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Sin esperanzas

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Después de ver el lugar que el Fabril ocupa en la clasificación de Tercera División y observar que el Deportivo también está más cerca del descenso que del ascenso en Segunda B se me vienen a la mente todos aquellos tópicos a los que determinados aficionados acuden por sistema cuando su equipo va mal. Uno de ellos es, sin duda, echar mano de la cantera. Pero, en este caso, la cantera no existe o está en peligro de muerte o bien los futbolistas que los técnicos han querido aprovechar para el primer equipo claramente no dan la talla para los objetivos que la institución se había marcado al principio de la temporada. Tras el lamentable segundo tiempo del Deportivo frente al Racing de Ferrol –sin capacidad de reacción, sin juego y sin ánimo- el entrenador ofreció un baño de realismo a todos los que le preguntaban al término del partido. Y consideró que el ascenso prácticamente estaba descartado esta temporada.


Y lo está porque el juego del equipo y la calidad de sus componentes no son suficientes para ilusionar a unos aficionados todavía lastrados por el pasado inmediato.


Dirán ustedes: es fácil ahora mirar hacia atrás. Sí, lo es, pero en qué estaría pensando el cuerpo técnico y los ‘fichadores’ a la hora de confeccionar la plantilla del primer equipo. Nadie se dio cuenta de la categoría de hombres que se quedaban en el club.


O quizá se pensó que con la camiseta se iban a ganar la mitad de los partidos. Hoy todo está muy igualado y cualquier equipo ‘te hace un traje’, como vienen observando los componentes de la plantilla deportivista y sus allegados internos y externos.


Y ahora, ¿qué? Pues con las esperanzas deportivas de todos puestas por el suelo, únicamente queda la posibilidad de soñar para no caer en el pozo de Tercera División, eso sí, sin base alguna después de lo visto en las últimas jornadas, en las que de ocho partidos el equipo ganó solamente uno y perdió cinco. Y, lo que es peor, con sólo dos goles marcados.


Pese al galimatías de calendario que se presenta este año sí sabemos que si el Deportivo acaba en el pelotón de cola corre un gran riesgo de desaparición. Por ello, desde estas líneas tratamos de apelar al pundonor profesional de los jugadores para que intenten dar en los terrenos de juego un rendimiento que hasta ahora no han ofrecido y que pueda salvar una institución que atraviesa el peor momento de su historia.

Sin esperanzas