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Antonio Dubra: “La querencia por la labor social es una de la marcas del Club Torre”

Antonio Dubra, presidente del Club Torre, durante un acto de la entidad coruñesa | archivo
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Presidente del Club Torre

 

Si en A Coruña se celebra un evento futbolístico y deportivo con un marcado carácter social de fondo, es muy posible que detrás se encuentre el Club Torre, una de las entidades solidarias por excelencia del panorama deportivo herculino.
 

Domingo Antonio Dubra Fernández, presidente del Torre desde el año 2000, se muestra orgulloso del camino recorrido por su club en este sentido durante el siglo XXI y destaca esta labor en una semana importante tras la celebración del XXII Torneo Internacional Club Torre y la presentación de las diferentes iniciativas sociales.

 

¿En qué situación se encuentra el Club Torre actualmente?

Va creciendo cada año un poco más pero la pandemia nos ha quitado aire. Estamos reiniciándonos. Había dudas de cómo evolucionaría todo tras la pandemia pero hemos hecho una competición decente. El Femenino jugó la fase de ascenso a Primera Gallega, el Modesto estuvieron muchos años en Primera Autonómica aunque finalmente no consiguió conservar la categoría, los benjamines fueron subcampeones de su categoría  con un gol en contra en el último minuto, según los padres fuera de tiempo (risas). En general, como en todos los clubes, unos mejor y otros peor. Sacamos la temporada adelante con muchas dificultades. Además, hubo cambios organizativos a mitad de temporada y estamos reorganizándonos para una próxima temporada más fuerte.

 

¿Qué significa para el Torre su Torneo Internacional?
Es un torneo muy querido, ya se ha convertido en un clásico de fin de temporada de la ciudad. Hemos tenido muchas complicaciones sobre todo con los campos y las fechas, lo que nos ha llevado al mes de julio y nos ha creado una dificultad extra porque bastantes equipos están de vacaciones. Eso nos complicó un poco el día porque algunos venían muy justos, pero hemos conseguido hacer la vigésimo segunda edición. Ayer (por el viernes) salió muy bien. Hubo muchos equipos y muchos niños. Hoy (por ayer) es el turno del fútbol 11 y con esto cerramos la temporada 2021/22. Pero estamos ya con la programación de las actividades sociales, que es una de las marcas del club: la querencia por la labor social y por aportar un granito de arena e intentar mejorar las condiciones de vida de personas que tienen más dificultad para el acceso al deporte. Estas iniciativas van dirigidas a colectivos de inmigrantes, jóvenes y niños con discapacidad física y/o intelectual y niños en riesgos exclusión social. Cuando digo niños me refiero siempre a niños y niñas. En ese sentido hemos desgranado una serie de actividades y ya hemos desarrollado unas cuantas durante el año como son los partidos y el Torneo Genuine. Estas actividades se presentaron el pasado miércoles en las instalaciones de nuestros principal patrocinador, Hyundai Finisterre Motor, que siempre nos cede las instalaciones para hacer el acto. Se presentó XXII Torneo Internacional Club Torre, el VII Mundialito de la Integración, las VII Jornadas Solidarias de Deporte Adaptado e Inclusivo, el III Torneo Genuine Club Torre y el XV Memorial Orlando García.

 

¿Cómo nació y por qué el Mundialito de la Integración?
Llevamos ya siete años con el Mundialito y nació a través de muchos conocidos porque yo trabajé en varias ONG antes de estar en el Torre. Así que al conocer la problemática de gente sin papeles, de jóvenes que tenían dificultad para completar la ficha o que simplemente no eran lo suficientemente buenos para que un club los fichase, se produjo la necesidad de darle la oportunidad a estos jóvenes para hacer deporte. Diseñamos un torneo entre equipos de distintos países y lo planteamos para cuatro equipos pero el primer año ya fueron ocho. Creó sensación y cada año fue subiendo el número. Este año queríamos hacerlo de 16 pero ya están apuntados 20 e intentaremos llegar a 24. Si hace falta pediremos más instalaciones e intentaremos dar cabida a todos. En la tercera edición decidimos crearlo también en fútbol femenino porque había la misma problemática. El futbol femenino explosionó, hay atracción por ello y por eso nos decidimos. El año pasado fueron cuatro equipos y este año habrá algún equipo más, probablemente seis. Es un día muy festivo porque los chicos se visten con la camiseta de su país, vienen con sus familias y la comunidad de amigos y se crean unos ambientes muy festivos y con mucho colorido. Sobre todo con comunidades grandes como las de Senegal, Colombia, Venezuela, Argentina, Marruecos… Es uno de los proyectos que más cariño le tenemos y está consolidado para muchos años.

