El día que nació la máquina
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El día que nació la máquina

El día que nació la máquina
España acudió con un equipazo a Nigeria que en ningún momento dejó de ganar y jugar buen fútbol | m.deportivo

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 La selección española de fútbol, tanto la absoluta como en las categorías inferiores, acude, en la actualidad, a cada torneo internacional sabiéndose en la lista de principales favoritos a alzar el título; pero hubo un tiempo, hace no tanto, que no fue así.
 

Todo comenzó a cambiar el 24 de abril del 1999, cuando el combinado sub20, liderado por Xavi Hernández desde el centro del campo, abrió la puerta a todos los triunfos que el balompié nacional ha ido celebrando después, hasta hoy, ganando el Mundial de la categoría, en Nigeria.

“No sé si fue una coincidencia o no, pero quizás se podría decir que el boom de la selección se inició ahí, en Lagos”, asegura a EFE, con una mezcla de modestia e indisimulado orgullo, el exdelantero gallego Pablo González Couñago (Redondela, Pontevedra; 1979).


 

Disparados

Catapultó al equipo de Iñaki Sáez hacia el título con cinco goles que le sirvieron, además, para conseguir la Bota de Oro y el Balón de Bronce del torneo y para hacerse un hueco en el once ideal de la competición.

“Por muchos años que pasen, lo vamos a recordar siempre. Siempre. Todo aquello está grabado a fuego. Fueron momentos muy bonitos. Preciosos. De aquellos a los que siempre te gustaría volver. Para todos los que estuvimos ahí, para todos los que lo vivimos, fue algo increíble. E inolvidable”, asegura en conversación telefónica.

España debutó en aquel Mundial el 5 de abril, doblegando a la Brasil de Ronaldinho, Geovanni Deiberson, Matuzalem, exjugador del Real Zaragoza, o Luís Eduardo Schmidt, ‘Edu’, exjugador del Celta de Vigo y el Real Betis, por 2-0.

Dos tantos del culé Gabri García de la Torre en la primer acto, en uno de los partidos de la primera jornada de la fase de grupos. El combinado español estaba formado por los porteros Dani Aranzubia (Athletic Club), Iker Casillas (Real Madrid), los defensas Carlos Marchena (Sevilla), David Bermudo (Barcelona), Álvaro Rubio (Real Zaragoza), Pablo Coira (Compostela) y Francisco Javier Jusué (Osasuna)y los centrocampistas Pablo Orbaiz (Osasuna), Fernando Varela (Betis), Gonzalo Colsa (Logroñés), Xavi Hernández (Barcelona), José Javier Barkero (Real Sociedad) y Fran Yeste (Athletic Club).

Delante estaban los delanteros Pablo Couñago (Numancia), Rubén Suárez (Sporting de Gijón), Gabri García (Barcelona), Álex Lombardero (Lugo) y un David Aganzo (Real Madrid) que un día antes de que la expedición partiera hacia Nigeria reemplazó el lesionado Gerard López. En la segunda jornada, España empató sin goles ante Zambia.  El conjunto de Iñaki Sáez afianzó la clasificación por los octavos de final en la tercera y última jornada de la fase de grupos, superando a Honduras, en Port Harcourt, por 1-3, con dianas, en la primera mitad, de Pablo Couñago, Fernando Varela y Rubén Suárez.

Su destino se cruzó entonces con el del conjunto estadounidense. Un doblete de Pablo Couñago, formado en la cantera del Celta, y una diana de Xavi Hernández allanaron, en la primera media hora, el camino de la selección hacia los cuartos de final.  Los norteamericanos reaccionaron tras el paso por los vestuarios, con un gol al inicio del segundo acto y otro en el epílogo del encuentro, pero el equipo reafirmó su candidatura avanzando a la siguiente ronda, en la que se encontró con Ghana.

La selección española sub20, que había sido subcampeona en 1985 y que volvería a serlo en el 2003, se adelantó en el minuto 54 por mediación de José Javier Barkero, que transformó un penalti cometido sobre él mismo, pero, ya en el tiempo añadido, el conjunto africano restableció el equilibrio inicial con un gol de Peter Ofori-Quaye, el que era el jugador más joven en anotar un tanto en la Liga de Campeones, con 17 años y 195 días, hasta que el azulgrana Ansu Fati le arrebató el récord en diciembre.
 

El duelo, disputado el día 18 de abril en la ciudad de Kaduna, en el corazón de Nigeria, tuvo que decidirse en la tanda de penaltis, en la que, después de que Xavi, Lombardero y Yeste anotaran sus penas máximas, un error de Gabri pudo suponer el adiós de la selección española.

Justo después de que Jusué marcara el quinto penalti español, el capitán ghanés, Hamza Mohammed, estrelló el suyo en el travesaño; dándole una vida extra al cuadro de Iñaki Sáez.

Bermudo, Marchena, Orbaiz y Varela materializaron sus penaltis, y, ya en la 18ª pena máxima, Iker Casillas detuvo el lanzamiento de George Blay para acceder a las semifinales

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