Pablo Aguirregabiria: "No pudimos demostrar todo nuestro potencial"
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Pablo Aguirregabiria: "No pudimos demostrar todo nuestro potencial"

Pablo Aguirregabiria: "No pudimos demostrar todo nuestro potencial"
Pablo Aguirregabiria, aparte de ser entrenador del OAR Coruña, también jugó en el equipo en los años 90, mientras estudiaba la carrera de INEF | Quintana

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Pablo Aguirregabiria (Gipúzcoa, 1972), entrenador del OAR Coruña, aunque no naciese en A Coruña, se siente uno más desde que vino a estudiar la carrera INEF. Desde ahí, se quedó prendado y ya no abandonó más la ciudad herculina.


Tal es el cariño que le tiene que ha estado ligado, desde los años noventa, con uno de los equipos más emblemáticos, el OAR. Con él de entrenador, el equipo vivió sus mejores momentos como el ascenso en el año 2004 y algunos de los más tristes, como el descenso administrativo en el 2008. Actualmente, el conjunto herculino cerró uno de los mejores años, tras haber logrado 24 victorias en los 35 partidos que disputó.

 

¿Qué balance haces del año?
Fue un año magnífico. Hemos batido récords, que excluyendo la temporada del 2004 donde conseguimos todo victorias, parecían impensables. En este caso, el balance es muy positivo porque hay grandes proyectos luchando por lo mismo, por lo que hacerlo es más complicado, pero también más bonito. Entonces, la respuesta de los jugadores, de estar peleando por a luchar por el ascenso, es algo muy poco habitual. Estos jugadores son muy bravos y pudieron mantener la dinámica para este año. 


Además, este 2022 fue uno de los más especiales para el OAR por su 70 aniversario y por el nuevo patrocinador (Attica Hotels 21). A esto se le suman los magníficos resultados en la liga y poder disputar la fase de ascenso, en Oviedo, fue espectacular. La única pena fue que no la pudiésemos organizar en A Coruña, pero es el reto que nos marcamos para el 2023. Clasificarnos para la fase y poder organizarla, como hicimos en el 2004. Con todo, será difícil porque todos los equipos tienen mucho potencial, pero si seguimos así, podemos lograrlo.

 

Además, este año habéis ganado 24 partidos de los 35 que jugasteis, teniendo una racha de diez victorias consecutivas. ¿Había más presión?
Yo creo que, en esa dinámica, que empezó en 2022, jugamos en Vigo que peleaban por lo mismo… También pasó con Xiria. Esos partidos fueron muy emocionantes. Pero, sin duda, el más importante fue contra Lanzarote donde nos jugábamos la plaza del playoff y lo conseguimos. Luego, los dos últimos, ya no teníamos esa ambición, por así decirlo, de ganarlos sino de no lesionarlos. Sin embargo, no sucedió así porque tuvimos que pasar el mal trago de la lesión de Martín Alfeirán. Ese fue el único punto negativo, al igual que la lesión de Álex Tello, que jugó la fase de ascenso con el dedo pulgar de la mano derecha totalmente roto. No podía lanzar el balón y en este deporte es bastante importante (ríe). Él sabía que era muy importante, pero con esa lesión en el metacarpiano lo condicionó muchísimo y no pudo jugar como él sabe.

 

¿Ya habías vivido esa garra y pundonor en el vestuario?
Sí. Fue en el 2004, donde estuvimos toda la temporada sin perder. En ese año, tuvimos una temporada con excelentes dinámicas y luego, en la fase de ascenso, que fueron tres partidos contra el Huesca, el Barcelona y contra Cuenca, ganamos los tres partidos. Eso, nos permitió ir a jugar contra Granollers y contra Bueu, por lo que ganamos cinco partidos en fase de ascenso. Esa fue, deportivamente hablando, nuestra mejor temporada. Además, también teníamos ese componente de organizar, la fase de ascenso, en A Coruña y tener un lleno espectacular en San Francisco Javier.