 

¿En qué consisten las Jornadas Solidarias de Deporte Adaptado e Inclusivo?
Tienen el mismo objetivo que el Mundialito. Detectamos nichos donde hay una falta de apoyo a algunas familias que no tienen capacidad para mandar a su hijo a un campus normal de pago de alrededor de 200 euros, así que nosotros organizamos un campus gratuito. Todas las iniciativas sociales, pero sobre todo esta, cuentan con el apoyo de la Fundación Emalcsa. Sin ellos no sería posible porque nos acarrea muchos gastos. Además, nos acarrea un gran esfuerzo aunque lo hacemos con mucho cariño. Incluso al principio las familias eran reacias a dejar a las niñas venir pero hemos conseguido que el año pasado estuvieran 35 chicas y eso fue un éxito. El número de participantes es sobre 150 y este año esperamos un número parecido. Es del 4 al 30 de julio, de lunes a viernes de 18.00 a 20.00. Es multideporte, los viernes van a la playa y hacen deportes de playa y otros juegos. Tratamos de que toquen todos los deportes posibles e incluso hacemos unas exhibiciones de tiro con arco, de hockey, rugby, fútbol gaélico... Y así conocen otros deportes además del fútbol, que ya lo piden siempre. En el campus también está la parte de deporte adaptado. Hacemos un grupo con alguna afección física o psíquica y además tenemos un grupo especial por la mañana, de 11.00 a 13.00, que es para grandes discapacitados. Son chicos y chicas afectados sobre todo por parálisis cerebral. Este apartado es para nota porque tenemos que estar un monitor para cada uno. A pesar de esas grandes dificultades, conseguimos que hagan deporte y que se lo pasen bien. Dentro de sus limitaciones hacen pádel, baloncesto o fútbol y los monitores quedan asombrados porque llegan a hacer cosas que se suponía que no pueden hacer.

 

El Torneo Genuine es otra de las iniciativas que ha calado.
Venimos repitiéndolo durante el año en los parones de competición. Hemos hecho un equipo que viene participando en pequeñas competiciones. El equipo femenino y el cadete jugaron varias veces con ellos y los mezclamos para que fuera un partido inclusivo. Y así lo hacemos. En la primera edición, el torneo se celebró con el Depor, Lugo, Sofán y Torre. Ahora era muy difícil volverlos a juntar fuera de temporada. Tenemos intención para pretemporada de traer el Deportivo Genuine. Procuraremos que  sea una fecha que puedan venir. No es fácil adaptarse.

 

¿Cómo surgió la idea de colaborar con la Asociación de Ayuda a Superar Enfermedades Raras (ASER)?
El contacto con ASER viene por un exdirectivo del Torre, delegado y jugador de los años 60 que toda su familia es socia del Torre y que operaba en este asociación. Ya hace 10 años se empezó a colaborar con la recogida de tapones y con que vinieran sus chicos y ya se ha convertido en una costumbre. En todos los torneos y durante todo el año procuramos que nos traigan tapones o móviles usados a la sede que se puedan transformar en una silla de ruedas y en cosas que son útiles para gente con mucha dificultad. Estas enfermedades raras son el hermano pequeño de la medicina por su desconocimiento y necesitan apoyo de la sociedad civil.

