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Respeto máximo entre Deportivo y Racing de Santander

Villares se lamenta de una ocasión errada por los deportivistas | ALFAQUÍ
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Racing de Santander 0-0 Deportivo


Deportivo y Racing de Santander jugaron en El Sardinero con los cinturones abrochados, el pie en el freno más tiempo que en el acelerador, y siempre atentos al retrovisor. En ese partido táctico entre dos históricos hubo más respeto que ambición. Faltó romper el guion previsto del encuentro. Pudo hacerlo el equipo de Borja Jiménez en un contragolpe que malgastó William de Camargo en la primera parte en la mejor (y única) ocasión de los deportivistas en los noventa minutos. El Racing produjo más, pero siempre desde ese respeto que se tienen entre los gallitos. Combate nulo, reparto de puntos, y a seguir remando.


El deportivismo sí conquistó Santander. Desplazamiento en masa de la afición blanquiazul para intentar allanar el camino al equipo herculino en un campo que era un fortín para los locales. El Racing había ganado los cuatro partidos anteriores en casa con solo un gol en contra.


La dificultad era máxima para el Deportivo y Borja Jiménez sorprendió con uno de los dos retoques de la formación inicial. Álex Bergantiños, que había sido titular en las ocho anteriores jornadas del campeonato, empezó desde el banquillo; un ex del Racing de Santander, Rafa de Vicente, ocupó su sitio en la parcela ancha. Ante el Sanse, el de la Sagrada se había desplazado de su posición habitual a la de volante izquierdo y Villares asumió la salida Lavolpiana. En Santander, el de Vilalba repitió función.


La primera parte fue de corsé. El Deportivo se hizo con el balón, pero con ataques previsibles por la poca movilidad que tuvo en tres cuartos de campo. A la organización defensiva del Racing no le costó desbaratar los pocos avances de los blanquiazules en campo contrario.


Los cántabros cargaron más y se asomaron con peligro por el área deportivista, aunque, por fortuna para los visitantes, fueron incapaces de concretar las ocasiones que generaron.


El Deportivo fue nulo en ataque hasta bien avanzado el primer periodo. Solo un tiro muy desviado de Rafa de Vicente en 20 minutos. Mackay exhibió reflejos y seguridad, incluso en jugadas anuladas por fuera de juego, y tampoco se puso nervioso en una falta en la frontal del área que ejecutó Bustos y atajó sin problemas. A los blanquiazules les faltaba verticalidad y velocidad en las transiciones después de recuperar el balón. Eso es lo que sí tuvieron superada la media hora. Pero perdonaron.


Miku y Quiles iniciaron la contra, y Rafa de Vicente le dio la velocidad que requería con un pase al primer toque hacia William de Camargo. En el mano a mano, el brasileño tuvo demasiado tiempo para tomar la decisión y telegrafió el remate. Parera interpretó a la perfección la intención del jugador del Depor y frustró con la pierna un gol que parecía cantado.


Antes del descanso, el Racing de Santander también tuvo la suya para llegar en ventaja al intermedio, pero Mackay, con el pie, sacó el esférico.


Primera permuta

El Depor regresó del vestuario con el mismo once, que modificó Borja Jiménez a la hora de encuentro con la entrada de Carlos Doncel por Alberto Quiles. El andaluz, como en Irún, no se sintió demasiado cómodo como delantero asimétrico, desde donde había tenido más aportación en las primeras jornadas.


El deportivismo se hizo notar en El Sardinero cuando, inexplicablemente, el árbitro le dio al Racing de Santander un balón que correspondía a los blanquiazules. Los cántabros no se lo devolvieron y sonó la música de viento en El Sardinero. El Depor jugaba casi como local a domicilio.


Los laterales blanquiazules tuvieron que medir bien sus subidas en Santander. Los costados del Racing, especialmente con Soko en el flanco derecho del ataque, el que tapaba Héctor, eran una amenaza. Cuando el vallisoletano cruzó la medular, lateralizó su posición Juergen, que se exprimió en defensa con una solidaridad en el esfuerzo encomiable.


Fallar en la salida del balón suele salir caro, al Deportivo le pasó en Irún y también pudo costarle un gol en Santander. Esta vez fue Lapeña el que entregó mal. No tuvo consecuencias.


Con Soriano y Bergantiños (este en la posición de Rafa de Vicente, no en la de 6) en el campo, Villares abrió al espacio para que apareciera Héctor y la sirviera de primeras para Miku, que forzó el córner a los 76 minutos. Poco más generó el Deportivo.


Últimas balas

El Racing dispuso de las últimas opciones, pero se encontró con la solvencia de Mackay. Borja apuró el último cambio (y dejó otro sin hacer) con la entrada de Noel por Miku. Víctor García aguantó con la pierna derecha tocada por el esfuerzo, y el Depor salió indemne de la jugada que cerró el partido y en la que pecó una vez más de permisividad.


La vida sigue igual (o parecida), a dos puntos de Unionistas y, ahora, también del Rayo Majadahonda, el gran beneficiado de la jornada.

Respeto máximo entre Deportivo y Racing de Santander