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Declive y venganza

El pasado 13 de diciembre, el filial celeste infligió al Depor su primera derrota de la liga que derivó en una crisis deportiva e institucional | quintana
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Han sucedido tantas cosas en el Deportivo desde la derrota con el Celta B en Riazor, que cuesta imaginar que mañana tan solo se cumplan tres meses y un día desde aquel 1-2. Ese tropiezo (ridículo histórico) provocó un cortocircuito en el entorno blanquiazul que acabó derivando en una crisis de juego y resultados tan grande, que se llevó por delante a Fernando Vázquez, al anterior Consejo de Administración del club y dejó al cuadro coruñés casi sin opciones de poder pelear por el objetivo del ascenso a Segunda División.


“Fue el detonante de la destitución de Fernando, casi también de la presidencia, que colgaba de un hilo... Aunque no se hiciera inmediatamente, la cuerda rompió y poco a poco fue cayendo todo”, subrayaba Diego Pampín, lateral izquierdo coruñés y capitán del filial celeste, en una entrevista con nuestro periódico que salió publicada ayer.


Ese 1-2 del pasado 13 de diciembre escoció mucho en el entorno deportivista, a pesar de que, nada más finalizar el encuentro, Fernando Vázquez y Borja Galán trataban de quitarle hierro al asunto.


“Siento dar esta tristeza al deportivismo, pero nos recuperaremos”, exponía el técnico de Castrofeito en la sala de prensa de Riazor. “Nos duele la derrota, pero no hay que hacer un drama”, añadía Galán, pero sí se generó un drama y bien gordo. Desde aquella misma noche empezaron a escucharse voces que pedían la cabeza del entrenador blanquiazul.


Hasta ese momento, habían surgido ciertas críticas hacia el juego del equipo, pero los resultados daban la razón al ‘Profe’. El Depor era líder y no había perdido un solo partido, pero aquel día, no solo se cayó con el filial del máximo rival y se perdió el primer puesto del grupo, sino que, además, las sensaciones fueron penosas. Los dos goles de Alfon González llegaron en sendos errores garrafales de una defensa que se mostró muy vulnerable en cada llegada de los pupilos de Onésimo Sánchez.


El parón de la competición hasta el 10 de enero no sirvió para enfriar el enrarecido ambiente, que saltó por los aires una jornada después. El Depor sumó su segunda derrota consecutiva, al perder en Zamora (1-0) y el club destituyó a Fernando Vázquez y puso en su lugar a Rubén de la Barrera.


Etapa nueva

El inicio de la nueva etapa no sirvió para frenar la crisis de la escuadra herculina, que sumó dos empates y dos derrotas con el nuevo entrenador y llegó a encadenar siete jornadas consecutivas sin ganar, tras el 2-0 en casa del Coruxo.


El tropiezo en O Vao provocó que Abanca diera un paso adelante, destituyendo a Fernando Vidal y colocando a un nuevo presidente al frente de la entidad blanquiazul.


En los tres últimos encuentros, el conjunto deportivista ha sumado dos victorias, contra el Guijuelo (1-0) y el Pontevedra (1-0), ha salvado el match-ball del descenso (de momento), pero sus opciones de finalizar entre los tres primeros son muy remotas . 

Declive y venganza