Los aficionados del Deportivo, y en general del fútbol español en lo que a la Segunda División respecta, amanecieron el viernes todavía boquiabiertos con la operación de la que Deportivo y Granada ultiman los detalles. Un intercambio entre Mohamed Bouldini y Juan Diego Molina, Stoichkov que está a punto de convertirse en el movimiento del verano en la categoría de plata justo cuando el cierre de la ventana de transferencias está a la vuelta de la esquina. Ambos puntas, de hecho, ya están en sus nuevos destinos.
Numerosos seguidores de uno y otro equipo buscan todavía incrédulos la explicación a este tipo de trade más propio de las ligas americanas. El dinero suele ser la respuesta más acertada a la mayoría de preguntas que se formulan en todos los ámbitos de la vida. Y, de nuevo, este cruce de caminos entre los dos delanteros no se entiende, al menos como motivo principal, sin tener en cuenta el factor económico.
El Granada fue el verano pasado uno de esos equipos que bajó de Primera División que hacen una gestión arriesgada del seguro de descenso implantado hace años en el fútbol español. Ese paracaídas que nació con la idea de que los clubes no se vieran ahogados en deudas al tener que asumir contratos de superior categoría y pudieran tener un aterrizaje más cómodo en plata, pero que prácticamente todos, también el Deportivo en su día, utilizan para lanzar un órdago con el que intentar volver a la élite. Algunos lo consiguen. Otros, como el Granada, se quedan por el camino. Así es como llegados a este punto, ese Bouldini por Stoichkov que no tendría ningún tipo de sentido analizado sin más contexto que su rendimiento reciente, responde a la lógica en este momento puntual de 2025 con la soga del Límite de Gasto en Plantilla apretando fuerte a unos días de que se cierre el mercado.
El club nazarí debía aligerar de forma importante su masa salarial este verano y contaba con dos grandes bazas. Dos delanteros cuyos emolumentos están muy por encima de lo que debería poder permitirse cualquier equipo del segundo escalón: Lucas Boyé y Shon Weissman. En esta mano también lo apostó todo el Granada, incluso permitiéndose rechazar una oferta del fútbol árabe por el propio Stoichkov que le habría permitido prácticamente recuperar la inversión. Y perdió. El acuerdo que tenía cerrado con el Fortuna Düsseldorf por el delantero israelí se cayó por unos comentarios contra Palestina, mientras que las negociaciones por Boyé se retrasaron más de lo esperado, hasta el punto de no poder inscribir a buena parte de sus fichajes para la jornada 1, precisamente contra el Deportivo.
La venta del argentino al Alavés permitió registrar a Hormigo, Faye, Arnaiz y Pascual días después de ese duelo entre rojiblancos y blanquiazules. Pero el Granada no ha podido hacer más movimientos todavía a día de hoy y cuenta únicamente con 17 futbolistas de la primera plantilla con licencia para competir. Y ahí está la clave. Pacheta sigue necesitando un atacante, pero un atacante más barato que Stoichkov. Y en el Deportivo creen que pueden aspirar a un delantero mejor que Bouldini. Lo que suele traducirse en un delantero más caro.
Pero para encontrar el primer aleteo que desencadenó todo este efecto mariposa hay que viajar ocho meses atrás, donde encontramos a varios de los mismos protagonistas que comenzaron a escribir la historia. 2025 comenzó con terremoto para el club coruñés, que nada más salir de La Rosaleda para el primer partido del año notaba cómo se tambaleaban los cimientos con las dudas expresadas por Yeremay sobre su continuidad, mientras entre bambalinas se cocinaba la salida de Lucas Pérez. Esto obligaba a Fernando Soriano a armar un plan de contingencia por si el Dépor se quedaba sin sus dos referentes en ataque con el objetivo de la permanencia todavía por garantizar. Ese plan tenía nombre, apellidos… y apodo: Juan Diego Molina, Stoichkov. El problema, una vez más, fue el dinero. El delantero andaluz pertenecía al Alavés, que en verano había pagado alrededor de un millón de euros por sacarlo del Eibar, equipo en el que había firmado 45 tantos en 118 partidos de Segunda División. Pronto supo que Vitoria no era lo suyo, pero el club de Mendizorroza no iba a desprenderse de él tras una inversión reciente de ese calibre. Y ahí apareció el Granada. En el marco de esa apuesta desesperada por volver a Primera sin mirar las cuentas, el club nazarí respondió a la salida de Myrto Uzuni, su máximo goleador, utilizando parte de los más de 10 millones que dejó por su marcha a la MLS en sustituirlo con Stoichkov. La operación se cerró en cerca de 2,5 millones de euros.
Ese gran desembolso, unido a un contrato corto para operaciones de este calibre, firmó hasta 2027, fueron los polvos que a finales de agosto se convierten en lodo del que el Dépor aspira a sacar flores para su beneficio. Las normas de elaboración de presupuestos establecen que las compras de jugadores pueden amortizarse a lo largo de las temporadas que se extienda el vínculo con el club. Es decir, esos 2,5 millones, divididos entre dos años y medio de contrato (siempre hablando de cifras gruesas), colocarían en los libros del Granada para la 2025-26 prácticamente un millón de euros, a lo que habría que sumar el salario del delantero, que tras sus buenos años de plata y tras firmar un acuerdo en Primera, probablemente se acerque a doblar esa cifra en el total.
En el caso de Bouldini, un futbolista al que el Deportivo pudo acceder aprovechándose también de las estrecheces del Levante, el desembolso de la entidad herculina rondó los 300.000 euros, pero la gran diferencia es que el marroquí firmó por cuatro años, lo que deja una amortización que difícilmente alcanza las seis cifras. De esta forma, y aunque el salario Moha era uno de los más altos de la plantilla blanquiazul, no es exagerado pensar, a falta de conocer los detalles de la operación, que esta operación suponga para el Granada el ahorro de la mitad del gasto que consumía con Stoichkov. Quizá el trueque no sea el ideal, pero es difícil pensar que el club nazarí tuviera alternativa. Con todas las operaciones estancadas y la necesidad de ampliar su nómina de futbolistas, difícilmente iban a encontrar un equipo con el músculo económico del Deportivo para asumir el contrato del punta de San Roque y, al mismo tiempo, ofrecerle un delantero que, más allá de su rendimiento el último año en A Coruña, acredita experiencia probada en la categoría. Un movimiento no existiría sin el otro, abriendo además la puerta a que el Granada cierre algún refuerzo más en los últimos días de mercado.