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Un filial en reconstrucción

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El Celta B es uno de los tres conjuntos gallegos, junto a Racing de Ferrol y RC Deportivo de La Coruña, que competirá el próximo curso en la Primera RFEF.

Después de haber completado el pasado ejercicio un año de fábula, en el que llegó hasta las semifinales del playoff de ascenso —cayó ante el Bilbao Athletic por 2-1—, el filial céltico se ve obligado a una profunda reestructuración, habida cuenta de que numerosos futbolistas —como el goleador Manu Justo no seguirán en la escuadra viguesa.

A falta de que el entrenador Onésimo Sánchez dé su visto bueno al proyecto 21-22, es más que probable que se registren más de diez incorporaciones de otros conjuntos, habida cuenta de que, a diferencia de otros años, la nueva hornada de Juveniles no se antoja la más prolífica esta temporada para surtir de nuevos valores al equipo celeste.



FICHAJES - Está previsto que alrededor de diez contrataciones le den un aire nuevo al equipo vigués 



El técnico del primer equipo, Eduardo Coudet, podría dar la oportunidad de consagrarse en Primera a algún futbolista emergente —Gabri Veiga es quizá el que cuente con más papeletas—, aunque tampoco es desdeñable que en el presente verano no haya movimientos desde la cantera al primer equipo.

Como en cualquier otra escuadra filial, el objetivo del Consejo de Administración es que el Celta B pueda aportar futbolistas en caso de que los profesionales lo considerasen oportuno, si bien el presidente Carlos Mouriño y su directiva pretenden que no se eche a perder el gen competitivo.

En este sentido, el club de Balaídos se encuentra sondeando la posibilidad de firmar un convenio con equipos menores de la zona Sur de Galicia —toma fuerza el nombre del Arosa— para la cesión de jugadores que se puedan ir fogueando en categorías inferiores a la Primera RFEF con el objetivo de que no noten tanta diferencia de nivel a la hora de competir.

En cualquier caso, y después de numerosas conjeturas a lo largo del período estival, el máximo responsable de seguir comandando los designios del Celta B desde el banquillo será Onésimo Sánchez, que acaba de renovar hasta junio de 2022.


HISTÓRICO - Nunca ha estado en Segunda pero el curso pasado logró acabar la Liga de primero 



A lo largo de las próximas semanas, a petición del míster, irán llegando de manera paulatina fichajes para fortalecer una plantilla debilitada tras la no consecución del ascenso a la Liga SmartBank.

En cualquier caso, el estado de salud que respira la formación celeste es más que notable.

Nacido en 1927 como Turista Sport Club, cambiaría su denominación a Club Deportivo Turista en 1941, Turista Sociedad Cultural en 1946 y Club Turista en 1957 (se especuló también entre 1967 y 1987 con una fusión con el Gran Peña, que nunca llegó a cristalizar).

El equipo estrella de la cantera olívica ha estado 38 temporadas peleando en Tercera División y 20 en Segunda B, mientras que todavía no ha podido paladear las mieles del éxito en la categoría de plata del fútbol estatal.

La pasada campaña 20-21 hizo historia al certificar su mejor posición en la división de Segunda, al finalizar primero en la fase que le permitió pugnar por el ascenso en el playoff ya mencionado, disputado en tierras extremeñas.

El RC Deportivo 21-22 tendrá que rendir visita, al igual que el pasado año, al estadio de Barreiro, que posee una capacidad para 1.800 espectadores, en caso de que la directiva olívica no considere recomendable que el partido entre ambos en territorio vigués se desplace hasta el Municipal de Balaídos.

La pasada temporada, el Celta B fue capaz de imponerse 1-2 al RC Deportivo en Riazor en la primera vuelta, aunque en la segunda fue tumbado por el Depor 0-3. 

Un filial en reconstrucción