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Correcciones incluso después de ganar 7-1

Raúl Carnero afrontó una sesión más suave en Abegondo para evitar el riesgo de lesionarse | quintana
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La dulce resaca de un 7-1 de pretemporada a la Ponferradina, un rival de Segunda División, no relajó al Deportivo. El equipo coruñés se empleó con intensidad en la Ciudad Deportiva de Abegondo, con varios sustos por amagos de lesión que se quedaron en nada, correcciones y más trabajo táctico para seguir avanzando hacia el inicio de Primera Federación el último fin de semana de agosto (si el DUX Internacional de Madrid resuelve su delicada situación).
 

Los deportivistas fueron citados a primera hora de la mañana para reanudar la preparación después del amistoso de Vilalba ante los bercianos. A las 10.30 horas, en el césped, la jornada comenzaba con el habitual calentamiento. De la plantilla, todos los disponibles, tanto los que jugaron una hora como los que lo hicieron la última media, se ejercitaron en el césped con la excepción de Raúl Carnero, que solo completó la primera parte del trabajo. 
 

El cuerpo técnico y los servicios médicos optaron por dosificar la carga para no correr riesgos con el lateral izquierdo. 
 

Tras la activación, los pases y los rondos, Borja Jiménez diseñó una serie de ejercicios tácticos y un partido a medio campo de diez contra diez. 
 

En uno de los equipos: Lapeña, Retuerta, Bergantiños, Isi Gómez, Víctor Narro, Soriano, Mella y Gorka Santamaría. En el otro, Brais Val, Jaime Sánchez, Marcel, Villares, Jairo, Tim Caroutas, Ochoa, Yeremay e Ibai Gómez, que no entró en la convocatoria del míster deportivista para la cita con la Ponferradina. 
 

En la recta final de la sesión, el entrenador deportivista se llevó al grupo al tercer campo, ya sin jugadores como Ochoa y Gorka Santamaría, que cogieron el camino al vestuario de la Ciudad Deportiva de Abegondo.
 

Los defensas, con el pivote, trabajaron los despejes de los centros laterales que tantos quebraderos de cabeza generaron al equipo herculino la temporada pasada. El entrenador quiere dejar claros los conceptos para pasar menos apuros en ese tipo de acciones. Ante el Albacete, en la final del playoff de ascenso, los dos goles manchegos llegaron en balones colgados al área desde la banda derecha, uno a balón parado y otro, en movimiento. 
 

Mientras ese grupo ensayaba la defensa de los balones centrados desde las bandas, el resto de los deportivistas afrontaron carrera continua. 
 

Álvaro Trilli comenzó el día con el grupo, pero después lo completó al margen del plantel. También tuvo trabajo personalizado en el césped Borja Granero, siempre atento a sus compañeros. Héctor Hernández no pisó el verde y Roberto Olabe completó la lista de ausencias del penúltimo entrenamiento de la semana, en la que el míster departió con jugadores como Raúl, Antoñito, Jaime Sánchez e Ian Mackay.

Correcciones incluso después de ganar 7-1