domingo 20/9/20

Las cartas están echadas en la Justicia ordinaria

Fernando vázquez ha logrado conectar con el deportivismo. El entrenador blanquiazul mantiene la esperanza de que los juzgados ordinarios –ojalá– hagan justicia y mantengan al club en la Segunda División A. Al de Castrofeito, al igual que a los seguidores herculinos, todavía le cuesta creerse que la próxima campaña liguera el equipo militará en la Segunda División B.
Javier Tebas ha incumplido todos los reglamentos habidos y por haber, incluidos los de la propia Liga y los de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Todo, según cuentan fuentes próximas a la patronal, para no perjudicar a las plataformas televisivas, que perderían una importante cantidad de dinero si se decidiese suspender la jornada completa. Así que el dirigente del fútbol profesional entendió, saltándose todos los protocolos, que lo mejor era perjudicar a un solo equipo: el Deportivo.
Tebas era consciente del riesgo que el Fuenlabrada conllevaba, ocultando sus positivos a las autoridades, al poder perder la categoría. Así que decidió poner en marcha su ‘apisonadora’ de poder. Su encontronazo con la RFEF iba a ser gordo, pero tenía a la presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), Irene Lozano, de su parte y le puso un mediador, cuyo hijo está de becario en la Liga Nacional de Fútbol Profesional, para tumbar un campeonato con veinticuatro equipos en Segunda, tal y como pedían Depor, Numancia y la propia RFEF. 
El dirigente de la patronal ha dado muestras de su influencia durante todo este proceso. Movilizó a la Policía para amedrentar, logró que el TAD fallara a su favor (para eso subvencionó al CSD) y declaró en público que era el único responsable de todo el ‘caso Fuenlabrada’, club donde su hijo aprende las artes de mover hilos. Es decir, que ahora el Depor está pagando los platos rotos al habérsele negado la posibilidad de jugar en igualdad al resto de los equipos.

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