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Los deberes del Consejo

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A veces la vida tiene piruetas que uno no se cree hasta que suceden. Esto, como en todas las esferas de la sociedad, también pasa en el mundo del deporte, por lo que no debería de sorprender a nadie cuando las vemos ante nuestros ojos.


Viene esta introducción por el momento en el que se encuentra el Real Club Deportivo de La Coruña, que hoy debería estar de fiesta al cumplirse el ochenta aniversario de su primer ascenso a la máxima categoría estatal, pero quizá sea mejor dejar la celebración para otro día.


El pasado domingo la primera plantilla blanquiazul se impuso al Langreo en Riazor por cinco a cero, resultado que garantiza la presencia del equipo la próxima temporada en la Primera División RFEF, la nueva denominación de la Segunda División B. La alegría de la parroquia blanquiazul al recibir el triunfo ante el cuadro asturiano, por la permanencia conseguida, no debe cegar a nadie (tengo claro que no es así) y que lo hecho en el curso que finaliza en Los Pajaritos este domingo debe ser un punto de inflexión para la totalidad de los estamentos que forman el deportivismo.


El Consejo de Administración, que tras su profesionalización a partir del nuevo curso percibirá un máximo de 252.000 euros al año por el ejercicio de sus funciones, tiene varios deberes que iniciar y estos exigen que no haya ninguna demora ni dejadez, pues en caso contrario podrían provocar nuevos lamentos si se volviese a ‘tocar hueso’ la campaña 2021-2022 y quedar fuera del ascenso a la Segunda División.

Los deberes del Consejo