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Cinco décadas de ‘Orden y Talento’

Arsenio Iglesias dirige durante catorce temporadas a la primera plantilla deportivista | aec
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Hoy se cumplen cinco décadas del debut de Arsenio Iglesias al frente del banquillo del primer equipo del Deportivo. Su llegada es motivada por la decisión de la junta directiva presidida por Antonio González de prescindir del argentino Roque Olsen el treinta de diciembre de 1970. Aunque pueda parecer lo contrario la situación en la tabla no es mala al ocupar el plantel blanquiazul el cuarto puesto con veinte puntos, a cuatro de la cabeza, ya que en dicho curso suben los cuatro primeros al ampliarse la temporada siguiente la Primera División a dieciocho equipos.

Arsenio se estrena en Riazor recibiendo al Racing de Ferrol en un encuentro de ida y vuelta que acaba con empate a dos en el marcador y cuatro expulsados, dos por bando. El semanario Riazor no se muestra muy complaciente con lo hecho por el equipo durante el partido y en su crónica se puede leer “si ayer, con Olsen en el banquillo, hubiera ocurrido lo que ocurrió con Arsenio en el banquillo, el escándalo habría sido mayúsculo”.

Primer ascenso
La temporada avanza y se llega a la última jornada en el quinto puesto, cuarenta y tres puntos, con opciones de subir. Para lograrlo se debe derrotar al Rayo, que es segundo con cuarenta y cinco. Un gol de Beci da la victoria y se consigue el ascenso para alegría de Riazor. Tras la Liga llega la Copa y en ella los herculinos alcanzan los cuartos de final tras eliminar con anterioridad a Salamanca, Real Madrid y Celta.

Arsenio sigue dos cursos más en el Deportivo. En el primero mantiene al equipo en la categoría de oro y en el segundo (1972-1973) los resultados no acompañan en la última jornada y se acaba descendiendo.

Una década después (1982-1983), tras conseguir grandes éxitos dirigiendo al Hércules, Zaragoza, Burgos y Elche y tener un paso efímero por el Almería, donde es cesado; inicia la que es su segunda etapa en el banquillo blanquiazul.

En la primera campaña de su regreso sufre la que es su mayor decepción como entrenador del Deportivo. La derrota en Riazor en la última jornada ante el Rayo por dos a uno priva de un ascenso en un partido donde un empate permite dar el salto a la élite estatal.

En junio de 1985 deja el club y, tras varios años sin ejercer, en la campaña 1987-1988 asume las riendas del Compostela de Tercera.

Dicha temporada, el Deportivo, que continúa en la Segunda División, coquetea con el descenso a Segunda B, que en caso de producirse causará la desaparición del club. La situación deportiva causa nervios en la directiva presidida por Andrés García Yáñez y destituye a Eusebio Ríos, técnico que inicia el curso. En su lugar llega provisionalmente Luis Rodríguez Vaz. Pero una abultada derrota en el campo del Recreativo por cuatro a uno provoca una nueva llamada a Arsenio, que tiene situado al Compos en la mitad de la tabla. El de Arteixo regresa a su casa y consigue lo imposible al evitar que el Deportivo baje gracias a una victoria en la última jornada ante el Santander tras un gol de Vicente Celeiro en el descuento, conocido como el ‘Milagro de San Vicente’.

Segundo ascenso
Arsenio continúa los siguientes tres ejercicios al frente del Deportivo y, a pesar del atraco en el partido de vuelta de las semifinales de la Copa ante el Valladolid (1988-1989) y la promoción de ascenso perdida ante el Tenerife (1989-1990), logra devolver al Deportivo a la Primera División (1990-1991) tras superar en Riazor al Murcia por dos a cero con sendos goles de Zoran Stojadinovic.

El técnico, al acabar el decisivo encuentro, anuncia su intención de retirarse tras una decisión “muy meditada”.

Pero a veces los planes de uno no coinciden con la realidad. Así, menos de un año después, tiene que volver a calzarse las botas para iniciar la que es su cuarta etapa en el Deportivo tras la irregular marcha del equipo dirigido por Marco Antonio Boronat, que parece abocado a una nueva caída a la Segunda División.

Arsenio evita el descenso automático, pero el Deportivo se juega su futuro en una agónica promoción ante el Betis, siendo el partido de vuelta en el Benito Villamarín. La ida concluye con victoria coruñesa por dos a uno, pese al penalti fallado por Ilian Kiriakov. El marcador no se mueve en el partido de vuelta y el Deportivo se mantiene en Primera.

Toda espera tiene su recompensa y Arsenio disfruta de ella en sus tres últimas campañas en Riazor. Es cuando su filosofía de ‘Orden y Talento’ se puede apreciar en todo su esplendor sobre los campos de juego. Surge el Superdepor (1992-1993) –el tres de octubre se derrota al Real Madrid por tres a dos en un partido que se perdía por dos a cero en el minuto veinticinco– y consigue clasificar al club por primera vez para las competiciones continentales. La temporada siguiente (1993-1994), el Deportivo se queda a once metros del título liguero de la Primera División y finaliza subcampeón, puesto que no logra desde la campaña 1949-1950.

Una Copa en el adiós
El curso 1994-1995 supone el adiós de Arsenio de la entidad.

La despedida se salda con otro subcampeonato liguero y alzando la Copa, primer título oficial de la historia del club, tras derrotar al Valencia en la final en su último partido como entrenador deportivista.

Cinco décadas de ‘Orden y Talento’