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Supercopa árabe

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“No se han apagado, ni mucho menos, los ecos del sorteo para la celebración de la Supercopa de España. La gestión de Rubiales en este asunto ha obtenido 120 millones de euros para los próximos tres años de Arabia Saudí –lugar donde se celebrará esta competición-, y es la única razón para llevar este torneo protagonizado por equipos españoles a un país que no tiene nada que ver con nuestra cultura ni con nuestro deporte”. Así comenzábamos hace dos años, aproximadamente, nuestra colaboración acerca de la Supercopa, que ahora se disputa por segundo año en el citado país árabe.

El descontento por esta celebración ha tenido como sonado portavoz a Raúl García, el jugador del Athletic, que fue sincero en una comparecencia de prensa y dijo en voz alta lo que todos sabemos desde hace tiempo.

Y todo esto sin hacer hincapié en los deméritos de dos de los cuatro equipos participantes, que infringen el espíritu con el que se creó esta competición y que no era otro que enfrentar a un partido al campeón de Liga y al campeón de Copa.

Rubiales, como decíamos hace años y como volvemos a decir ahora, ha tomado también el camino de los dirigentes de la FIFA y de la UEFA, cuya principal característica es su reverencia ante el dinero, venga de donde venga.

Porque esa es otra, porque ya por entonces se cuestionaba el escenario de unos partidos a los que las mujeres saudíes tenían que ir acompañadas por ‘custodia’ masculina. Y recordábamos entonces, y lo volvemos a hacer en estas líneas, el papel femenino en el Mundial de Atletismo de Catar. Las autoridades locales habían relegado la presencia de las mujeres a un rincón del recinto deportivo y tapadas hasta las cejas.

Se habló entonces y se vuelve a hablar en cada momento que se presenta una circunstancia de este tipo que se revisará el papel de la mujer en estos países, pero lo cierto es que los avances desde entonces hasta ahora se pueden contar con brevedad porque no han sido muchos. Desde luego, ya sabemos que los equipos beneficiados por el dinero (unos muy por encima de otros, pese a que a alguno no le correspondería participar en este torneo) no van a abrir la boca pero sí van a tener preparada la caja fuerte para engrosar sus arcas con el mayor número de millones que puedan. Porque, en el fondo, todo se reduce al dinero y lo demás es hipocresía.

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