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Cuando se tsermina el argumentario

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A mediados de los años 80 hubo un entrenador de un equipo de Primera que luchaba por la permanencia que, tras caer estrepitosamente en un partido de liga ante un adversario que luchaba por los mismos objetivos, se descolgó en rueda de prensa con algo parecido a “¿El 5-0? Pues miren, el primer gol viene precedido de una falta que no nos pitan, el segundo fue fruto de un desbarajuste defensivo, en el tercero hay un fuera de juego clarísimo, el cuarto es un gol tonto de los que nunca entran y el quinto, para mí, no fue penalti”. Y se quedó tan ancho. Ni autocrítica ni nada. En los siguientes partidos, y ante nuevas derrotas y excusas tipo “dimos demasiadas facilidades al rival”, este entrenador fue cesado y su sustituto consiguió eludir el descenso.

Fernando Vázquez ya no es entrenador del RC Deportivo.  El que pensábamos que iba a terminar con esa trituradora de técnicos que era nuestro club ha durado poco más de un año en el banquillo. Dice que no le gusta que le vean más como un animador de masas que como un entrenador. Pero eso era lo que necesitábamos la temporada pasada. En el último partido con Luis César en el banquillo, poco más de 12000 personas acudieron a Riazor. Un mes después, ante el Racing en Riazor, y ya con Fernando Vázquez, el estadio estaba lleno. Y ganamos. Y una semana después vino el intratable líder, el Cádiz. Y el estadio se llenó de nuevo. Y de nuevo ganamos. Vázquez nos animaba a los aficionados con sus arengas, sus carreritas por la banda y con su “pódese”. Y los aficionados animábamos a los jugadores. Y las victorias empezaron a llegar. Pero luego llegó el virus, y los aficionados desaparecimos de las gradas. Y llegaron derrotas inexplicables como la del Extremadura y el escándalo del Fuenlabrada. Y bajamos a Segunda B en circunstancias muy extrañas.

Este viernes Fernando Vázquez se ha despedido en una rueda de prensa. Ha pedido unión al deportivismo, pero también ha lanzado unas acusaciones al aire que no invitan mucho a esa unión que él pide. Se ha pasado la rueda de prensa aludiendo que ha sido cesado por “dos derrotas” cuando la realidad es que llevamos desde la pretemporada viendo un juego que en nada invitaba al optimismo. Tras la humillante derrota ante el filial del Celta alegó que sólo había sido una derrota y que no pasaba nada más. Y ya ante el Zamora, y tras dar la impresión de que había tirado el partido desde el inicio, no pasó de decir que ya volverían las victorias. Unas declaraciones que para nada justificaban el mal juego de esos partidos ni de lo anteriores. Unas declaraciones que a mí me sonaron a algo tengo que decir para explicar la derrota sin autocrítica. Como el entrenador del 5-0 que les contaba antes.

Nadie quería el cese de Fernando Vázquez. Por dos veces resucitó al equipo aunque luego no se consiguiese el objetivo. La primera vez le dejaron seguir y consiguió devolvernos a Primera con un equipo bastante humilde. En esta ocasión él dice que le han echado con la excusa de la minicrisis de las dos derrotas. No creo que haya sido así. Si le hubieran querido echar ya lo habrían hecho antes. No sé qué hay de cierto en las palabras acusatorias de su despedida, pero, en cualquier caso, la debacle de final de temporada y el mal juego de lo que llevamos de esta no creo que tengan nada que ver con esos obstáculos de los que habla. Tenemos una plantilla muy superior al resto de equipos y ni en pretemporada hemos visto a un equipo reconocible.

De todas formas, gracias Fernando Vázquez por todo lo que nos has dado este año. Que ha sido mucho. Pero, sinceramente, en tu despedida nos has decepcionado un poquito a algunos.

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