 

También se ha consolidado el Memorial Orlando García. 
Sí, era el presidente cuando tomé las riendas. Hastiado tras ocho años de presidencia y uno extra porque nadie cogía el club, estaba a punto de entregarlo a quien fuera o dejarlo desaparecer. Pero no solo me lo transfirió, sino que siguió colaborando conmigo con la secretaría, modestos, veteranos y me ayudó a reiniciar la escuela de fútbol base. Me ayudó muchísimo. Sin él no hubiera sido posible pero tristemente un día le dio un infarto y lo perdimos. Por eso hacemos el Memorial. Lo hacemos como homenaje porque no debemos olvidar nunca a la gente que ha hecho tanta contribución a este club y debemos reconocerle su contribución.

 

¿Te sientes orgulloso de la faceta tan marcadamente social del Torre?
Sí. He trabajado desde los años 80 en varias ONG como voluntario y directivo como son Ayuda en Acción, Medicos Sin Fronteras y Solidaridad Internacional y veía grandes necesidades, no solo en el tercer mundo, sino con la gente que llegaba aquí y tenía grandes problemas para integrarse socialmente y también en el ámbito deportivo. Una vez que llegué a la presidencia del Club Torre trasladé esta idea al club y traté de aportar un punto extra utilizando la infraestructura del club para hacer cosas por la sociedad y por estas personas que necesitan ayuda y atención. Luego la Fundación Emalcsa sacó el programa de Deporte Solidario y nos aferramos a él. Tenemos esta querencia por este tipo de trabajo y viene cundiendo el ejemplo. Hay algunos clubes que también se van metiendo en esto. Estoy muy orgulloso de que el Orillamar empezó hace unos años y ya tiene tanta actividad como nosotros. Y muchos otros y en muchas modalidades deportivas.

 

¿Y cuál es la situación económica del club?
Quedó muy tocada tras la pandemia. No hubo actividad en algunos momentos, se perdieron subvenciones, se apuntaron pocos chicos y al principio tampoco cobramos las cuotas. Se empezó con dificultad sobre todo en 2020 y ahora en la 2021/22 salimos un poco a flote, pero dejó una huella negativa. Esta temporada equilibramos el balance y esperamos tener unos años con un pequeño superávit pero si no es posible nosotros procuramos llegar a todos lados incluso poniendo dinero los directivos, que a veces nos pasa.

 

Necesito que alguien coja la batuta y continué creciendo
 

Antonio Dubra admite que necesita un relevo tras 22 años, satisfactorios pero exigentes, en la presidencia del Torre.

 

¿Cuánto tiempo llevas en la presidencia del Club Torre?
22 años. En el año 2000 el club estaba al borde de su desaparición y estaba en una situación económica y organizativa de crisis. Era una pena que desapareciera un club histórico que está cerca de los 100 años (los cumplirá en 2029). Los miembros de la Peña Deportivista Internacional teníamos un equipo de Peñas y estábamos organizando un equipo para federarlo. Había noticias de que un club importante, el primer club coruñes que llegó a militar en división nacional y que tenia éxitos en el pasado, estaba abocado a la desaparición y echamos mano de él. Empezamos a trabajar reconstruyendo la base, empezando por los pequeños, y conservamos el equipo de modestos y veteranos. Además creamos categorías de fútbol sala y dos de femenino. Ahora tenemos jugadores y jugadoras desde los 5 años hasta los 60, por así decirlo.

 

¿Disfrutas de tu cargo como presidente?
Lo he disfrutado todo este tiempo construyendo esta estructura con mucha ilusión. Además, ahora hemos cogido un local más grande para nuestra sede. Está en la Avenida de Navarra, 53, al lado del anterior. Es una cervecería-restaurante y compartimos el local entre el negocio y el club. Intenta ser un salto adelante pero es cierto que necesitaría un relevo. Ahora, tras 22 años y después de mucho desgaste y cansancio, necesito que alguien coja la batuta y continué creciendo. Hasta aquí he llegado con todo el esfuerzo que he podido darle al club y de aquí en adelante necesitamos una nueva directiva que dé otro impulso.

Antonio Dubra: “La querencia por la labor social es una de la marcas del Club Torre”