domingo 19.01.2020

Talento irregular

El argentino debería haber marcado las diferencias en la liga, pero tan solo exhibió su clase en momentos puntuales

Solo marcó tres goles, pero todos fueron gracias a esa maravillosa zurda que posee. El primero, en el 1-1 en Almería, desde fuera del área. El segundo, con un libre directo que se coló por la escuadra y que abrió el 2-0 contra el Albacete. Y el último, también en un increíble lanzamiento de falta en el 2-0 de la ida de la final del playoff.
Solo marcó tres goles, pero todos fueron gracias a esa maravillosa zurda que posee. El primero, en el 1-1 en Almería, desde fuera del área. El segundo, con un libre directo que se coló por la escuadra y que abrió el 2-0 contra el Albacete. Y el último, también en un increíble lanzamiento de falta en el 2-0 de la ida de la final del playoff.

Fede Cartabia era el futbolista más talentoso que poseía el Deportivo la pasada campaña pero, a la vez, es uno de los que dejó un regusto más amargo entre al aficionado por lo que pudo haber dado y no dio. 

Aun teniendo peso en el equipo y siendo el jugador blanquiazul más desequilibrante, el argentino debería haber marcado las diferencias en la categoría y, sin embargo, tan solo exhibió su clase con cuentagotas.

Los expertos le calificaban como “el Messi de Segunda", pero, pese a ser uno de los mejores jugadores del Depor, con sus tres goles (dos en liga regular y uno en el playoff) y sus nueve asistencias, protagonizó muchos momentos grises.

Fede Cartabia nos ha acostumbrado a dejarnos a medias. Es, desde hace años, un futbolista llamado a liderar al Deportivo, dado que ha sido tocado por la varita mágica de la calidad, pero su rendimiento siempre termina quedándose un peldaño por debajo de lo que espera el aficionado.

Y en la campaña 2018-19, se repitió la historia. Desde la pretemporada, los analistas se cansaron de subrayar una y otra vez que el argentino era el futbolista más desquilibrante de Segunda División y debía marcar las diferencias en la categoría de plata. Pero, pese a todo el talento que atesora, solo mostró su clase en contadas ocasiones e incluso tuvo momentos de una clara decepción. De hecho, a pesar de que en la liga regular disputó 30 partidos, solo fue titular en 18.

Mayor protagonismo tuvo en el playoff de ascenso, ya que jugó los cuatro duelos, aunque solo actuó de inicio en la ida de ambas eliminatorias.

Contra el Málaga en Riazor, repartió dos asistencias, mientras que en la final del playoff, frente al Mallorca, marcó uno de los dos goles que el cuadro coruñés le endosó al equipo balear y que hicieron soñar al deportivismo con el regreso a Primera. Un golazo de falta que solo su zurda mágica puede dibujar.

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