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Óscar Gilsanz: “¿Renovación? Si la pandemia nos ha enseñado algo es a pensar día a día”

Óscar Gilsanz, en su primera experiencia en el Deportivo como entrenador del Laracha, que hacía las funciones de tercer equipo del club herculino en Tercera División cuando el Fabril militaba en Segunda División B | raúl lópez
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Desde hace prácticamente un año, forma parte de la estructura de un club profesional. Óscar Gilsanz explica cómo es trabajar en el Deportivo, donde se autoexige tanto o más que cuando entrenaba en Tercera.


¿Qué instrucciones recibe Óscar Gilsanz por parte de la dirección de la cantera?

Entreno a un equipo de cantera y la propia formación de los equipos y el rol que desempeñamos en la competición provoca que haya un determinado contexto de trabajo en cuanto al tipo de partidos que se van a disputar y al tipo de trabajo que habrá que realizar. El club nos da total libertad en el trabajo diario para llevar a cabo lo que se quiere ver en los partidos y eso nos da una confianza importante. Queremos ser un equipo dominador, un equipo que sea capaz de asumir situaciones de ataque con balón, que sea capaz de no sufrir defensivamente por el hecho de estar en avanzado teniendo balón…


“Queremos ser un equipo dominador”. Eso no implica tener mucha posesión de balón.

Contestar en profundidad a esta pregunta sería abrir un melón que no daría para una entrevista sino para un debate de muchas horas. Para que un equipo se vea dominador de un partido tiene que estar sucediendo lo que el entrenador tenía en la cabeza y transmitió a su equipo. El partido se tiene que estar disputando en un contexto que beneficie al equipo y que los jugadores sean conscientes de que el partido pasa por ellos. No vale de nada para un entrenador creer que tiene el partido controlado si los jugadores no lo creen o si están incómodos.


Los entrenadores tenemos que ganar tiempo con resultados o nos vamos a la calle


¿Dominó el Depor al Celta?

El Celta ejerció una presión tras pérdida muy agresiva pero, cuando salíamos de esa presión y tenían que replegar, no estaban cómodos. Tampoco estuvieron cómodos con balón porque nosotros, con las líneas muy juntas y más replegados, percibíamos que estábamos cómodos porque no nos hacían daño; podíamos robar y correr.


El Celta ejerció presión a los laterales del Depor.

Es una máxima que tenemos casi todos los equipos, pero lo importantes es conseguir que esa presión sea efectiva. Es intentar que el equipo rival juegue por fuera para iniciar la presión porque, si lo hace por dentro, es como entrar en la propiedad del vecino. Si la rodeas, puedes no tener problemas pero, una vez que estás dentro, el equipo tiene que abrirse o juntarse para replegar. Mientras el rival juegue por fuera, la capacidad de bascular, de cerrar espacios y líneas de pase es mayor.


¿Impone el Depor que sus equipos deben jugar con un determinado sistema?

No, pero sí tenemos que generar unos comportamientos similares a nivel táctico porque los jugadores están saltando continuamente de un equipo a otro. No diré que la estructura es una anécdota porque marca las posiciones de partida en las que los jugadores se encuentran cómodos, pero no le doy mayor importancia.


“La gran asignatura pendiente del club es apostar por la cantera”. ¿Es lo mismo un proyecto de cantera que apostar por canteranos?

Yo solo soy entrenador. Creo firmemente que todos los clubes quieren apostar por la cantera, sobre todo si derivan una parte importante de su presupuesto a esa área. Es un tema muy delicado. Los primeros equipos siempre suelen tener urgencias y, a veces, una cosa no permite ver la otra. Los entrenadores tenemos jugadores –ni jóvenes, ni mayores, ni cadetes, ni juveniles– y si llega uno al que le ves más nivel que el que tienes, lo vas a pedir y a poner.


Estoy muy a gusto, cómodo y para nada creo que este dando un paso atrás


El mensaje sobre la cantera fue uno de los primeros del nuevo presidente.

Es un mensaje positivo por parte del seno del club para los que trabajamos en la cantera. Nosotros somos los encargados de recoger ese guante.


Antonio Couceiro ha informado de que Fran González será el director de la cantera la próxima temporada. ¿Cómo es su relación con él?

Nuestra relación es buena. Fran cree firmemente en el trabajo de cantera y para eso está. Todos queremos remar en el mismo sentido con el objetivo común de que el trabajo que se está realizando en Abegondo se vea reflejado en el primer equipo. Es la idea con la que Fran nos alimenta.


