Feliciano López, la gran excepción
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Feliciano López, la gran excepción

Feliciano López, la gran excepción
Feliciano, con su hijo Darío en brazos, en su despedida /EFE/ Cati Cladera

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Con su hijo Darío en brazos y su mujer Sandra Gago a la derecha, en el centro de la pista central del Mallorca Country Club, escenario del torneo de Mallorca, con las gradas aún pobladas tras el encuentro frente al alemán Yannick Hanfmann, el último de su carrera, Feliciano López oficializó el final de su recorrido profesional, homenajeado por la organización del torneo y la ATP y reconocido por el público presente.


Un vídeo con los mejores momentos de su carrera abrieron el espacio reservado al adiós a Feliciano López, uno de los representantes de una generación inigualable en el tenis español. Cinco títulos de Copa Davis, siete individuales y seis de dobles del circuito ATP, y 81 Grand Slam disputados -junto a Roger Federer, récord absoluto-. 79 Grand Slam disputados de forma consecutiva (récord absoluto). Cuarto jugador con más saques directos de la historia con 10.261.


Un mensaje en vídeo de Rafa Nadal, que acudió a verle jugar en su encuentro de primera ronda, recordó momentos inolvidables para el tenis español y la influencia del jugador toledano. Nadal felicitó al López, del que destacó sus virtudes como jugador, su trayectoria deportiva y también la influencia personal de un compañero con el que ha compartido muchos años; muy cercano con él en el circuito. "Has cumplido el sueño de dedicarte a lo que soñabas desde pequeño. Hemos pasado momentos inolvidables juntos", dijo.


Después, Feliciano López tomó el micrófono. "Es un momento que pensaba que nunca iba a llegar. Quiero dar las gracias al torneo por permitirme retirarme en mi país, en una superficie especial para mí y donde he vivido cosas muy bonitas esta semana. Me llevo un recuerdo increíble por el trato a mí y especialmente esta semana a toda la gente que ha venido a apoyarme. Muchas gracias", afirmó.


"He entendido el tenis como una forma para disfrutar y he intentado dar lo mejor de mí para hacer feliz a la gente y a los fans. Gracias por haber venido hoy. Y gracias a todos los entrenadores que he tenido, cada uno forma parte de mi historia como jugador", recordó Feliciano, que tuvo un agradecimiento especial para Marc López.

 

Perfil

Feliciano López (Toledo, 41 años) nada tuvo que ver con el resto de raquetas con las que compartió línea de salida en el inicio de su carrera, hace más de dos décadas. Ahora no es así y el tenis español ya despunta en cualquier tipo de suelo. Pero tiempo atrás, cuando el toledano empezó a ir de pista a pista, de club en club, su juego nada tenía que ver con el de al lado. Poco de tierra, mucho de pista rápida. Poco de intercambios y mucho de saque y red.


No parecía un jugador español al uso Feli, un zurdo espigado de 188 centímetros que disfrutaba con el recuento de 'aces' en cada partido con esa especie tiempo atrás ya en extinción que explicaba el comportamiento del representante de la Armada en el circuito: batalladores con clase, más preparados para la devolución que para el saque; especialistas en el deslizamiento sobre la arena, en triunfar en tierra pero ignorados tanto en cemento como en pasto.


Forma parte Feliciano López de esa generación de jugadores que en España lo cambió todo. Que empezaron a acumular tantos premios en suelos sintéticos, en asfalto e incluso en césped, como en el polvo de ladrillo, donde el triunfo del jugador español era más que habitual. Es miembro sobresaliente López de esa camada que ha escoltado hasta el final a Rafael Nadal que tanto tiempo dominó el circuito.


