viernes 03.04.2020

Nuevos tiempos en Riazor

Aunque hubo de sufrir, equipo y afición, quedó claro que a partir de ahora se puede crecer y, por supuesto, creer en la salvación y en el futuro
Momento de la expulsión de Çolak tras el 2-1 que recordó a la acción de Djalminha hace casi 20 años, cuando marcó (también el 2-1) ante el Zaragoza, se quitó la camiseta y fue expulsado | Patricia G. Fraga
Momento de la expulsión de Çolak tras el 2-1 que recordó a la acción de Djalminha hace casi 20 años, cuando marcó (también el 2-1) ante el Zaragoza, se quitó la camiseta y fue expulsado | Patricia G. Fraga

Riazor estrenó ayer un nuevo tiempo. Con el presidente Vidal en el palco, Fernando Vázquez en el banquillo, nuevos jugadores que fueron decisivos y una victoria que supone el primer peldaño hacia el futuro y  que significa nada menos que abandonar el puesto de colista y dejar la zona de permanencia a un punto. La importancia del triunfo es evidente.

El ‘Profesor Vázquez’ tuvo el pulso firme e hizo debutar a Sabin Merino de inicio. Además, con respecto al choque de Soria, realizó una variación significativa en la medular alineando a Gaku en lugar de Álex Bergantiños. Mantuvo el entrenador deportivista la defensa de cinco hombres, pero con un perfil más ofensivo con la salida en velocidad de los laterales, o ‘carrileros’ con este esquema.

Comenzó el cuadro blanquiazul atacando y dispuso de un lanzamiento de falta que Aketxe envió con veneno para que Luca Zidane despejase hacia zonas más tranquilas. En la siguiente jugada, se botaba una nueva falta a favor desde el costado del área. Koné remataba de cabeza pero la pelota se perdía por la línea de fondo cuando Riazor casi cantaba el gol herculino.

Los cántabros contestaron con una acción de Yoda que finalizó con un disparo que se perdía por encima de la meta de un atento Dani Giménez.

En las siguientes acciones atacantes del visitante, el Deportivo se mostró fuerte y seguro en defensa, sacando bien la pelota, pero algo impreciso en los últimos pases. Aun así, gozó de ocasiones. Por ejemplo en el 8’ cuando Eneko Bóveda remataba mal en una jugada que parecía clara a la hora de finalizarla en gol. Con tal intensidad entró al balón que hasta se fue al suelo llevándose un golpe en la clavícula.

Ensayó Peru desde la frontal, superado el minuto once, pero la pelota se marchó de nuevo fuera del objetivo. El Depor dominaba e intentaba cerrar cualquier atisbo de contra santanderina aunque, de vez en cuando, un mal pase o un patadón, ensombrecían la puesta en escena galaica.

A los 14 minutos, en la primera llegada, Álvaro Cejudo marcaba un golazo desde la frontal del área. Los coruñeses no conseguían tapar la acción del atacante y un trallazo propiciaba un enorme ‘bajón’ en Riazor.    

Respuesta
El tanto dejó noqueado al deportivismo. No obstante intentaron los coruñeses contestar de manera acorde al mazazo recibido. Pecaba el Depor de exceso de conducción y también de pérdidas notorias, por ejemplo de Gaku, que no solo rompían las jugadas propias, sino que propiciaban acciones racinguistas. Eran los minutos más preclaros de los visitantes y los momentos más delicados para los de Vázquez, cuya cara en el banquillo era la constatación de que lo que estaba viendo no le gustaba ni un ápice.

La demostración llegaba con el primer cambio. Montero se iba del terreno de juego a la media hora de partido y Çolak debutaba en Riazor. El equipo dejaba el sistema de cinco zagueros y pasaba a una defensa de cuatro hombres. El Depor se encomendaba al 1-4-4-2.

Sin comenzar a funcionar la nueva propuesta, se  botaba un córner y Sabin Merino remataba de cabeza, impecable, para conseguir el empate mientras Riazor estallaba de júbilo.

La entrada del turco dio más fútbol. Aunque el Racing se acercó un par de veces, el dominio comenzó a ser más blanquiazul. Çolak está a un nivel muy superior en esta categoría. Con el empate en el marcador y el Depor mejorando se llegaba al descanso.

El equipo coruñés salió de nuevo a por el rival en la reanudación del choque y dispuso de dos ataques en los que se rozó el gol, sobre todo en un cabezazo de Koné que hizo intervenir a un gran Luca Zidane.

No pudo hacer nada el arquero ante el despliegue de talento de Çolak , que a los 53 minutos marcaba un golazo desde la frontal. La alegría no fue completa, porque al celebrar el gol con el público veía la segunda amarilla y era expulsado, quedándose el cuadro blanquiazul con diez jugadores. La verdad es que no hay excusa a su acción, porque el equipo se encomendaba, una vez más, a la heroica.

Quedaba un mundo por delante, con jugadores con poco ritmo, con mucho que pelear para mantener el resultado. El Depor tenía que cerrar filas para defender como fuera el resultado. El Racing comenzó a disparar desde la frontal y Dani Giménez –todo un héroe ayer– a responder con paradas. Fueron varias, importantísimas, sobre todo en el 85, cuando evitó el tanto de Yoda en un remate muy claro. En la siguiente jugada a punto estaba de marcar Aketxe, respondiendo igual de bien que el gallego el portero cántabro. Repetía otra vez Dani con un nuevo paradón. Era el minuto 89. Los nervios invadían el estadio coruñés, pero el equipo aguantó, sufrió, sudó, se empleó a fondo y sacó adelante tres puntos que fueron celebrados como no se recordaba porque... Sí; sí, se puede.

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