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Todo es una consecuencia

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Me imagino que la propiedad del RC Deportivo deberá de estar flipando en colores sobre la repercusión que tiene el deporte en la prensa en general y también en las redes sociales. Es un no parar.

Está claro que Fernando Vidal acabó marchándose dando un portazo, ya que su idea era continuar al frente de la entidad por el período por el que fue elegido, cinco años. Pero no pudo ser. Las malas decisiones y la falta de suerte, todo hay que decirlo, no le acompañaron. Para la propiedad e incluso para el deportivismo en general, su fracaso es evidente; tanto es así que mientras él comparecía en rueda de prensa al mismo tiempo se estaban filtrando a los medios la composición del nuevo Consejo de Administración.

Pero hay que reconocer públicamente que fue de valientes presentarse a la presidencia del Depor, después de que Lendoiro (que ahora da lecciones) lo dejara hecho un solar. Tino Fernández fue el primero en haber ordenado económicamente unas catastróficas cuentas. Luego ya no pudo con la presión y salió corriendo. Más tarde, Paco Zas se topó con la presidencia gracias al apoyo de su antecesor, que no quería a su exconsejero ni en pintura y le cedió sus acciones; al final Fernando Vidal logró su objetivo, propició que el club cayera en manos de Abanca y tomó decisiones, algunas incluso en contra de su propio Consejo, que le abocaron a echarse a un lado. Su salida es una consecuencia del resultado final, de la marcha errática del equipo y de los ‘amigos’ poco recomendables como asesores.

Todo es una consecuencia