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Hasta siempre, amigo

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El fútbol sala de A Coruña se encuentra de luto tras el fallecimiento ayer domingo de José Rivadulla Vidal. Padrón, como le llamábamos todos, fue entrenador de diferentes equipos en las competiciones herculinas de este deporte que se celebraban en el Pabellón del Colegio Salesianos, conocido por La Catedral, desde finales de los años setenta hasta principios de la pasada década.


El punto de inflexión de su trayectoria en el 40x20 se dio al frente del Cafetería Mascoto. En dicho club, presidido por José Manuel Merelas Seoane, obtuvo sus mayores éxitos deportivos al encabezar un grupo de jugadores que logró numerosos campeonatos (Ligas, Copas, Supercopas ‘Memorial Lolo Gantes’, Trofeos Teresa Herrera, Memoriales ‘Enrique Pampín’, entre otros). En esos años, las rivalidades deportivas con entidades como el Talleres Rendal, al principio, el Philips o el Óptica Lagoas, al final, permitieron que el fútbol sala volviese a coger auge en A Coruña y su zona de influencia, facilitando que numerosos aficionados regresasen al graderío para presenciar los enfrentamientos con los títulos en juego.


Sin embargo el mayor éxito de Padrón no fueron estas conquistas deportivas, ya que sus grandes logros han sido la camaradería y la cercanía que siempre ha tenido con todos, no solamente con los componentes de su equipo (una gran familia), también con los jugadores y entrenadores rivales, árbitros y directivos federativos; lo que le hizo ser apreciado por la totalidad de los estamentos que forman este deporte. Por ello, sólo me queda darle las gracias por haber compartido tantos momentos con mi persona y gozar de su amistad.

Hasta siempre, amigo