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Intento no enfadarme, a veces me lo ponen realmente difícil
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Lucía Varela y Jimena Fernández

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Intento no enfadarme en mi último día antes de marcharme de vacaciones. “¿María, quieres opinar?”, me preguntan. Y al final la cabra siempre tira al monte. En mi cabeza ya estaba el runrún de que si me tocaba escribir me gustaría hablar de la poca repercusión que ha tenido que dos jugadoras coruñesas, Jimena Fernández y Lucía Varela, ambas formadas en colegios de la ciudad (Liceo y Calasancias) aunque desde pequeñas tuvieran que emigrar, estuviesen disputando un Campeonato del Mundo con la selección española de voleibol. El hecho de que en España no se pudiera ver en abierto la competición, en la que por cierto las Leonas lograron la primera victoria de su historia, tiene mucha relación con ello. Igual que el Campeonato del Mundo de piragüismo en el que el betanceiro Carlos Arévalo se subió al podio. Yo me tuve que rascar el bolsillo (unos euros de suscripción a un par de canales online) para poder seguir ambas competiciones. 

 

Mientras tanto, un canal de la televisión pública, con un servicio que cumplir y supuestamente con un especial compromiso de difusión de los deportes minoritarios (y es cierto que este verano hemos visto, por ejemplo, natación, gimnasia rítmica y rugby), anunciaba a bombo y platillo la retransmisión del partido de fútbol del Rayo Vallecano de clasificación para la tercera competición europea en la que participan equipos de primerísimo nivel como el Raków Częstochowa, el Arda Kardzhali o el Jagiellonia Białystok. Hasta ahí todavía no me había entrado el tic en el ojo. Fue el programa especial previo de tres horas lo que colmó mi paciencia. ¿María, quieres opinar? Por supuesto. El fútbol y Madrid, aunque sea su barrio balompédico más humilde, como ombligo y marcando agenda de toda España son mis temas favoritos. ¿María, quieres luchar contra molinos de viento? Por ahora déjenme descansar quince días que acabar como Don Quijote no entra en mi plan a corto plazo de vida.

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