cuando era juvenil lo dejé (el fútbol) un año porque acabé mal con Devesa. Yo era un desastre, el peor jugador que un entrenador querría tener. No me gustaba entrenar, salía antes de los entrenamientos y de los partidos…


¿Qué le hizo cambiar?

Dejar el fútbol y echarlo de menos. Seguí jugando en el Victoria, pero solo entrenaba dos veces a la semana, no me llegaba y me enfadaba. Luego subí a Preferente y a Tercera y ahora veo que se me acaban los años de fútbol y que quiero seguir compitiendo al máximo nivel. No quiero perder eso.


¿Qué le ha enseñado Lemos?

Sobre todo, la altura en la que recibir el balón en la salida. Por ejemplo, esta temporada es en la que más cerca de nuestra área he recibido la pelota.


¿Se siente muy querido en el Bergantiños?

Sí, lo noté la temporada en la que descendimos. Cuando terminamos la liga, el Depor llamó al club para intentar ficharme y la directiva me animó para que me fuese al Fabril. No entorpecieron mi salida, me dijeron que ya volvería cuando el club estuviese en Tercera. Fue todo un detalle teniendo yo 22 años.


¿Qué diferencia al equipo de esta temporada del de otros años?

Somos un grupo. Diría que hermanos, pero no sería justo porque soy hijo único, no sé cómo se vive entre hermanos y prefiero no opinar. Este grupo es capaz de luchar por lo mismo manteniendo la competitividad con una buena relación.


¿Estaba convencido de que el Bergantiños ascendería contra el Arosa?

Cuando perdimos el partido de la primera vuelta, quería ascender contra el Arosa en casa. Para mí fue súper duro porque nos metieron tres goles y, para que eso suceda, lo tienen que hacer muy bien o nosotros muy mal. La sensación que yo tenía en el campo era que los jugadores del Arosa creían que eran muy superiores a nosotros.


¿Cómo es Chano Calvo para el capitán del primer equipo?

Un tío que lo pasa mal, fatal. A veces nos vamos al vestuario en el descanso y lo vemos salir del campo a dar una vuelta. Es una persona normal, muy cercana y ha habido muchos jugadores que se han aprovechado de esa confianza.


Hay una foto de la celebración del pasado domingo en As Eiroas en la que solo están Aarón e Iago López.

Coincidimos en la primera temporada de fase de ascenso en el Bergantiños y, cuando quedamos eliminados en Badajoz, nos pusimos a llorar en el banquillo como dos imbéciles. Se acercó un fotógrafo y yo me fui. Empecé a darle patadas a todo de camino al vestuario e Iago se quedó allí. Él tiene esa foto solo y dijimos que eso no podía quedar así. Era mi primera fase y no sabía si habría otra oportunidad, pero el domingo volvió a coincidir de milagro. En aquella ocasión, primero se sentó Iago y después fui yo, pero esta vez me senté yo y después vino él.


El domingo, contra el Arenteiro. ¿Ser campeón es secundario para el Bergantiños?

Ser campeón nunca es secundario.


Aarón Rama: “Es la mejor sensación que he tenido en el fútbol, con diferencia”