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Lara rompe la telaraña

Miku, autor del gol de la victoria blanquiazul, y Raí celebran el 1-0 con Lara, jugador que provocó el penalti | PATRICIA G. FRAGA
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Una acción individual de Lara, víctima de un penalti que transformó Miku en el minuto 61, permitió al Depor romper a un Marino de Luanco serio y que le hizo sudar más de lo previsto para inaugurar la segunda fase de la liga con un triunfo que mantiene la ventaja de dos puntos de los coruñeses sobre el Racing de Ferrol, que ayer también se impuso al Langreo (1-0), y de cuatro respecto al Numancia, que el sábado doblegó al Compos en el Vero Boquete (1-2).


Rubén de la Barrera confirmó la apuesta ofensiva que probó el sábado en Abegondo y suplió la baja del sancionado Uche Agbo con la entrada de Lara, único cambio respecto al once que cerró la primera fase contra el Zamora. De esta forma, el futbolista andaluz actuó como extremo izquierdo, mientras que Raí, que había jugado en dicha demarcación hace una semana, retrasó su posición para formar en la medular junto a Álex Bergantiños y Diego Villares en el 4-3-3 con el que arrancó la escuadra coruñesa.


Salvo un despiste de Mujaid al minuto y medio de partido, que regaló un córner al equipo asturiano que se saldó sin demasiados problemas, el Depor tomó el control del juego desde los instantes iniciales, pero, pese a su monólogo en el verde, se sentía incómodo ante un rival bien organizado y sin fisuras, que no concedía espacios al equipo blanquiazul, falto de ritmo en la circulación de la pelota y sin profundidad en ataque.


A pesar de las imprecisiones de los herculinos en la zona de tres cuartos, a los trece minutos Raí se sacó la chistera para enviar un pase picado a Miku, que, en el punto de penalti, no supo bajar la pelota para disfrutar de una ocasión inmejorable.


La brillante acción del brasileño fue la excepción para un Deportivo que se mostró demasiado estático y previsible en los primeros 45 minutos.


Keko Gontán trataba de desbordar por la banda derecha, pero se estrellaba una y otra vez ante Miguel Prado.


A la media hora, llegó el susto para el conjunto local. Lucho García falló al intentar atajar un centro de Álex Arias y dejó el balón muerto en su área, pero un rápido y atento Borja Granero alejó el peligro.


Avanzaba el encuentro y la escuadra de Rubén de la Barrera se instalaba en una peligrosa dinámica, ya que se contagiaba del bajo ritmo que deseaba el conjunto que dirige el exdeportivista Manel, cómodo con su propuesta descaradamente defensiva.


En el 40’, Villares protestó un claro agarrón que sufrió en el área, en un saque de esquina. Acción que el árbitro no castigó con penalti, pese a las quejas de los coruñeses.


Pese a los aislados acercamientos a la portería blanquiazul, el Marino de Luanco dispuso de la ocasión más clara del primer tiempo a los 44 minutos. Lucho despejó de manera discutible un centro de Guaya y la pelota llegó a Álex Arias, que efectuó un peligroso remate, pero el guardameta colombiano, con una gran estirada, evitó el gol, aunque el esférico acabó en córner tras un mal despeje de Mujaid.


La segunda mitad arrancó con susto para los blanquiazules. El Marino cogió dormidos a los locales en un contragolpe, Álex Arias habilitó a Guaya con un gran pase en profundidad y el lateral izquierdo obligó a intervenir a Lucho con un centro raso, que el cancerbero deportivista atrapó sin problemas.


En el minuto 52, ambos técnicos se vieron obligados a efectuar su primer cambio por lesión. En el Depor, 

abandonó el césped Borja Granero con una contusión en la cadera y fue sustituido por Valín, mientras que en los visitantes, Chiqui relevó a Mendi.


El partido se volvía cada vez más soporífero y el Deportivo, impotente, empezaba a abusar de los balones largos.


Derriba el muro

Justo cuando peor lo estaba pasando el equipo coruñés, cada vez más enredado en el entramado defensivo de los asturianos, una internada de Lara rompió la telaraña. El andaluz fue derribado por Morilla dentro del área en el minuto 60, el colegiado señaló penalti y el venezolano Miku transformó la pena máxima para contabilizar su cuarto tanto de la temporada


El 1-0 no mejoró el juego del Depor, que siguió al ralentí, casi a ritmo de pretemporada (tal vez desanimado por el mazazo que sufrió la pasada semana al quedarse fuera de la lucha por el ascenso).


Keko seguía empeñado en percutir por el costado derecho, pero volvía a fracasar una y otra vez.

En un alarde físico de Mujaid, el riojano se plantó en el área contraria en el minuto 82, pero cuando iba a armar la pierna para disparar, la zaga despejó a córner.


Un minuto después, Rubén de la Barrera dio descanso a Raí, Miku y Keko, e introdujo a Rayco, Beauvue y Borja Galán.


El Depor se ha acostumbrado a sacar sus partidos sufriendo y ayer no fue la excepción, pese a la diferencia entre ambas escuadras. Los locales dieron un paso atrás y acabaron encerrados ante un Marino que se volcó en busca de un empate que no logró.

Lara rompe la telaraña