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Excesiva permisividad

El Deportivo ha concedido ataques prometedores a sus rivales en los últimos partidos que se tradujeron en goles y decepciones | quintana
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Ante la SD Logroñés, el Deportivo, excesivamente replegado, embotellado prácticamente en su área, encajó el gol del empate en la última jugada del partido, mal defendida desde el inicio de la acción. Y algo similar le pasó en su visita al Stadium Gal, en la acción que desembocó en el segundo tanto de los locales, el que acabó por condenarle.


El Deportivo estaba atacando después de haber logrado empatar con un gol del canterano Noel López. Tenía profundidad y amplitud, pero perdió un balón en área contraria, Mario Soriano no hizo falta en el inicio de la transición defensa-ataque de los irundarras y esa jugada fue mortal de necesidad.


Iván Pérez fue el que interceptó el balón en el área del Real Unión y la contra fue de manual. Salió el central con el esférico, superó a Mario Soriano con facilidad, abrió a banda para Carlos Bravo, el autor del primer gol del partido (una pifia defensiva de los blanquiazules), le devolvió el esférico, y el defensa, con un despliegue físico tremendo, asistió a su compañero para materializar el segundo tanto del partido.


Los deportivistas intentaron contrarrestarlo en los últimos quince minutos de encuentro, pero no fueron capaces de aprovechar el volumen de ocasiones que generaron para rescatar algún punto en un histórico escenario y regresaron de vacío.


De nada le sirvió a los deportivistas haber entrenado durante la semana las acciones de contragolpe. El cuerpo técnico le dedicó una tarea a ese tipo de jugadas, aunque con el matiz de que en Abegondo lo que abordaron los deportivistas fueron las contras después de un saque de esquina a favor.


En este caso, el ataque que dio la victoria a los vascos se produjo con el balón ya en movimiento. Fueron tres pases para cruzar el campo de área a área, una acción ofensiva de doce segundos de duración que desarboló a la retaguardia deportivista.


El Deportivo ha pasado de no encajar goles en los cuatro primeros partidos a recibir cinco en los tres últimos, una racha adversa que le ha costado dos derrotas y un empate y le han arrebatado el liderato de la categoría de bronce.


A buen seguro, el cuerpo técnico seguirá trabajando esas transiciones de los rivales para que no ser repitan los goles que supusieron tanto la derrota de Irún como el empate ante la SD Logroñés.


Una excesiva permisividad de los deportivistas que ha costado puntos, más allá del regalo del primer gol en el Stadium Gal en la salida desde atrás, con una mala decisión de Jaime Sánchez al pasar a Bergantiños, que no sabía lo que había a su espalda, y la pifia posterior del capitán.

Excesiva permisividad