Menú
El Ideal Gallego Diario de Ferrol Diario de Arousa
YouTube Twitter Newsletter Instagram Facebook

Una situación delicada que obliga a un camino limpio

Los blanquiazules no ganan en Liga desde finales de noviembre, cuando se impusieron al Racing de Ferrol | quintana
|

El Deportivo está inmerso en una serie de seis partidos sin ganar (tres puntos de dieciocho posibles) que ha complicado sobremanera su futuro en la categoría de bronce de cara al objetivo que se marcó como indispensable cuando empezó la temporada: el ascenso a Segunda División.


Por vez primera esta campaña, el equipo está fuera de las posiciones que permiten acceder a la segunda fase para jugar por regresar al fútbol profesional. Antes, ya estaba en peligro porque su promedio de puntos era inferior a otros rivales del grupo que estaban por detrás en la clasificación y habían disputado menos encuentros. Ahora, ya es un hecho. El pasado fin de semana, el Compostela le superó en la tabla y le desplazó a la cuarta posición, que solo le permitiría luchar por estar en la próxima edición de la Primera Federación (Segunda Pro), la competición que se quedará a medio camino entre el fútbol profesional y lo que ahora es la Segunda B.


En el Subgrupo A del Grupo I, el Deportivo es cuarto y en el global de todo el Grupo I (con el Subgrupo B), octavo.


Eso no solo supone un problema por el peligro de no pasar el primer corte y acabar esta fase entre los tres primeros, sino que, además, puede convertir en una hazaña la clasificación para el playoff de ascenso.

Y es que, como ya es sabido, computan los puntos de la primera fase de la temporada y solo acceden a la promoción los tres mejores de cada uno de los cinco grupos que se formarán en la segunda etapa del campeonato y el mejor cuarto clasificado de esos cinco grupos. Es decir, dieciséis equipos.


Ahí, se jugará de manera efectiva el ascenso. Esa ronda empieza en octavos de final y solo los cuatro que queden en las semifinales obtendrán el billete para estar en Segunda División la próxima temporada.

Si el Deportivo logra meterse en la fase actual entre los tres primeros, tendrá que recortar distancia en la segunda etapa de la temporada. Ahora mismo, el Unionistas de Salamanca le saca ocho puntos y el Burgos, seis. El Zamora le aventaja en dos unidades y tiene un partido menos, el Valladolid le supera en un punto y disputó dos encuentros menos, y la Cultural Leonesa tiene los mismos puntos que el Deportivo pero con dos partidos menos que los coruñeses.


En el grupo del Deportivo, el Racing de Ferrol tiene un punto menos pero también un partido menos que los blanquiazules y el filial del Celta está dos puntos por debajo pero cuenta también con dos partidos menos que los deportivistas.


En definitiva, a la vista de esos datos, el Deportivo está obligado a firmar un final de primera fase prácticamente sin error posible y, aun así, es probable que llegara también bastante exigido al segundo tramo de la temporada, con necesidad de remar a contracorriente.


En esa segunda parte solo se disputan seis encuentros, a ida y vuelta ante los tres rivales del subgrupo B que se clasifiquen para luchar por el ascenso, es decir, 18 puntos, con lo que es importante llegar con la menor diferencia posible para lograr clasificarse después entre los tres primeros o ser el mejor cuarto de los cinco grupos que se formarán.


Si el partido ante el Unionistas era considerado por el entrenador del Deportivo, Rubén de la Barrera, como una final, el resto de los encuentros que quedan también tienen ese calificativo, más tras no haber podido pasar del empate ante el Unionistas de Salamanca el pasado domingo en el Estadio Abanca-Riazor.


En este sentido, el próximo fin de semana, el Deportivo se enfrentará al Coruxo (domingo al mediodía), después recibirá al Guijuelo en casa, acudirá a A Malata para enfrentarse al Racing de Ferrol, le visitará en Riazor el Pontevedra, jugará con el Celta B fuera de casa y acabará esta fase en A Coruña con el partido que le medirá al Zamora. Lo bueno para el Deportivo es que tiene la posibilidad de ganar a los equipos con los que se está jugando las habichuelas. 

Una situación delicada que obliga a un camino limpio