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Nadal, contra el acoso eterno de Djokovic

Nadal y Djokovic, al término de su último enfrentamiento, el pasado 16 de mayo en la final del Masters 1000 de Roma, ganada por el tenista balear | ETTORE FERRARI
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El reinado de Rafa Nadal sobre tierra batida resiste a los ataques de muchos rivales, pero ninguno tan insistente como el del Nº1 mundial, el serbio Novak Djokovic, su rival mañana en semifinales de Roland Garros, el capítulo 58 del duelo más repetido de la historia del tenis.


Por el momento, el zurdo de Manacor ha logrado mantener la plaza frente a los embistes del diestro de Belgrado, que un año más busca destronarle en su imperio, un bombazo que le colocaría en su quinta final sobre la arcilla parisina, donde solo ha levantado un título.


Nadal tratará de mantener a salvo el castillo, preservar su dominio sempiterno, celebrado y odiado, brillante y monótono, en busca de su decimocuarta final, penúltimo escalón hacia su 21 Grand Slam que le situaría, en solitario, en la cima del tenis masculino, desembarazado del empate con el suizo Roger Federer.


La maquinaria parece lanzada y el balear ha ido regulando todos los elementos para llegar en su momento de éxtasis a Roland Garros. La moral está de su lado, porque no pierde ante el serbio sobre tierra desde 2016, acaba de superarle en la final de Roma y ha dejado mejores sensaciones en los cinco duelos que cada uno ha disputado hasta ahora.


Sin fisuras

Nadal se dejó un set ante Schwartzman, el primero que se le escapa en Roland Garros desde 2019, y salvo ese contratiempo y un bajón que sufrió ante Sinner en octavos, su participación ha sido perfecta.


Pese a que los antecedentes más recientes benefician al español, Rafa mantiene la cautela y repite su mantra favorito: “Para ganar a Djokovic tengo que dar mi mejor nivel”.


Además de la victoria de Roma, sobre la moral del serbio pesará también el recuerdo de la final del año pasado, una clase magistral con que Nadal le borró de la pista.


Los números están a su favor: 19 victoria en 26 duelos en arcilla y 7 de los 8 en Roland Garros. Si gana hoy igualará a 29 triunfos con el serbio en los cara a cara totales.


‘Nole’ asegura que medirse a Nadal en Roland Garros es “el mayor reto que se puede tener”, pero subraya que “el nivel de tenis que juego desde hace tres o cuatro semanas en tierra, en Roma, Belgrado y aquí, me permiten tener sensaciones positivas para este duelo”.


Pese a que lleva el cartel de Nº1 del mundo, Djokovic sabe que no parte como favorito. Su juego ha dejado alguna laguna en París, donde se dejó dos sets ante el joven italiano Lorenzo Musetti, un debutante en Grand Slam, y otro ante Matteo Berrettini.


Nada que asuste al serbio, que sabe que tiene calidad suficiente para doblegar a cualquiera y que tiene, entre ceja y ceja, sumar una segunda corona en París para convertirse en el primer hombre que gana al menos dos veces cada uno de los cuatro grandes.


Semifinal joven

Abrirán la jornada el griego Stefanos Tsitsipas y el alemán Alexander Zverev, que se medirán para alcanzar por vez primera la final en París.


Nunca se han enfrentado en un torneo de Grand Slam, aunque ambos llevan ya un tiempo llamando a la puerta de la gloria. No en vano, Tsitsipas es el tenista que más triunfos sobre tierra batida tiene este año, 21, frente a solo tres derrotas.


Su balance contra Zverev le es favorable, con cinco triunfos en siete partidos, incluido el único duelo en tierra batida, disputado en el Madrid Open de hace dos años.

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