¿Qué le exige Fran al Juvenil?

Más allá del resultado, quiere que los equipos sean dominadores, que hagan un juego atractivo y que los futbolistas compitan y sean capaces de mostrar capacidades para ir subiendo escalones.


¿Qué peso tiene en las decisiones sobre qué jugadores que dan el salto al Fabril?

La dirección deportiva de la base, como no puede ser de otra manera, es la que coordina todo tipo de movimientos, pero el contacto es continuo tanto con Valerón como con la dirección deportiva. Todos participamos en mayor o menor medida y ese tipo de decisiones forman parte de horas de conversaciones a nivel de club.


¿De qué manera les afecta que suban y bajen jugadores?

Una parte importante del trabajo de cantera es gestionar ese tipo de situaciones. En el Deportivo se está haciendo de una manera impecable tanto por parte de los jugadores que suben como de los que bajan. El trabajo de la dirección es muy bueno y a nosotros nos toca gestionarlo.


¿Cómo se gestionan los egos de los jugadores juveniles de un club como el Deportivo?

En categorías semiprofesionales y profesionales, los entrenadores somos gestores de egos en todo momento. No es lo mismo lo que piensa una persona con 18 años que con 28 y hay que adaptarse a eso para intentar orientar, en la parte que nos corresponde a los entrenadores, a cada jugador.


En categorías semiprofesionales, los entrenadores somos gestores de egos


¿En qué aspectos percibe que todos sus futbolistas tienen representante?

Estoy totalmente al margen.


En un partido contra el Celta, ¿quién decide si los juveniles deben ir con el filial o con el equipo de División de Honor?

Las necesidades del club son las que dictan con qué equipo debe ir cada jugador independientemente de la importancia del partido.


¿Peke y Guille ya son jugadores a todas luces del Fabril?

Son dos jugadores juveniles que, como tal, forman parte de la plantilla del Juvenil A y ahora mismo están siendo importantes en el Fabril. Es una situación muy positiva para el club, pero para nada me despido de ellos. El domingo estuvieron en Abegondo viéndonos jugar. Forman parte del Deportivo de La Coruña y van a estar en el equipo en el que se les requiera.


Peke está siendo el mejor futbolista del filial en las últimas semanas. ¿Cómo se explica?

Tiene muchísimo talento individual y va a llegar a donde él quiera llegar. Su manera de jugar es diferencial, lo demostró con el Juvenil y lo está demostrando con el Fabril.


Como entrenador del Juvenil A, ¿es más importante la palabra jugador o la palabra equipo?

Lo ideal es buscar una combinación de ambas. Sin entender que esto es un deporte colectivo, el jugador no tiene largo recorrido, pero es muy importante que el futbolista mejore individualmente y que se trabaje con él de esa manera como proyecto. Cada uno necesita sus tiempos y sus momentos, pero dentro de un colectivo.


“El único objetivo del Fabril es proyectar jugadores al primer equipo”. ¿Lo comparte?

El último fin es que los jugadores lleguen al primer equipo.


Después de muchos años en Tercera, da el paso de entrenar en fútbol base. ¿Por qué?

Se me presenta un proyecto y unos objetivos muy interesantes y mi situación laboral me permitía entrenar por las tardes, algo que hasta esta temporada me resultaba muy complicado. Trabajar en el equipo de División de Honor Juvenil del Deportivo de La Coruña me pareció un proyecto muy atractivo y sigue siéndolo.


¿Cómo es la negociación con un club como el Deportivo?

Me llamaron, me explicaron qué necesitarían de mí, qué le pedirían al entrenador del Juvenil A y, a partir de ahí, todo fue más fácil.


El Juvenil A es el equipo del Deportivo que mejor está rindiendo. Lo lógico sería que el club le ofreciese la renovación. ¿La aceptaría?

Las renovaciones tienen lugar en los meses de mayo o junio y estamos en marzo. Necesitamos acabar la temporada y no se me pasa por la cabeza pensar en la próxima. Si la pandemia nos ha enseñado algo es a pensar día a día.


¿Qué echa de menos del fútbol sénior?

La inmediatez del fútbol sénior. El futbolista va a entrenar a buscar lo que quiere, que es que lo hagas rendir. El jugador quiere sentirse ganador el domingo. En el fútbol de formación, por la edad de los jugadores, hay que reconducir al futbolista, orientarlo. El jugador del Juvenil A del Depor escucha mucho. Tenemos un grupo que entrena muy bien y que es muy receptivo.