 

¿Os afectaron las lesiones y no poder organizar el playoff para el ascenso?
Yo creo que sí. Fue algo muy importante porque, Martín Alfeirán, fue el defensor central durante toda la liga. Era el jugador con más minutos en el centro de la defensa. Como yo digo, en el centro pasa dos veces el balón. Entonces, el jugador que defiende en esa posición tiene que ser el mejor del equipo defendiendo. Tiene que tener una responsabilidad muy grande, por lo que si que notamos mucho su baja. También notamos la lesión de Álex Tello. Además, para el primer partido de playoff, fichamos a David Estepa, que era un jugador de Asobal. Vino a ayudarnos y a sustituir a Martín y se lesionó en el primer minuto del partido. Se le disertó el tendón de la tercera falange de la mano al enganchársele en la camiseta de un rival. Nosotros no lo dijimos, pero esto también hizo daño. Además, lo peor fue para él porque ya no puede volver a jugar.

 

A pesar de esa situación, tus jugadores lo dejaron todo. ¿Te sentiste orgulloso de ellos?
Sí, por supuesto. La rotación en primera línea desapareció, tuvieron que jugar los mismos jugadores. Hay que tener en cuenta, aunque no lo he dicho, pero Francesco Aragona tenía un esguince de grado dos en su tobillo a dos semanas de la fase de ascenso. Esa lesión se mantuvo y no pudo comenzar en esta temporada. Hizo el esfuerzo de estar en la cita, pero lamentablemente, no pudo competir. No lo hemos dicho porque suena como excusa y no nos gusta.

 

Eso también repercutió en este inicio de la temporada.
Exacto, porque Martín Alfeirán va a tardar en volver. Álex Tello también porque se operó la mano para recuperarse. Francesco ya no estuvo fuera de casa contra el Lalín y en Bueu, otro partido complicado, tampoco pudimos contar con Juankar Ortiz. Los nombro a ellos porque tienen un protagonismo especial en la primera línea. Son jugadores que tienen lanzamiento exterior, llevan el peso del partido. No es una excusa por que es lo que ha pasado. Hemos jugado contra Lalín y otros equipos en su feudo sin esos jugadores. En cuanto los recuperemos, vamos a ser muchísimo más fuertes.

 

En esta nueva temporada todavía no habéis perdido en casa. Sin embargo, fuera de casa os está costando un poco más. 
Fuera de casa hemos perdido en Lanzarote, que tiene que venir a jugar aquí y va a ser distinto. También tiene que venir Lalín, que es el otro que está por delante de nosotros y en casa, como bien has dicho, estamos muy fuertes y todavía no hemos perdido. Por eso, decimos que lo tenemos de cara.

 

Pablo Aguirregabiria
El preparador vasco se lamenta de una ocasión de su equipo | Pedro Puig


A priori, tenéis un calendario más fácil porque visitasteis las pistas más complicadas. ¿Os da un extra de motivación?
Exactamente. Por ahora estamos tres equipos ahí arriba, luchando por los playoffs. Luego hay otros un poco más lejos que también lo están peleando. Sin embargo, como todo el mundo sabe, hay ser regular para estar ahí arriba y nosotros estamos en ese camino. Cuando recuperemos a todos, tendremos todo nuestro potencial y seremos mucho más peligrosos. Además, los jugadores están dando muy buenas sensaciones a pesar de la falta de rotaciones que hemos tenido en la primera vuelta.

 

Además, sería muy emocionante conseguir meterse en los playoffs, organizarlos y conseguir el ascenso en el 70 aniversario del club.
Sería algo épico. Por un lado, yo creo que Attica 21 Hotels participan con nosotros sabiendo que es un año muy especial donde se suma esas setenta generaciones que han pasado por el OAR y que se pueden conseguir grandes cosas. Por otra parte, sería un colofón increíble poder organizarla aquí.