El balear, cuatro años menor, puso meses atrás fecha de caducidad a su recorrido. Se agota una generación inigualable que gobernó la competición, que hizo suya la Davis, que paseó el himno español en cada gran torneo. David Ferrer colgó la raqueta. Ahora es el seleccionador. Fernando Verdasco se adapta a una nueva vida mientras asume su transitar al margen de la cancha. Y ahora, Feliciano, que ha jugado con cuentagotas. Acapulco, Barcelona, Stuttgart, Queens en Londres y Mallorca, el punto final.


No estará en el All England Club de Londres por última vez. No tuvo en cuenta el Grand Slam londinense el currículum del español. No le facilitó una bonita despedida, un adiós deseado. Hace unos días la organización de Wimbledon pasó por alto cursar una de sus invitaciones hacia Feliciano, cuartofinalista tres veces.


El tenista que, junto a Roger Federer, más torneos del Grand Slam ha disputado a lo largo de la historia, ochenta y uno, setenta y nueve de forma consecutiva, que cuenta con veinte presencias, al menos, en cada uno de los cuatro 'majors', puso punto final a su trayecto deportivo en Mallorca, rodeado de amigos y de su familia.


Hace algún tiempo que Feliciano asume una pretendida adaptación a los despachos. Hace un lustro ya que se zambulló en tareas de responsabilidad, de dirección del Mutua Madrid Open. Director ahora de este Masters 1.000, acaba de ser nombrado responsable de las finales de la Copa Davis que en septiembre se van a disputar en Valencia y en noviembre en Málaga.


Un síntoma, evidente, de que el futuro del toledano, que llegó a ser el duodécimo mejor jugador del mundo en marzo de 2015, en puertas del top ten, es tenido en cuenta por la Federación Internacional para labores al margen de las pistas.


Ningún embajador mejor que Feliciano, un especialista en la Copa Davis, en los eventos por equipos. Cinco ganó para España (2004, 2008, 2009, 2011 y 2019). Especial, más que ninguna, la conseguida en Mar del Plata, como visitante, en el 2008. Sin Nadal. Victorioso ante Juan Martín del Potro y también en el dobles, junto a Verdasco.


Treinta y una eliminatorias ha jugado Feliciano, siempre tenido en cuenta por los capitanes. Ha sido un jugador distinto el español, que no pasó inadvertido como estrategia alternativa para cada enfrentamiento y una variable fiable para el punto por parejas.


Eso le dio un plus a López, empeñado en hacer valer un estilo propio, poco habitual en la tradición de la armada. Fugaz en la línea de fondo, osado hacia la red, donde se desempeñaba con mayor destreza. Impulsado por uno de los mejores servicios del circuito.


No brilló en los Grand Slam a nivel individual, aunque llegó a estar cuatro veces entre los ocho mejores de Wimbledon. Fue el primero en alcanzar esa ronda desde Manolo Orantes. Un tramo que también consiguió en una ocasión en Nueva York, aunque no en Melburne, en el Abierto de Australia, ni en Roland Garros, donde quedó estancado en octavos, su techo.


Fue en el de París, sin embargo, donde consiguió el triunfo en dobles, en 2016, en compañía de Marc López. Porque en esta modalidad también fue un especialista. Se quedó en puertas de la medalla olímpica junto a David Ferrer, con el cuarto puesto, en Londres 2012.


El único español en ganar dos veces en Queen's, en Londres, donde acaba de triunfar Carlos Alcaraz, es el penúltimo bastión de una generación irrepetible. Disputó dieciocho finales y ganó siete. Salió campeón en Viena 2004, Johannesburgo 2010, Eastbourne 2013, Gsstad 2013 y Queen's 2017 y 2019.


Capaz de ganar premios en las tres superficies, tierra batida, pista dura y hierba, dice adiós. Lejos de los éxitos de Nadal, sin el protagonismo de David Ferrer y carente de la repercusión de otros que abrieron camino en el tenis español, Feliciano López supo encontrar su hueco y vivir en su espacio. Un jugador diferente, un tenis especial que perduró en el tiempo. Una gran excepción.

Feliciano López, la gran excepción

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