Hay técnicos a los que se les pone la etiqueta ‘entrenador de niños’. ¿Ha dado un paso atrás fichando por un Juvenil?

Estoy muy a gusto con lo que estoy haciendo, estoy cómodo y para nada creo que esté dando un paso atrás. Cada uno es consciente de dónde está su mejor nivel como entrenador. Sigo trabajando y pensando en hacer competir y en hacer competitivos a los equipos que tengo.


Si recibe una oferta de un gran equipo de Tercera que le presente un proyecto atractivo. ¿Le tiraría más?

Desde que he empezado a entrenar, nunca me ha llamado un club al que no haya escuchado aunque tuviera claro que no se darían las condiciones para que pudiese entrenar a ese equipo. No hay entrenadores de Tercera, de Segunda B o de fútbol formativo.


Ha mencionado muchas veces la palabra ‘competir’. ¿Le define como entrenador?

Si alguien se sigue dedicando a ser entrenador en estas categorías es porque, lo que le extrae del deporte, es querer ser mejor cada día. Los que somos entrenadores, lo somos porque no podemos seguir compitiendo jugando. Queremos competir y me veo queriendo sacar lo mejor de mí. Si no quisiera competir, me quedaría en casa. A los entrenadores nos fichan para sacar rendimiento.


¿Hay futbolistas a los que se les nota que tienen madera de entrenador aunque sean muy jóvenes?

Posiblemente, yo tenía madera de entrenador cuando era joven y jugaba. Mis características eran limitadas para la categoría en la que estaba. Jugué catorce temporadas en Tercera División, no era de los jugadores de más calidad de la categoría, mis condiciones físicas no eran buenas y me di cuenta de que solo me quedaba pensar. Desde los 15 años tenía clarísimo que quería ser entrenador. 


 Tercera División

"No cambia el nivel real de la liga sino nuestra perspectiva"

La carrera deportiva de Óscar Gilsanz está estrechamente liga a una categoría: la Tercera División.


Ha entrenado varias temporadas en Tercera, la categoría que parece un tope para muchos técnicos. ¿Cómo se alcanza un banquillo de Segunda B?

Para un entrenador como nosotros, diría que ascendiendo con un equipo desde Tercera. Cada vez es mejor el nivel de los entrenadores y en Tercera cada año hay más oposición a nivel táctico y estratégico. En División de Honor, también. Los equipos están mejor preparados y entrenados. El mundo del entrenador lo comparo con una rehabilitación de una casa: tienes que reconstruirla sin que se derrumbe. Tenemos que ganar tiempo con resultados porque, si no, te vas a la calle. Es la realidad y lo bonito del fútbol. Tenemos que conseguir que algo funcione pronto y eso es tiempo para poder seguir trabajando.


Sigue dejándose ver por los campos de Tercera. Da la sensación de que la echa de menos.

Me encanta esa categoría. La he mamado toda la vida: catorce años como jugador y diez siguiéndola como entrenador desde el 2011, cuando ascendí con el Betanzos. Me gusta ver ese fútbol y, siempre que puedo y que no hay ningún partido de nuestra categoría, estoy al tanto.


¿Qué opina si le digo que la Tercera de la actualidad es como una Preferente mala de hace diez años?

No comparto esa opinión. Cuando uno sale de juveniles dice: el nivel ha bajado, si yo fuera juvenil este año… Y la temporada siguiente cree que el nivel ha bajado un poco más. Mi sensación es que la que cambia es nuestra perspectiva, no el nivel real. En Tercera hay equipos que, teóricamente tendrían menos opciones en otros años, pero están haciendo buenas temporadas. Eso forma parte del trabajo de los entrenadores, de los directores deportivos o de la gente que ficha en los equipos. Cada vez cuesta más ganar partidos, pero no solo en Tercera.


Precisamente al Fabril le está costando mucho ganar.

El Fabril es un equipo muy joven y este tipo de equipos sufren en Tercera División. Las dinámicas también hacen cambiar la perspectiva, pero la Tercera es una categoría muy complicada para cualquier equipo y para cualquier proyecto. El Compos tardó tres años en ascender modelando el proyecto, fichando jugadores. La temporada pasada tenía un equipo en Tercera que, este año en Segunda B, está ofreciendo un rendimiento muy alto. No sé si porque esta temporada tiene un equipo de Tercera o porque el año pasado tenía un equipo de Segunda B.

Óscar Gilsanz: “¿Renovación? Si la pandemia nos ha enseñado algo es a pensar día a día”