 

¿Se está viviendo como una temporada más especial?
Sí, sin ninguna duda. Todos los jugadores saben lo que vivieron la temporada pasada. Si que fuimos una sorpresa, sobre todo en las primeras jornadas, luego nos lo fuimos creyendo y trabajamos de manera muy dura. Además, todos saben que se nos cortó con esas tres lesiones que mencioné antes. Aun así, peleamos por todo, pero no pudimos demostrar todo el potencial que tenía el equipo. 


De esas 70, tú has estado 24 temporadas entrenando. ¿Cambió mucho desde que empezaste?
Sí, muchísimo. Si me cuentas como jugador, puedes sumar desde el año 90, así que son 32 temporadas, que son muchas (ríe). Entonces, yo si que tengo mucha experiencia en notar en todo lo que ha cambiado el club. Por una parte, antes, en los años 90, éramos todos alumnos de INEF que teníamos muchas ganas, pero el club era muy humilde, pero ya iba buscando su hueco en la ciudad y en las escuelas, pero todavía no lo tenía. Ahora, ya las tiene. Esos jugadores que vienen del equipo cadete o juvenil son los que nos dan vida. También organizamos campus en verano que tienen mucho trabajo por detrás, pero eso nos da mucha fuerza para continuar.

 

¿Cuál fue el mejor momento que viviste?
El mejor momento, sin ninguna duda, fue el ascenso en el 2004. Fue muy épico porque lo conseguimos contra jugadores que todos han sido y son internacionales. Entre ellos, estaban Raúl Entrerríos, Víctor Tomás, Valero Rivera o Joan Canellas. Cuando jugamos contra Barcelona y Granollers, esos jugadores que eran jóvenes, luego se convirtieron en campeones del mundo y jugaron en San Francisco Javier. Ganar esos partidos, contra ellos, y conseguir el ascenso fue algo mágico.

 

¿Y el peor momento?
Lo peor fue tener que renunciar a nuestra plaza en la División de Honor Plata, en el 2008, por la falta de apoyos económicos. Realmente, nunca descendimos tuvimos que renunciar por dinero.

 

Tuvo que ser muy doloroso.
Fue muy doloroso. Eso nos quedó grabado a fuego. Tuvimos mucho mérito por haber mantenido el equipo con pocos jugadores. No teníamos muchos recursos, pero fuimos capaces de mantenernos, deportivamente hablando.

 

Para la siguiente temporada, vas a cumplir 25 años dirigiendo al OAR, ¿tienes en mente seguir y celebrar las bodas de plata?
Nuestro equipo de trabajo está estable. Todo el mundo quiere que se batan esos récords de longevidad. No es fácil que la salud acompañe durante tantos años para ser entrenador y estar siempre disponible. No es fácil lograr lo que hemos hecho. Si que es cierto que empecé muy pronto, con 21 años, y por eso, ahora que tengo 50, pues ya me veo un entrenador muy veterano y batiendo récords por temporadas consecutivas. Es un orgullo tener un equipo de trabajo que te permita seguir. Esa es la clave de poder continuar en este proyecto.

 

¿Tienes planeada alguna celebración especial?
No, prefiero disfrutar de cada día, de cada instante y de cada entreno. Ahora que soy una persona más veterana le doy mucho valor a ese tipo de cosas. Supone un esfuerzo muy grande estar ahí y te acuerdas mucho de tu familia porque nunca has tenido vacaciones en verano. Siempre estás con pretemporadas, con torneos. Me he recorrido toda España en autobús durante muchas temporadas y para mi persona es un orgullo que mi propia familia me haya permitido que pueda dedicar tantas horas a defender los colores del OAR.

 

¿Qué le pides al 2023?
Que haya salud para todos mis jugadores y así puedan tener esa recompensa a todo el esfuerzo que realizan. Con eso sería suficiente.

Pablo Aguirregabiria: "No pudimos demostrar todo nuestro potencial"

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