sábado 22.02.2020

El Depor Abanca derriba la puerta con ilusión y talento

El equipo blanquiazul, la gran revelación de la primera vuelta en su temporada de debut, se apoya en un once muy jugón y reconocible
La plantilla blanquiazul se conjura momentos antes de empezar un partido | javier alborés
La plantilla blanquiazul se conjura momentos antes de empezar un partido | javier alborés

Es el equipo de moda, no hay discusión. Nadie se esperaba un estreno tan brillante. Tampoco que acabase la primera vuelta entre los cuatro mejores y con 24 puntos, a dos victorias de la permanencia virtual. El Deportivo Abanca se ha ganado el respeto del fútbol femenino español con ilusión, descaro y buen juego, sin olvidarse del trabajo, mucho trabajo, una de las principales claves del éxito, según el cuerpo técnico y las jugadoras.

Las propias futbolistas no olvidan un partido crucial en el crecimiento del grupo. Fue en Riazor contra el Granadilla en el Trofeo Teresa Herrera. La goleada encajada (1-5) ante uno de los gallitos de Primera puso sobre aviso a los responsables de la sección femenina y a la misma plantilla.

De aquella sonada derrota al debut en la elite pasó un mes, el tiempo suficiente para cambiar de chip, bajar la cabeza y ponerse las pilas. La carga de trabajo físico se hizo notar en el esperado primer partido de las blanquiazules en la máxima categoría.

Fue contra el Espanyol en Abegondo y las chicas de Manu Sánchez respondieron a la perfección. Como en otros partidos de la primera vuelta, acabaron mejor que su rival, con las piernas y la cabeza más fuertes. Esa es otra de las claves, la mentalidad ganadora de un grupo acostumbrado a encadenar victoria tras victoria en un año casi perfecto.

La racha de 40 triunfos se quedó en la visita al Atlético. No hay mejor sitio para caer que ante el campeón, un rival de otra liga para el Depor, aunque esa diferencia no se apreció tan claramente sobre el campo. Sí que fue más evidente en Barcelona ante el líder y subcampeón de Europa. La tercera derrota llegó en casa del Levante, el tercero en discordia, aunque en aquella ocasión el Depor demostró que puede competirle de tú a tú a casi cualquiera.

Así lo indican los números del conjunto blanquiazul: siete victorias, tres empates y tres derrotas, 24 goles a favor y 14 en contra. Y más que los resultados llaman la atención las sensaciones y la respuesta del fútbol femenino, en general, y la afición coruñesa, en particular.

El innegable e inagotable talento de las jóvenes jugadoras blanquiazules y una propuesta valiente, arriesgada y atractiva han despertado la curiosidad de propios y extraños en el mundillo. La grada de Abegondo ha vivido varios llenos desde el debut en Primera de su equipo y la hinchada se ha enganchado. En los círculos de opinión y análisis, el Depor ocupa titulares. Ha tirado la puerta abajo y pide sitio en la mesa de los más grandes.

El rombo y la presión
Dos de los rasgos más característicos del Depor son el dibujo que le ha llevado hasta Primera, un 1-4-4-2 en rombo, y presión avanzada, para tratar de robar en campo contrario y plantarse en el área con rápidas y certeras combinaciones.

Sánchez quiere a un equipo atrevido, con y sin balón. Para ello repite casi cada fin de semana un once de jugonas, desde la defensa hasta el ataque, con la salvedad de las rotaciones en la portería –Misa le gana por ahora la partida a Sullastres– y en la delantera –Athenea brilla por delante de Michelle–.

En la retaguardia, dos jugadoras que se formaron como delanteras actúan como laterales. Cris es una de las mejores carrileras derechas de la categoría: de físico incansable y solvente atrás, se incorpora siempre con criterio y profundidad. Nuria, en el costado izquierdo, se ha adaptado a marchas forzadas a su nueva posición. Si bien necesita mejorar en facetas defensivas, con el balón aporta una salida más, mucha llegada y un guante en su zurda con el que ya suma tres asistencias.

En el eje de la defensa se han ganado el puesto dos de las cinco nuevas incorporaciones: María Méndez, una central sub-19 que debuta en Primera y parece una veterana, que destaca por su facilidad para romper líneas en conducción o con su seguridad en el pase y Noelia Villegas, más experimentada, sobria, rápida y muy difícil de superar.

Pegamento y magia
En la medular, el rombo tampoco se toca. Iris es el pegamento que une al equipo y que se sacrifica por sus compañeras con ayudas y coberturas donde haga falta. Su trabajo es menos vistoso, pero tan importante como el de las interiores, Alba y Teresa, una, veterana con 15 años de experiencia en la elite, la otra, novata con magia en sus botas y que cada semana ofrece detalles que corren como la pólvora en las redes sociales: un caño por aquí, un regate por allá...

La sensación se llama Gaby, una delantera reconvertida a la mediapunta y que ha asimilado como nadie su cambio de rol. Tanto con sus ayudas en defensa y en el juego aéreo, como sus apariciones desde segunda línea, pasando por su capacidad para asociarse con las interiores y las delanteras, la internacional venezolana es otra de las claves en el éxito de su equipo.

Gaby es, además, la máxima goleadora con siete dianas y una pieza indispensable en otro de los puntos fuertes del equipo: el balón parado. Y es que la estrategia en los saques de esquina no deja de sorprender pese a ser ya conocida.

En la doble punta de ataque no puede faltar Peke, delantera vasca que tenía experiencia en Primera, pero que se encuentra en el mejor momento de su carrera. En estático y de espaldas, cuando se gira con el balón, a los espacios o en carrera, es una futbolista muy difícil de parar para las defensas rivales. Incisiva y muy vertical, es la segunda anotadora del equipo con cinco tantos. Forma pareja con Athenea y Michelle, dos futbolistas diferentes, pero que coinciden en un particular: les falta calma un poco de calma y gol. Todo llega.

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