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​Antonio García-Plata: “A día de hoy el jugador de fútbol sala tiene un presente y un futuro”

Antonio García-Plata afirma irse “agradecido y desgastado” | ajfs
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Expresidente de la Asociación de Jugadores de Fútbol Sala 


Antonio García-Plata (Madrid, 1968) deja la presidencia de la Asociación de Jugadores de Fútbol Sala (AJFS) tras veinticuatro años en el cargo y la deja en manos de José Ruiz.


¿Qué le ha motivado a tomar esta decisión?

Son muchos años al servicio de mucha gente. Me voy agradecido y desgastado por batallar muchas guerras... pero ya está todo ganado. El jugador de fútbol sala tiene un presente y un futuro; tiene Seguridad Social, en mi época nos pagaban en negro y sin la certeza de que fuésemos a cobrar. Ahora todos los jugadores de la Primera y la Segunda División tienen su salario garantizado, saben que van a cotizar, que no van a perder ese tiempo mientras desarrollan su profesión; tienen su derecho a paro; un convenio colectivo de garantías y derecho a vacaciones... antes no. Todo ha sido muy trabajado. Además, saben que cuando se hacen mayores y tienen que dejar de jugar existe una organización detrás que les apoya y orienta su futuro.


¿Cómo surge la AJFS?

Todo se inició a raíz de una agresión del presidente del Atlético Madrid Leganés, Juan Bautista Santos Murcia, a Antonio Muñoz, padre de Gus, jugador del equipo. El motivo, reclamarle la deuda contraída con su hijo. Aquel suceso era uno más de los muchos que había por entonces, pero nadie daba el paso al frente. Fue el detonante. Yo era un jugador de medio pelo, internacional y campeón de Liga, pero también descendí con un equipo, curiosamente en el que más jugaba. No me había creado enemigos, no cobraba más que nadie, no le quitaba el puesto a nadie, el eterno estudiante de Arquitectura... quizás esa fue la clave.


¿Cómo han sido estos años?

En estos veinticuatro años, en veintiuno de ellos hemos sobrevivido con lo puesto. Era una cuenta bancaria más que teníamos que mantener sin entrar en números rojos. A Eduardo Menéndez y a mí nos costó tiempo y dinero conseguirlo. Pensábamos que lo recuperaríamos con las cuotas, a veces sí y otras no, pero daba igual. Sobrevivimos con las cuotas de los socios que nos dejaban entre diez y quince mil euros al año, hasta que han llegado las ayudas a las asociaciones de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Con ese impulso hemos pasado de cuatrocientos a mil quinientos socios gracias a un proyecto capitaneado por David Córdoba y cuarenta exjugadores delegados que acercan la AJFS a todos los vestuarios, poniendo la organización a su servicio.


¿Hubo momentos duros?

Sí. En las negociaciones de convenios, o cuando un jugador te llama porque no tiene dinero ni para regresar a su país. Otros, porque les echan del piso porque el club no lo paga. Jugadores que han ido a otras ciudades a jugar como profesionales y tienen que pedir dinero en casa porque no tienen para comer... aunque después de veinticuatro años puedo contar con los dedos de una mano los que nos han apuñalado y ellos saben quiénes son. Pese a ello, la AJFS ha pasado de ser algo que no existía y que todos pensaban que tenía que existir, a ser una organización fuerte y con presencia en los estamentos donde se deciden las cosas del fútbol sala.


¿Se va satisfecho?

Sí, claro. Me gusta ir a los partidos y ver ahí abajo a los jugadores corriendo de un sitio para otro despreocupados de todo lo que no sea jugar, porque el resto lo tienen garantizado. Lesiones, deudas, vacaciones, formación… pase lo que pase.


En este tiempo, ¿quiénes han sido sus grandes apoyos?

Uno en especial, Eduardo Meléndez, abogado y alma mater de la AJFS. Cuando murió mi madre, que fue la que más impresos dobló, más pegatinas de socios hizo y más sellos pegó de la historia de la AJFS, Eduardo ocupó el primer puesto en el podio de las mejores personas que yo he conocido. Puedes hacer muchos convenios de formación, de ayudas, de apoyo, de conseguirles zapatillas… pero realmente cuando al jugador le deben dinero, se siente desamparado, y de repente aparece una persona como Eduardo que las veinticuatro horas del día y 365 días al año está pendiente de él; se preocupa sin importarle el nombre, si es o no famoso, si le deben 300 euros o 300 mil. Ni un jugador puede decir que Edu no ha estado ahí. Ha sido mi mejor fichaje. También Fernando Olazábal, con la página web y bases de datos que nos ha dado presencia y orden desde su creación. Espero que José Ruíz sea otro fichaje tan exitoso como ellos dos.


¿Qué puede decir de José Ruíz, su relevo natural?

Es el actual vicepresidente. Es honesto, implicado, leal y querido en el fútbol sala. Le llaman ‘La Roca’. Va a ser mejor presidente que yo, seguro, como también ha sido mejor cierre que yo. Le falta, lógicamente, experiencia en cuestiones políticas o contactos. Si quiere tomar las riendas lo hará muy bien. Creo que, si hubiese elecciones y fuésemos los dos candidatos, saldría él; esa es una señal de que tiene que haber un relevo. Creo que está hecho para este cargo, para defender los intereses de los jugadores.


¿Ha tenido el apoyo de jugadores de referencia?

Los avances en los derechos de los jugadores, y de los deportistas en general, han sido gracias al apoyo de todos los jugadores y de las grandes figuras. Hay un momento en el que las negociaciones no avanzan, llegan a un punto en las que se paran. Es cuando las asociaciones y sindicatos tienen que tirar de las grandes figuras. Tiramos de Luis Amado, de Ricardinho, Javi Rodríguez, David Marín, Javi Lorente... grandes enseñas de este deporte se han mojado. Han ido a las negociaciones, hablado con sus compañeros y se han plantado cuando ha sido necesario. Jugadores que no tenían ningún problema en sus clubes o equipos, que cobraban religiosamente, pero se solidarizaron con los que no cobraban. Admirables.


Los jugadores de fútbol sala, ¿son un referente para el resto de deportistas?

Sin duda. Los demás deportistas deberían imitar a los jugadores de fútbol sala, que en un momento determinado fueron todos a una y se plantaron. Han sido ellos los que han conseguido todo. Tienen un convenio colectivo, programas de formación, están representados en la junta directiva de la RFEF, en la Mutualidad de Deportistas Profesionales, en la EU Athletes, en FESIDES... Tanto económica, como políticamente, la AJFS está en la mejor situación de su historia y quedará en buenas manos, seguro.


¿Cómo ha podido compaginar su trabajo y la presidencia con su familia?

Siempre digo que para hacer muchas cosas y tan distintas hay que hacerlas regular… lo perfecto es enemigo de lo bueno. A mi mujer y a mis hijos les he quitado tiempo. Quiero pensar que no ha sido tanto y que me ha dado muchas alegrías y tengo claro que volvería a crear otra vez la asociación.

​Antonio García-Plata: “A día de hoy el jugador de fútbol sala tiene un presente y un futuro”