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Ribeira, con su campeona

Multitud de ciudadanos ribeirenses se echaron ayer a la calle, pese al mal tiempo, para ver la apasionante final de triple salto a través de la pantalla gigante instalada por el Concello en el Malecón | chechu río
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Ribeira vibró ayer, bajo la lluvia y en la distancia, con la conquista del metal olímpico de su atleta más internacional. La gesta de Ana Peleteiro congregó a centenares de personas en la zona del Malecón, donde el Concello dispuso una pantalla gigante para el seguimiento de las pruebas de triple salto en los Juegos Olímpicos de Tokio.


La lluvia deslució algo los planes, pero no alteró la fiesta. Las sillas que había dispuesto el Ayuntamiento prácticamente no se ocuparon, debido al chaparrón que decidió caer sobre la ciudad justo cuando en Japón, la plusmarquista pulverizaba el récord de España, dos veces, para conquistar un bronce en una apasionante final que se llevó, con record del mundo incluido, su compañera de entrenamiento, Yulimar Rojas.


Júbilo

Desde las terrazas, bajo los toldos; desde los balcones y ventanas de edificios próximos y guarecidos por soportales y cornisas, centenares de vecinos de Ribeira siguieron los avances de la atleta de su ciudad y saltaron, con ella, pero de alegría, cuando la deportista se aseguraba su lugar en el esperado podio olímpico.


La concentración ciudadana para este seguimiento no fue la única muestra de cariño y apoyo que la joven, de 25 años, recibió en la distancia desde su ciudad. El club motero Os Reventapistóns hizo el sábado un recorrido —precedido por un coche patrulla de la Policía Local— en apoyo a la saltadora. Recorrieron las parroquias de Ribeira para “ensalzar a nuestra representante en estas Olimpiadas”. Con banderas y retratos de Peleteiro, el mensaje de los moteros era el que ayer coreó Ribeira antes de la final: “Que se cumpla tu sueño y también el nuestro, mucha suerte, nosotros te estaremos empujando desde aquí, campeona”. Misión cumplida.

Ribeira, con su campeona